Vivienda, cambio climático y soledad: las urbes luchan por sobrevivir al éxito
Las grandes ciudades del mundo siguen atrayendo talento con desafíos al alza en la gestión de lo cotidiano


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Las ciudades fueron gravemente heridas en la pandemia y confinamiento, con pérdidas abultadas de población en las grandes capitales del mundo. Apenas cinco años después, las urbes vuelven a estar de moda, empujadas especialmente por la migración internacional. Pero en su recuperación está su penitencia, con precios disparados en la vivienda, resentimiento al alza contra los turistas y una adaptación al clima cada vez más apremiante. ¿Mueren de éxito las grandes ciudades?
Qué hay detrás
Madrid acogió esta semana una cumbre internacional de ciudades auspiciada por el millonario, filántropo, y ex alcalde de Nueva York, el republicano Michael Bloomberg. Bajo el nombre de CityLab se debate una agenda innovadora sobre cómo gestionar las urbes. Hay otras ligas internacionales de grandes ciudades, pero esta juega en primera división porque el magnate emplea gran parte de su tiempo y su dinero en la misión de empoderar a otros alcaldes en sus tareas de gobernanza. La que firma este boletín es periodista de salón, con mucha suela gastada en moquetas para poder informar de cómo funciona el poder, económico y de los otros. Y hacía tiempo que no veía tanto poderío desplegado en cosas tan básicas como la intendencia —varios días del Hotel Palace dedicado por completo a los participantes— o talento del que cotiza caro.
🏙️ Siendo las ciudades los grandes polos de innovación del mundo, en gran parte gracias a la llamada “economía de la aglomeración”, esto es, la capacidad de juntar a mucha gente diversa con la riqueza que produce compartir conocimiento, su devenir es vital para producir resultados que impacten en el conjunto del país.
Bloomberg, que ya tiene 84 años, promueve con CityLab una agenda política que corre opuesta a la de otro republicano, el actual presidente de EEUU, Donald Trump. Los dos empresarios neoyorquinos son enemigos acérrimos, con Bloomberg —que ha levantado parte de su imperio gracias a los medios de comunicación— tildando a Trump de mal empresario. Pero el elemento que más les aleja, y que centra gran parte de los proyectos que Bloomberg apoya en las ciudades, es el cambio climático.
🧐 El que fuera doce años alcalde de Nueva York tiene el clima como una de las prioridades de su agenda, y estos días en Madrid un gran número de las mesas redondas lidiaron con el asunto de cómo adaptar a las ciudades, acuciadas por la subida de las temperaturas, las inundaciones y la escasez de agua potable. Bloomberg es un claro ejemplo del old money que Trump detesta. Su fundación trabaja en colaboración con prestigiosas universidades; promueve el arte y la cultura e incentiva el rol de las ciudades en la integración de la diversidad. La guinda de la contra-agenda la puso un cierre lacrimógeno con el alcalde de Kiev (minuto 25:50 de este vídeo) que es imposible que no concitara la solidaridad de los cientos de personas presentes.
🌹 La idea de empoderar las ciudades hasta rivalizar con sus líderes nacionales cada vez cobra más fuerza, con casos claros como el de Turquía-Estambul. Cabe recordar que en todo el mundo el voto urbano es mayoritariamente de centro izquierda, así que la proporción de alcaldes progresistas es mayor. En un mundo cuyos gobernantes han girado a la derecha, los alcaldes mantienen el volante un punto a la izquierda.
🤝🏻 En el foro no se aportaron grandes soluciones, pero decenas de alcaldes de todo el mundo pusieron sobre la mesa las tendencias que perciben entre sus vecinos y que les preocupan. En la conversación general había un consenso sobre que los alcaldes están para resolver problemas cotidianos y que eso les exige pactar, acordar y no polarizar. Los regidores de ciudades de millones de habitantes respiraban aliviados entre las paredes del Palace por escapar de la atmósfera política irrespirable de sus respectivos países.
🌊 Los ayuntamientos se presentaron además como la primera línea para la detección de los problemas que los gestores estatales tardarían de otra forma años en detectar. Se insistió mucho en su labor fundamental para preservar la democracia desde lo pequeño y en cómo la falta de confianza en las instituciones les hacía mella.
