Dos señales de enfriamiento
Cada vez es más evidente que el impacto de la guerra en Irán será mayor de lo esperado inicialmente


La economía española, en particular el mercado de trabajo, arrojó ayer dos señales de enfriamiento. La Encuesta de Población Activa, el mejor termómetro del mercado laboral español, reflejó una subida de la tasa de paro, que al cierre de 2025 había bajado de la barrera psicológica del 10%, para situarse en el 10,8% en el primer trimestre de 2026. Pocas horas después de conocerse el dato, el vicepresidente y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, admitió tras el Consejo de Ministros que el impacto de la guerra en Oriente Próximo puede restar hasta cuatro décimas de crecimiento a la economía este año (e incluso ocho si se toman como referencia las previsiones del Banco de España). Aunque la incertidumbre respecto a la duración de la crisis energética es enorme, cada vez es más evidente que el impacto será mayor de lo esperado inicialmente.
Las cifras de empleo y paro divulgadas por el Instituto Nacional de Estadística rompen una racha de mejoras continuadas en el mercado laboral español. Aunque el primer trimestre del año suele registrar cifras negativas, el nivel de destrucción de empleo registrado, el doble que en el mismo periodo de 2025, y sobre todo el fuerte aumento del número de parados (231.500, la mayor subida en 13 años) arrojan dudas sobre si se tratará de un dato coyuntural. La mayor parte de los expertos pedían ayer tiempo para sacar conclusiones más rotundas. La patronal CEOE no dudaba en vincularlo, entre otros motivos, a la inestabilidad derivada de la guerra de Irán. Pero es cierto que el efecto solo abarcaría el mes de marzo (los ataques de Estados Unidos e Israel a Irán empezaron el 28 de febrero) y justamente los datos de la afiliación a la Seguridad Social en marzo (diferentes a los de la EPA, que es una encuesta) arrojaron el mejor dato de la serie histórica en ese mes, con la creación de 211.510 nuevos puestos. Habrá que esperar al segundo trimestre del año para obtener un diagnóstico más sólido.
Algo parecido ocurre con la previsión de crecimiento económico. Los cálculos potenciales aportados ayer por el Ministerio de Economía abonan el terreno para aprobar en las próximas semanas una revisión oficial del avance del PIB. Teniendo en cuenta que el Fondo Monetario Internacional ya ha rebajado dos décimas el crecimiento español para este año, hasta el 2,1%, es solo cuestión de tiempo que el Ejecutivo traslade esos pronósticos a sus propias cuentas. El deterioro se extenderá también a 2027. Y el impacto será muy superior, para España y para todo el mundo, por cada día adicional que el estrecho de Ormuz permanezca bloqueado.