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Editorial
Opinión

Mobile, soberanía europea en la IA frente a dólares americanos

De izquierda a derecha, el director general de GSMA, Vivek Badrinath (izquierda), el CEO de Eutelsat, Jean François Fallacher, el de Deutsche Telekom, Tim Höttges, y el de Telefónica, Marc Murtra, en el Mobile World Congress de Barcelona, este lunes.Alberto Estévez (EFE)

El Mobile World Congress (MWC) de 2026 celebrado en Barcelona ha sido el escenario de una batalla narrativa por el alma digital de Europa, con la inteligencia artificial (IA) como tendencia indiscutible. Marc Murtra, presidente de Telefónica, ha subrayado con acierto lo que él denomina la “ingenuidad europea”, esa fe ciega en que los grandes gigantes tecnológicos estadounidenses y asiáticos siempre nos brindarán acceso a la tecnología más puntera de forma desinteresada. Para el presidente de la operadora, pensar que Europa podrá mantener su relevancia sin una IA propia es, sencillamente, un ejercicio de candidez. Su mensaje es claro: si las operadoras europeas no logran escala mediante la consolidación, el continente seguirá “jugando al fútbol con una mano atada a la espalda”.

La soberanía estratégica no se compra, se construye con algoritmos y servidores locales. Este reclamo de autonomía se entrelaza con la eterna polémica entre las big tech y las operadoras. Las telecos europeas, lideradas por voces como la de Murtra y Tim Höttges (Deutsche Telekom), han vuelto a exigir el famoso fair share (trato justo): que los gigantes que saturan las redes con tráfico masivo contribuyan a los costes de infraestructura. Sin embargo, este año el debate ha subido de tono. Ya no es solo una cuestión de dinero, sino de supervivencia frente a modelos de negocio que, según las operadoras, extraen valor del territorio europeo sin dejar el sustrato necesario para competir en la IA.

Aquí es donde surge la gran paradoja de este Mobile. Mientras las operadoras europeas claman por la independencia respecto a Estados Unidos, el gran anuncio económico para España ha sido la inversión histórica de Amazon (AWS): más de 33.700 millones de euros destinados a convertir Aragón en el corazón del cloud y la IA en el sur de Europa. Este desembolso masivo ocurre precisamente en el momento de mayor fricción entre Madrid y Washington.

El MWC 2026 nos deja una lección compleja de realismo. Europa quiere dejar de ser “ingenua” y sueña con sus propios campeones tecnológicos para no depender de terceros, pero la realidad económica muestra que, hoy por hoy, los cimientos de esa misma revolución digital los siguen poniendo los dólares americanos. España se encuentra en una cuerda floja estratégica, intentando ser el hub digital de Occidente mientras desafía las directrices militares de la Casa Blanca. Un equilibrio precario que define este nuevo orden mundial donde los cables de fibra óptica, el 5G y la IA tienen tanto peso como los portaviones.

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