Qué va a pasar
🤖 La preocupación a futuro más clara entre los regidores gira alrededor de perder más trabajadores de cuello blanco, como se llama a los oficinistas, en manos de la IA. Las grandes ciudades ya perdieron población como primera respuesta de la pandemia y aunque muchas la han recuperado con un reemplazo de población migrante (como Madrid), el teletrabajo ha dejado cientos de miles de metros cuadrados comerciales y de oficinas sin uso, de forma marcada en Nueva York, Londres e incluso París.
Si se cumplen los augurios de potencial destrucción de empleo, las grandes ciudades sufrirían un segundo shock que podría ser en esta ocasión estructural. Los alcaldes anunciaron planes de empleabilidad para enseñar a la población a manejar la IA de forma que fuera un instrumento a favor, y no en contra, de la fuerza laboral.
😷 Se expusieron muchos casos de uso de la IA con especial aplicación en la gestión de datos relacionados con el tráfico, la contaminación o la salud. El gobernador de Nairobi, Sakaja Arthur Johnson, detalló cómo ha colocado decenas de sensores en esta enorme ciudad de más siete millones de habitantes —y con una media de edad de 19 años— para medir la calidad del aire. La herramienta es abierta a los ciudadanos y así los líderes locales, en general mujeres, puedan monitorear los datos y buscar el origen del problema cuando crece la contaminación en su zona (en general por prácticas prohibidas como la quema de basuras que estas mujeres detienen al instante).
Con las medidas de mitigación o adaptación del cambio climático los alcaldes hablaron mucho de cómo lograr la legitimidad para unas políticas que en muchas partes del mundo ahora se ven como ideologizadas. El alcalde de Varsovia, apostó por hablar de salud a los vecinos, ya que nadie quiere vivir en un lugar contaminado (aunque diga no creer en el cambio climático). Los estadounidenses explicaron los juegos malabares que hacen para lograr apoyo a iniciativas sin mencionar el concepto clima que es un tabú en el país y los beneficios quedaban reducidos a la creación de empleo.
La vivienda es el otro gran desafío común que comparten las grandes ciudades. Pero la aproximación al problema fue tan variada como las ciudades presentes.
🏭 Muy paradigmático es el caso de Baltimore, que cualquiera que haya visto The Wire sabe que entró en una terrible declive económico a mediados de los noventa por el cierre de las plantas industriales que llevó también a una espiral de drogas y criminalidad. Aunque Baltimore no está en el llamado “cinturón del óxido”, que componen otras grandes ciudades industriales del Noreste y el medio oeste de EEUU, comparte la misma problemática: pérdida de población, crisis económica y casas vacías que no valen nada.
💸 La devaluación del precio de las casas impide la movilidad de una buena parte de la fuerza laboral. Aunque estas ciudades ya no ofrezcan buenas oportunidades en un país sin paro, los propietarios no se van ya que no pueden capitalizar el valor de estas viviendas para comenzar su vida en otras ciudades más dinámicas (y por lo tanto con el precio al alza). EEUU es un país de propietarios y de hipotecados, al estilo español, y quedarse atrapado en una vivienda en la zona equivocada es un lastre de por vida.
El alcalde de Baltimore, Brandon Scott, un demócrata de 42 años, llegó al poder en 2020, con la tasa de paro disparada y al menos 16.000 viviendas abandonadas en el centro de la ciudad. Scott explicó ante el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, cómo luchaba por devolver vida y ciudadanos a su centro vaciado por años de crimen a través de programas de rehabilitación pública. Collboni le contó cómo lidiaba con aportar vivienda nueva a la ciudad, especialmente asequible. En un foro tan capitalista nadie se llevó las manos a la cabeza al escuchar que el objetivo era que dejara de funcionar Airbnb.
1️⃣ Fueron muchas otras las dicotomías sobre la vivienda que explicaron los alcaldes. Como la de la ciudad de Fukuoka, en Japón, que ha hecho una gran apuesta por la inversión tecnológica que está atrayendo a miles de…solteros, que no encuentran viviendas unipersonales. El alcalde de esta ciudad de 1,6 millones de habitantes está promoviendo incentivos para que las constructoras incluyan estudios en sus promociones.
Se habló mucho de vivienda social y asequible y de relajar los permisos municipales alrededor de la construcción y las reformas. Pero ningún plan parecía haber surtido todavía un efecto que moviera la aguja.
