La concentración de riqueza y la desigualdad se moderan desde 2020
El 1% de las familias acapara el 21,6% de la riqueza, diez puntos menos que en Alemania o Estados Unidos

La Encuesta Financiera de las Familias (EFF) del Banco de España muestra algunos datos alentadores sobre la evolución de la distribución de la riqueza neta de las familias, que sigue concentrada, pero menos. En 2024, la riqueza neta de las familias, equivalente al valor de sus activos y descontada la deuda, se situó en una media de 344.700 euros por hogar y una mediana de 160.800 euros, con crecimientos del 6% y 3% respectivamente. La diferencia entre una cifra y otra está en que la mediana elimina los extremos de riqueza y pobreza, con lo que representa mejor la realidad patrimonial más frecuente.

Pero además de su evolución, los datos ponen de manifiesto que el nivel de concentración es elevado, aunque continúa la reducción, si bien de manera moderada, iniciada en 2020. Las familias más afortunadas, que representan el 10% con mayor patrimonio, vieron caer un 1,9% anual el valor de su riqueza neta, lo que ha supuesto que baje el porcentaje que acaparan del total de la riqueza neta nacional, desde el 54,3% que tenían en 2020 al 52,9% en 2024.
Eso sí, el colectivo de los ultrarricos ha vuelto a incrementar su patrimonio y rompe con el descenso registrado en 2020. El 1% de los hogares españoles acumula el 21,6% de la riqueza neta nacional, lo que supone medio punto más que hace dos años, pero sigue por debajo del máximo del 22,9% que alcanzó en 2020. Dada la evolución de la Bolsa en 2025, es previsible que el poderío económico de estas fortunas haya vuelto a subir, dado que tienen más inversiones financieras que las familias de rentas medias y bajas.
Otro aspecto interesante es que, porcentualmente, los que más mejoran son los cuartiles con menor riqueza. El cuartil más bajo de los hogares pobres de solemnidad incrementa su riqueza neta un 44,5%, pero aun así se queda en 2.000 euros, lo que da idea de la situación de estas familias.
El siguiente tramo ya presenta una mediana de 99.600 euros, con un aumento del 8,2%; le siguen los que acumulan una media de 238.500 euros y suben un 6,8%, y el penúltimo tramo, que mejora un 2,8%, hasta 484.900 euros. Llama la atención que los que están en la parte más alta registran una caída del 3,7% en la mediana de riqueza media hasta 1,08 millones de euros.
Estos datos reflejan una leve continuidad en la contención de la desigualdad y en la concentración de la riqueza neta que viene de la EFF del anterior periodo (2020-2022). La desigualdad en la distribución de la renta anual se mide a través del índice de Gini, y este pasa del 0,42 al 0,41 entre 2021 y 2023. La metodología de este índice implica que cero es la desigualdad mínima y uno la máxima. Si se mide en términos de acumulación de riqueza, también mejora desde 2020, pero está en 0,68, lo que refleja el reparto de la riqueza: como se ha visto en su concentración, es muy desigual. Alemania tiene este índice en el 0,73.
El Banco de España no entra en análisis de por qué se producen determinados cambios. No obstante, cabe suponer que la mejora de la situación en el percentil más bajo esté ligada a ayudas públicas como el Ingreso Mínimo Vital, así como a la fuerte subida del Salario Mínimo Interprofesional, que tiene impacto en más tramos de ingresos.
La comparación internacional es la mejor manera de tomar perspectiva y por eso tiene interés mirar los datos de países de referencia, como Alemania o Estados Unidos. El resultado es que estos tienen una concentración de riqueza aún muy superior. Según el informe del Bundesbank, el banco central de Alemania, el 10% de la población más rica acapara el 60% de la riqueza del país, mientras que el 50% con menos patrimonio solo suma el 2% del patrimonio total, desigualdad que creció con la reunificación, dadas las peores condiciones del Este. Según los datos del Bundesbank, solo Austria presenta mayor desigualdad en Europa.
El caso de Estados Unidos es paradigmático. Según el informe de la Reserva Federal publicado en enero pasado, el 1% de las familias ostentaba el 31,7% de la riqueza total, el porcentaje más alto desde 1989, cuando comenzó a realizarse esta estadística. Ese porcentaje de concentración en los megarricos es muy similar en Alemania, donde se mueve entre el 30% y el 33%, y es diez puntos superior al de España (21,6%).
Los más ricos controlan alrededor de un tercio de la riqueza total en Estados Unidos y Alemania de manera constante desde hace una década. En España, la escalada de la desigualdad comenzó con la crisis financiera e inmobiliaria de la primera década de este siglo. En 2005, el 1% más rico tenía el 13,4% del patrimonio total, y alcanzó un máximo del 22,9% en 2020.
Cuando se analiza en qué está invertida esa riqueza, se observa que los activos financieros van ganando peso, con un aumento del valor del 2,6% para el conjunto, crecimiento que es del 17% en los hogares con mayor riqueza y que, como es previsible, es la que tiene más porcentaje del patrimonio en estos activos. En cambio, los activos reales, que suponen el 77% del patrimonio de los hogares, pierden 2,2 puntos de peso en el conjunto de la riqueza neta.
La vivienda principal es el activo más relevante en el conjunto del patrimonio de las familias, ya que representa el 54,2% de los activos reales, con una horquilla que va del 75,2% en el caso de las rentas más bajas, hasta el 37,1% para los más ricos. A España se la define como un país de propietarios, pero la evolución de los precios ha hecho que durante este siglo descienda el porcentaje de familias con la casa en propiedad. En 2024, el 70,6% de los hogares era dueño de la vivienda principal en propiedad, un punto y medio menos que dos años antes.
Pero lo más llamativo es que este descenso se produce en todas las familias, excepto en las más jóvenes, en las que el cabeza de familia es menor de 34 años. En este grupo, el número de hogares dueño de su casa sube 4,9 puntos, hasta el 36,7%, y rompe la tendencia bajista desde 2011. En cambio, en el siguiente rango de edad (35 y 44 años) cae 5,3 puntos el porcentaje de propietarios de su hogar, pasando del 61,8% al 56,5%.
La positiva evolución entre los más jóvenes puede deberse a que la fuerte subida de los alquileres promueve la compra y al crecimiento de las donaciones de dinero y casa de padres a hijos, que están bonificadas hasta el 99% en la mayoría de las comunidades autónomas. Este tipo de medidas, así como el Ingreso Mínimo Vital o la fuerte subida del Salario Mínimo Interprofesional, que ha pasado de 2018 a este año de 736 euros al mes, por 14 pagas, a 1.221, pone de manifiesto la capacidad de impacto de las decisiones políticas.