La dualidad creciente del mercado inmobiliario
La inversión en el sector puede cerrar un 20% por encima que el año pasado, impulsada por los hoteles, la logística y el ‘flexliving’


El mercado inmobiliario español va de récord en récord, con una inversión total que puede terminar este ejercicio con una mejora del 20% respecto a 2025. No se atisban señales de cansancio en el corto y medio plazo, a la espera del impacto que pueda ocasionar sobre todo el sector la escalada de los tipos de interés y, de forma particular para la vivienda, el ascenso del euríbor, ya por encima del 3% en tasa diaria.
La guerra en Irán, la presión continuada y ascendente sobre los precios energéticos y las incertidumbres geopolíticas no afectan a un negocio de miles de millones al año. La inversión inmobiliaria se dispara prácticamente en todas las esquinas del mercado, con los hoteles, la logística y los nuevos modelos residenciales como grandes protagonistas diferenciales. Precisamente, lo que lo se denomina en el sector como living (residencial en sus distintas formas) se presente como el nuevo nicho de interés no hace sino confirmar el grave problema de vivienda que atraviesa el país.
Ahí está también el mercado hipotecario para aportar el enésimo dato de la tensión que sufre el mercado: los préstamos firmados en el primer semestre del año registran cifras en número total que no se veían desde el estallido de la burbuja inmobiliaria hace 16 años y el importe medio de las operaciones en junio alcanza los 178.365 euros, un 6% más que un año antes. La demanda inmobiliaria es tan sana para las empresas y los que hacen negocio con ella como escuálida es la oferta. De ahí que los precios y las inversiones no dejen de crecer. El resultado es una dualidad creciente de un entorno donde la rentabilidad continúa por las nubes y sin freno mientras que se multiplican los problemas de quienes buscan tener un techo bajo el que vivir.
El último lo denuncia el informe Mercado Inmobiliario 2026, dirigido por Carlos Balado, investigador de OBS Business School. El estudio alerta de que los bancos ya no están concediendo préstamos “a aquellas personas que disponen de mejores sueldos, lo que supondría menos riesgo para la entidad, sino a los que tienen liquidez para pagar una entrada importante, aunque sus sueldos no sean tan competitivos”. Esto ataca la línea de flotación de los jóvenes o las clases con menos recursos.
Pese a los anuncios reiterados de reformas legales, normas restrictivas o liberadoras municipales o promesas de nueva vivienda asequible, a la hora de la verdad, los resultados no llegan. Nunca ayuda que cada administración (e ideología) vaya con su propia receta. Siendo como es el principal problema de España, es hora de abordarlo como política de Estado. Y urgentemente.