La soledad fue el tercer elemento sobre el que gravitó gran parte de la conversación. Las ciudades se están convirtiendo en aglomeraciones de solitarios y la falta de relación entre los vecinos, un lamento intenso. El arte como punto de encuentro fue una de las propuestas más originales, al proponer que los edificios de viviendas tuvieran en los portales algún tipo de obra que incentivara a la conversación de los vecinos. Me recordó a esas maravillosas intervenciones que jalonaban el interior de los edificios brutalistas en los años setenta por toda la geografía española. En ciudades engrandecidas con PAU’s y plagadas de edificios cebra, la posibilidad de volver a tener un portal con personalidad suena disruptiva.
Una propuesta sobre vivienda y espacio público que me dejó literalmente con la boca abierta fue la del danés Bjarke Ingels. El sultán de Bután, un pequeño reino a las laderas del Himalaya, le ha encargado la construcción de la ciudad del futuro. Bután fue uno de los primeros países en crear una medición heterodoxa de la riqueza, ignorando PIB e incorporando su propio índice de la felicidad alineado con principios budistas. En esta línea, el sultán le ha pedido construir una ciudad idílica increíblemente hermosa y futurista que, sin embargo, dejaba como poso un regusto similar al de estar ante un proyecto de Calatrava presentado hace treinta años. El uso de los espacios públicos (plazas) o edificios como las bibliotecas como punto de debate e intercambio de ideas no polarizadas fue otro de los puntos fuertes del evento.
Quién gana y quién pierde
⬆️ Barcelona
La ciudad estaba en boca de los asistentes que ya habían participado en encuentros anteriores y se la mencionó como referencia en varios paneles y en conversaciones informales en los pasillos. Era curioso ver como la ciudad anfitriona, Madrid, era una total desconocida en materia de políticas públicas para los expertos en la sala. Madrid Río fue el único proyecto que recibió atención, y ya ha cumplido los 20 años.
⬆️ Nueva York
Otra ciudad que concitó muchos comentarios. Según algunos de sus vecinos presentes en el foro, ya se puede percibir la acción del nuevo alcalde Mamdani en el día a día.
⬆️ San Francisco
Tras años de declive, la ciudad descendió por una pendiente vertiginosa con la pandemia, con los vecinos abandonando un centro caro y plagado de criminalidad. Su nuevo alcalde, Daniel Lurie, un millonario heredero de Levi Strauss y que se presentó como independiente pero es demócrata moderado, ha logrado reconducir la situación, capturando nuevas inversiones de tecnológicas pero incentivando que sus empleados vivan de verdad en el centro de la ciudad. No todo el espacio comercial se ha podido recuperar pero se está facilitando su conversión en viviendas, uno de los problemas históricos de la ciudad.
⬇️ Ciudades europeas
El alcalde de Lisboa, el socialdemócrata Carlos Moedas, dijo dos verdades sobre la dificultad de innovar en las ciudades europeas. Por un lado, “los europeos son buenos convirtiendo el dinero en conocimiento pero luego no saben volver a monetizar el nuevo conocimiento”, con la complejidad de atraer nuevos hubs tecnológicos. Por otra, como el corsé europeo de tener que adjudicar siempre los concursos públicos a la oferta con el precio más bajo frena la innovación en muchos proyectos.
⬆️ Burocracia
Ni la primera, ni la segunda acepción de la palabra burocracia son negativas, pero ya solo se la reconoce como sinónimo de papeleo. La economista Mariana Mazzucato, auténtica musa de los socialdemócratas hace una década, reivindicó el papel positivo de la burocracia como gobernanza de lo público y abogó por profesionalizar a sus gestores que deben suplir con servicios donde no llega el mercado. La economista logró persuadir en 2018 a la Comisión Europea de crear una estrategia para que las ciudades cumplieran misiones, una visión holística e integrativa de los diferentes departamentos de una ciudad volcada en un objetivo común.
La cifra: 15%
Cámaras situadas en espacios públicos grabando desde 1980 en grandes ciudades de EEUU han permitido, con la Inteligencia Artificial, comparar los patrones de movimiento en las plazas. En 30 años, la gente camina un 15% más rápido.
El Concepto: la economía de la indignación
El alcalde de Londres, Sadiq Kahn utilizó este concepto en su intervención sobre la polarización y las ganancias perversas de las grandes tecnológicas. También se conoce como la monetización de la ira, y aunque es una idea que ya tiene diez años no es aún popular.
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