NASA muestra el desgaste extremo de Curiosity tras 14 años recorriendo Marte
Unas imágenes dejan claro que el ingenio de la agencia ha sufrido las inclemencias del tiempo del planeta rojo.


Después de más de una década explorando Marte, el rover Curiosity sigue avanzando por uno de los entornos más hostiles del Sistema Solar: Marte. Esto pasa factura como se ha comprobado en las últimas imágenes compartidas por NASA donde se aprecia el elevado precio que ha pagado el vehículo por su larga travesía sobre la superficie marciana.
Una larga exploración de la NASA que tiene efectos
Desde su llegada al cráter Gale en agosto de 2012, Curiosity ha recorrido más de 20 millas -equivalentes a unos 32 kilómetros-, atravesando terrenos repletos de rocas afiladas, desniveles y superficies especialmente abrasivas. Las fotografías más recientes muestran el estado actual de sus ruedas de aluminio, donde son visibles grandes perforaciones, grietas, cortes en el metal y zonas claramente deformadas por el desgaste acumulado.
Las imágenes (tomadas regularmente mediante la cámara Mars Hand Lens Imager), resultan llamativas porque algunas aberturas son de gran tamaño y dejan a la vista partes internas de las ruedas. Además, varios de los relieves que ayudan al rover a desplazarse sobre el terreno presentan daños importantes y algunas secciones muestran signos evidentes de fatiga estructural. A pesar de ello, la misión continúa operativa y sigue enviando información científica de gran valor. Los ingenieros de NASA llevan años supervisando el deterioro y buscando estrategias para prolongar la vida útil del vehículo mientras continúa explorando las laderas del monte Sharp, situado en el centro del cráter Gale. Todo un reto.

Por qué las ruedas de Curiosity están tan deterioradas
Para entender el alcance de los daños hay que fijarse en el diseño original del rover. Curiosity utiliza seis ruedas fabricadas en aluminio, cada una con un diámetro aproximado de 20 pulgadas. La elección de este material permitió mantener un equilibrio entre ligereza y resistencia, algo fundamental en cualquier misión espacial.
Sin embargo, la cubierta exterior de cada rueda es sorprendentemente fina. Según la información difundida sobre su diseño, su grosor es aproximadamente la mitad del espesor de una moneda de diez centavos estadounidense. Además, incorporan unos relieves en forma de zigzag, conocidos como grousers, cuya función es mejorar la tracción y soportar el peso del vehículo durante sus desplazamientos.
El problema es que gran parte del recorrido realizado por Curiosity se ha desarrollado sobre terrenos plagados de rocas puntiagudas. Cada vez que una de estas formaciones entra en contacto con las ruedas existe la posibilidad de producir cortes, perforaciones o deformaciones. Tras años acumulando impactos, los daños han terminado siendo inevitables.
Un dato importante al respecto es que la NASA tomó buena nota de esta experiencia durante el desarrollo de Perseverance, el rover que llegó a Marte años después con el objetivo de que esta importante degradación no ocurra de nuevo. No obstante, el planeta rojo sigue siendo un lugar extremadamente exigente para cualquier vehículo de exploración debido a su superficie rocosa y a las duras condiciones ambientales.
Un problema que se arrastra desde hace años
Los primeros signos de deterioro ya eran visibles en 2013, apenas un año después del aterrizaje de Curiosity. Posteriormente, en 2017, se detectó la rotura de dos de los relieves situados en la rueda central izquierda. Con el paso del tiempo, la situación siguió evolucionando. Para 2021, los equipos de seguimiento habían contabilizado varios relieves rotos repartidos entre distintas ruedas y una cantidad creciente de grietas susceptibles de provocar nuevas fracturas.
Es importante indicar que NASA decidió modificar parte de la estrategia de conducción para reducir el impacto del terreno sobre el vehículo. Entre las medidas se incluyeron rutas alternativas para evitar las zonas más agresivas y el desarrollo de sistemas de control de tracción destinados a disminuir el riesgo de quedarse atrapado y generar más desgaste.

Curiosity sigue avanzando pese al desgaste
Pese a todo lo indicado, el rover continúa desplazándose y desarrollando actividades científicas sobre Marte. La continuidad de la misión tiene especial relevancia porque Curiosity ya ha protagonizado varios de los descubrimientos más importantes de la exploración marciana -como la identificación de evidencias relacionadas con la presencia de agua en el pasado del planeta-.
Mientras su desgaste continúa, Curiosity sigue afrontando nuevos desafíos sobre el terreno, donde también está presente Perseverance que mantiene su propia campaña científica en Marte.