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Opinión

La lección del anís estrellado para los chips

Taiwán obtendrá diferentes formas de energía para hacer semiconductores

Logo de TSMC en Hsinchu (Taiwán).Ann Wang (REUTERS)

La especia debe fluir. Así dicen en el universo de Dune, que depende de una sustancia misteriosa para los viajes espaciales. En el mundo real, las fábricas de chips de Taiwán revisten una importancia igual de vital. La escasez de gas natural licuado y helio amenaza la producción. Si necesitan tranquilidad, pueden recurrir a un ejemplo muy concreto reciente.

En 2005, una cepa de gripe aviar amenazó al mundo. El Tamiflu de Roche era la mejor opción, pero EE UU había acumulado millones de dosis. Para satisfacer a otros países, Roche necesitaba un compuesto, el ácido shikímico, que está en un ingrediente básico de la despensa asiática: el anís estrellado.

No hubo un aumento repentino de la oferta que pudiera satisfacer esta nueva demanda. El precio del ácido shikímico se multiplicó por diez en un mes. La farmacéutica india Cipla se quejó de que su rival había acaparado el mercado. Los cocineros se vieron en gran medida excluidos por los precios. Pero Roche produjo su tratamiento.

Pensemos en los chips de última generación. Para mantener las fábricas en pleno funcionamiento, TSMC necesita energía y materias primas. El gas natural licuado supuso casi la mitad de la generación eléctrica de Taiwán en 2025. Un tercio del suministro de la isla procedió de Qatar. Los buques de otros lugares siguen navegando y pueden ser redirigidos si aparece un postor que ofrezca más. Taiwán puede permitírselo, y los suministros son suficientes: los precios asiáticos siguen muy por debajo del pico de 2022. Luego están las materias primas, en particular el helio. Los fabricantes de chips representan el 23% de la demanda mundial, según Bank of America, mientras que alrededor del 27% del suministro ha quedado fuera de servicio en medio de los combates. Buena suerte a los soldadores o a los organizadores de fiestas que inflan globos a la hora de competir con el titán TSMC por lo que queda.

El anís estrellado también demuestra que los mercados acaban encontrando soluciones más elegantes. Roche produce ahora el principio activo del anís estrellado mediante una fermentación bacteriana barata y abundante. Taiwán, sin duda, obtendrá diferentes formas de energía, y probablemente surgirán nuevas y sorprendentes fuentes de helio. Lo más probable es que el silicio siga fluyendo.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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