Consumo
La recuperación llega a las familias Ampliar foto

Los hogares acaban 2016 con un 4,38% más de renta disponible

El aumento del empleo, los salarios y la baja inflación mejoró la capacidad de gasto de los hogares en 2016

La estabilidad del petróleo ahorró a la economía 3.562 millones

El año que acaba de terminar sin duda será recordado como el ejercicio en el que hubo que repetir las elecciones generales, España siguió funcionando sin Gobierno durante más de 10 meses y la economía firmó unos de los mejores registros desde que estalló la crisis en 2008. De hecho, la inestabilidad política no llegó a pasar factura al crecimiento, que según avanzó ayer la directora de la oficina económica de Moncloa, Eva Valle, cerró el año pasado con un alza del 3,3%, una décima más de lo oficialmente previsto y una décima más que en 2015.

Gracias al mantenimiento de ese buen tono en términos de actividad, el empleo marcó otro incremento equiparable al del año anterior, lo que fue determinante para que la renta disponible registrara un nuevo repunte. No es fácil medir esta variable porque son muchos los factores que deben tenerse en cuenta, pero en lo que sí coinciden todos los economistas y expertos es en que se trata de uno de los indicadores más decisivos para explicar la evolución de la economía global.

Los cálculos de CincoDías se han realizado a partir de los datos de empleo contabilizados por la Seguridad Social (número de afiliados al sistema), la evolución del incremento salarial pactado en la negociación colectiva y descontando después el efecto de la inflación media del ejercicio. Así, el Ministerio de Empleo constató que el número de ocupados creció el año pasado un 3,12%, mientras que los salarios se revalorizaron un promedio del 1,06%. Si a la suma de esas dos cifras se le aplica el efecto de la inflación, que de promedio fue del -0,2% a lo largo de 2016, eso da como resultado un incremento de la renta disponible de las familias del 4,38%.

Se trata de una mejora significativa que se suma al avance del 4,4% que se contabilizó en 2015 y al 3,25% de 2013, año en el que se revirtió la pérdida de capacidad de compra iniciada con la llegada de la recesión. Con estos incrementos, la renta de las familias recupera ritmos de avance similares a los que se registraban en los últimos años de la anterior etapa de bonanza económica.

De hecho, en 2006 y 2007 se contabilizaron incrementos anuales de la renta disponible del 3,9% y el 4,6%, respectivamente. Una tendencia que se truncó nada más estallar la crisis económica en 2008, que ya cerró con un descenso del 1%. Pero, sin duda, el peor año de la crisis, también para los hogares, fue 2012, cuando el empleo disminuyó un 4,3%, después de que ya lo hubiera hecho casi un 7% en 2009, los salarios apenas se revalorizaron un 1,2% y la inflación se mantuviera todavía en niveles del 2,4%.

Todo ello dio lugar a una pérdida de renta disponible del 5,5%. En este sentido, los economistas elogian que ahora la salida de España de la peor crisis de su historia reciente se está produciendo con un sólido crecimiento de la actividad (auspiciado por el tirón de la demanda interna), que viene acompañado de moderación salarial y con una inflación media todavía en tasas inusualmente bajas.

En paralelo a esta recuperación de la renta de los hogares, las familias han aprovechado para reducir su elevado endeudamiento, que está en mínimos de los últimos nueve años, y se han beneficiado de los bajos precios del petróleo y de la última reforma fiscal.

En cuanto al coste del crudo, éste se mantuvo de promedio en torno a los 40,8 euros por barril a lo largo de 2016, frente a los 48,3 euros del año anterior, lo que representa una rebaja media del 15,5%. Dado el elevado consumo y dependencia que tiene España del oro negro, cualquier abaratamiento de esta materia prima se traduce en un significativo ahorro para toda la economía, que en términos brutos ascendió el año pasado a 3.562 millones de euros.

Y en materia fiscal tampoco ha sido desdeñable el efecto de la última rebaja del IRPF. Con datos hasta noviembre, la reducción de los tipos impositivos del principal impuesto apenas se ha dejado sentir sobre su recaudación, que disminuye un 0,2%.

Sin embargo, sí se constata el impacto que ha tenido sobre el bolsillo de los contribuyentes al tener en cuenta que Hacienda está recaudando prácticamente lo mismo que el año anterior cuando existe más gente trabajando. Hacienda estima que en retenciones del trabajo los hogares dispusieron el año pasado de unos 3.471 millones más que 12 meses antes. Todo esto es lo que explica que el consumo haya sido un ejercicio más el gran sustento de la actividad, unido a la inversión de las empresas, que a su vez se ve alimentada por las buenas expectativas del gasto de las familias.

¿Hasta cuándo durará esta tendencia? El moderado precio del petróleo parece estar a punto de agotarse y es cierto que la evolución de los precios dependerá en cierta medida de lo que haga el consumo. Por ello, los analistas consideran que la clave es crear las condiciones necesarias para que el empleo continúe avanzando por encima del 2%.

Por qué esta bonanza puede perder impulso

Las mejoras habidas en la renta disponible de los hogares en los tres últimos años pueden verse limitadas a partir de ahora. En primer lugar, todos los informes pronostican que la actividad se frenará este año y pasará de superar el 3% al 2,5%, lo que, como es lógico, se traducirá en una menor creación de empleo, del 2,4% en contabilidad nacional.

De hecho, la CEOE pronostica que esa desaceleración estará motivada por el “agotamiento e incluso la reversión” de algunos factores que han impulsado el PIB, como los precios del petróleo, cuya subida “influirá negativamente en los costes”. La patronal se muestra convencida de que la renta disponible de las familias crecerá menos debido a esa mayor inflación impulsada por la energía.

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