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45º ANIVERSARIO
Tribuna
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Justicia intergeneracional como elemento clave

Nadia Calviño
David Zorrakino (Europa Press)

En estos primeros meses del año, el crecimiento económico y la creación de empleo se han acelerado, la inflación ha continuado la senda descendente y los indicadores muestran una reducción de la desigualdad. En un contexto de gran incertidumbre internacional, España está demostrando una notable capacidad de resistencia y superación ante la sucesión de shocks de gran magnitud de los últimos años, con una economía fuerte y una política económica acertada para afrontar los retos de forma eficaz y lograr un reparto equitativo de costes desde el punto de vista económico, territorial, social y también intergeneracional.

Además de responder a lo urgente, hemos puesto en marcha las inversiones necesarias para que las próximas generaciones tengan más y mejores oportunidades de futuro, aprovechando los fondos europeos Next Generation y los cambios tecnológicos en marcha para impulsar, apoyándose en las ventajas competitivas de España, una política ambiciosa en cuatro ámbitos claves para los más jóvenes: formación, empleo, vivienda y medio ambiente.

España está demostrando una notable capacidad de resistencia y superación

Los fondos Next Generation no se llaman así por casualidad: financian inversiones orientadas a las generaciones futuras. La modernización de nuestro sistema educativo y de formación profesional, desde la escuela a la universidad, ha sido una de las prioridades de la política económica seguida desde 2018, con un impacto que ya se refleja en indicadores importantes: la rebaja de las tasas de abandono escolar temprano; la creación de más de 17.000 plazas de educación de cero a tres años y 255.000 nuevas plazas de formación profesional; 45.000 plazas más de formación bilingüe y 1.500 aulas de tecnología y emprendimiento; una partida récord en becas; el despliegue de la nueva oferta de formación dual o la modernización del catálogo de estudios.

La reforma laboral pactada con los agentes sociales es, sin duda, una de las principales palancas para acabar con la precariedad, el desempleo juvenil y la elevada temporalidad, con resultados también muy claros. Se registran mínimos de desempleo juvenil, el empleo entre los jóvenes está creciendo el doble de la media del conjunto de la población, y con más estabilidad. Tres de cada cuatro jóvenes tiene ya contrato indefinido. Además, el SMI ha aumentado casi un 50% desde 2018, beneficiando sobre todo a mujeres y jóvenes.

Junto a la formación y el empleo, la vivienda es una prioridad, especialmente en un contexto de alza de tipos de interés y de los alquileres en buen número de ciudades. La ley de vivienda incluye bonificaciones a los propietarios y múltiples medidas para favorecer el alquiler a precios asequibles, y gracias a los fondos europeos hemos podido multiplicar por ocho la inversión pública.

Además del bono de alquiler joven de 250 euros al mes, está en marcha el plan integral para rehabilitar y reforzar la eficiencia energética de 500.000 viviendas y recomponer el parque de vivienda pública con 183.000 casas para alquiler asequible, un 60% de las cuales ya están en marcha. De igual forma, una nueva línea de avales ICO permitirá cubrir la entrada para la compra de vivienda de los menores de 35 años.

Por último, también será crucial para el futuro la doble transición tecno­lógica en marcha, verde y digital. Por primera vez en la historia, España está bien posicionada para aprovechar esta revolución industrial y orientarla en una direc­ción que refuerce la cohesión social y territorial, que permita acceder a mejores empleos en el futuro y proteja nuestros derechos y valores democráticos.

Los programas en marcha para el desarrollo de zonas de bajas emisiones en los centros urbanos, el despliegue del vehícu­lo eléctrico, la recuperación de ecosistemas, la descarbonización de la industria pesada, la conectividad de banda ancha en todo el territorio, el despliegue del autoconsumo y el desarrollo del hidrógeno verde son proyectos decisivos para adaptarnos al cambio climático.

La justicia intergeneracional es un elemento clave para afrontar el futuro del empleo y la economía de nuestro país. Estos son los valores que nos unen. Con ellos, podemos mirar con confianza al futuro.

Nadia Calviño Santamaría es vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital

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