BME prevé estar entre las grandes infraestructuras de mercado europeas supervisadas por ESMA
El supervisor europeo tendrá bajo su control a las grandes Bolsas y plataformas de criptoactivos

Con la geopolítica removiendo los cimientos de la economía global, avanzar en la integración del mercado de capitales europeo se antoja más una necesidad que una aspiración. La Comisión Europea trabaja ya en un paquete de medidas para impulsar la integración y supervisión del mercado europeo que se irán moldeando en los próximos meses y que contempla, entre otras medidas, dar capacidad a la Autoridad Europea de Mercados y Valores (ESMA, por sus siglas en inglés) para vigilar a infraestructuras de mercado significativas tanto entre las Bolsas como entre las cámaras de compensación y plataformas de criptoactivos. Fuentes de BME creen que la compañía, perteneciente al grupo suizo SIX, podría verse afectada por el cambio de supervisor.
La iniciativa contempla la creación de un modelo de supervisión híbrido, por el que las grandes infraestructuras pasarán a ser vigiladas por el coordinador de las Bolsas nacionales, mientras que aquellas de menor tamaño se mantendrán bajo tutela de los distintos supervisores nacionales, como la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) española. Un cambio que plantea la segregación entre entidades significativas y no significativas que, detallan en BME, puede dar lugar a un entorno de desventajas competitivas para las entidades de menor tamaño y penalizarlas a la hora de lograr escalar su tamaño. “La norma no está planteada para crear campeones y otras infraestructuras de segundo nivel. Es una de las cuestiones que se van a observar en las negociaciones entre colegisladores”, comenta Pilar Martínez, directora de Asuntos Públicos para la UE y América Latina de BME. No obstante, es una fórmula ya aplicada en la supervisión bancaria, donde la Autoridad Bancaria Europea es quien vigila a las grandes entidades mientras que el resto sigue bajo la tutela del Banco de España y sus homólogos europeos.
¿Qué infraestructuras pasarán a estar bajo la batuta de la ESMA? En el caso de los centros de negociación, y a falta de conocer el detalle del texto, la Comisión ha planteado unos umbrales iniciales: contar con más del 5% del volumen total de negociación de la UE en acciones, ETF, bonos o derivados o tener un tamaño significativo de al menos el 2% del volumen total de negociación de la UE. También ha propuesto otro tipo de umbrales para los centros de contrapartida y para los depositarios centrales de valores, mientras que prevé poner a la industria cripto de forma íntegramente bajo la ESMA, algo que apoya el BCE, pero sobre lo que recelan algunos supervisores nacionales.
En el caso de BME, el grupo aún está analizando cuál sería su situación en caso de que se mantengan los umbrales propuestos en la redacción del texto final. No obstante, creen que sí pasaría a estar supervisado por ESMA. Una supervisión que, de llegar a producirse, no afectaría al negocio en Suiza de SIX ni al de Aquis, por estar radicado en Reino Unido.
Para Pilar Martínez “el objetivo es que sea el modelo de supervisión que sea, mejore la armonización en la aplicación de las normas y reduzca las fricciones en la aplicación de las normas dentro de cada uno de los Estados miembros y que garantice cierta agilidad, simplificación y evite duplicidades”.
Más allá, la Comisión prevé poner en marcha la etiqueta del Operador de Mercado Paneuropeo (PEMO, por sus siglas en inglés), que otorgará facilidades para operar en distintos mercados sin tantos trámites y a la que podrán acogerse a priori Euronext, que aglutina las Bolsas de Ámsterdam, Bruselas, París, Dublín, Milán, Lisboa y Oslo, o Nasdaq Nordic, que gestiona las Bolsas de Suecia, Dinamarca, Finlandia o Islandia.