Beneficios récord de la banca y un golpe de suerte para el Ibex
Los resultados empresariales impulsan a la Bolsa española hacia nuevos máximos

Una friolera de 18 años tardó el Ibex en recuperar los niveles alcanzados allá por 2007. Sangre, sudor y lágrimas que diría Churchill. Desde que el selectivo lograra semejante hazaña han pasado ya ocho meses, tiempo más que de sobra para alcanzar nuevas cotas y tener los 20.000 puntos a su alcance. Para la consecución de nuevos máximos, el Ibex precisa de un último empuje por parte de sus integrantes y de un entorno propicio.
El sector bancario juega una baza importante. Con un peso superior al 30% en el Ibex, su avance a golpe de beneficios récord rema a favor. Los seis grandes bancos españoles han registrado unas ganancias de 20.164 millones de euros en los primeros seis meses del ejercicio, un 18% más que en el mismo periodo de 2025. Récords que llueven sobre mojado y que arrancaron en 2022 tras la decisión del Banco Central Europeo de acabar con la era de los tipos de interés cero. Desde entonces las ganancias se han mantenido al alza, gracias al crecimiento tanto en crédito como en productos que les permiten seguir mejorando sus márgenes.
El escaso, cuando no nulo, papel del sector tecnológico está jugando ahora a favor, al lograr que la Bolsa española se mantenga ajena a las correcciones de las cotizadas más expuestas a la inteligencia artificial, que hasta hace bien poco han ejercido de catalizador de unas ganancias desenfrenadas de las Bolsas. Los actuales niveles del Ibex forman parte de la misma tendencia visualizada en otros índices, como el Stoxx 600 o el Dax, también en máximos.
Los inversores se están dejando llevar por la evolución de los beneficios empresariales más que por conflictos geopolíticos sostenidos en el tiempo, aunque estos sigan teniendo la capacidad para sacar a más de uno de su apacible descanso estival y provoquen no poca volatilidad en el precio del petróleo. Un barril que por ahora se sitúa lejos de los máximos registrados en marzo, pero que de volver a ellos derivaría en un nuevo repunte de la inflación y obligaría a los bancos centrales a acelerar el encarecimiento de la financiación.
Un repunte del coste de financiación que, por ahora, habría ayudado a la Reserva Federal de Kevin Warsh a evitar subir los tipos, medida contraria a los designios de Trump. El mercado ha mandado esta semana señales al presidente de la Fed de que sus palabras o no fueron las adecuadas o no transmitieron la calma necesaria. Con el bono de EE UU a 30 años por encima del 5,2%, los avisos del mercado no son preocupantes aún, a tenor de los expertos, pero sí sirven para poner en cuarentena la credibilidad de la mayor economía del mundo.
