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Breakingviews
Opinión

YouTube es un demonio disfrazado para la televisión tradicional

La potencia del gigante de Alphabet obliga a los medios clásicos a colaborar con él, a costa de diluir sus servicios

Una buena película de terror juega con la tensión entre la anticipación y la incertidumbre. En los últimos años, esta dinámica se ha desarrollado entre bastidores en las principales empresas de medios. En este guion, YouTube es a la vez seductor y asesino.

La plataforma de Alphabet alberga de todo, desde éxitos de Hollywood hasta canales de noticias en directo. Este año, se espera que genere más de 70.000 millones de dólares en ingresos, suscripciones incluidas, según Visible Alpha. Su éxito como agregador, similar a los paquetes de cable, le ha ayudado a ocupar el primer puesto en cuota de pantalla de TV en EE UU durante 11 meses seguidos, según Nielsen. Esto significa que los estadounidenses han pasado más tiempo viendo YouTube que servicios como Netflix.

El auge de YouTube está llevando a las empresas de medios de EE UU a firmar acuerdos con ella, lo que le permite emitir contenidos en su servicio en directo YouTube TV. Es una alternativa moderna a la distribución por cable, en la que la plataforma paga derechos de afiliación a los operadores tradicionales cuando emite sus canales.

YouTube también permite a los usuarios de ciertos mercados, como EE UU, Alemania y Reino Unido, suscribirse a streamings de terceros en su app. Esto significa que alguien en Londres puede pagar una cuota para acceder a una selección de Paramount+ sin tener que salir de YouTube. Naturalmente, esta se queda con una parte de los ingresos, sin tener que preocuparse por la producción.

Dado que los términos exactos de los acuerdos no son públicos, es difícil evaluar hasta qué punto son mutuamente beneficiosos. Las cadenas deben encontrar un equilibrio entre satisfacer a los espectadores donde están, es decir, en YouTube, y atraerlos a sus propios streamings y canales lineales. YouTube se embolsa el 45% de los ingresos de los anuncios, según su programa de socios estándar.

En lo que parece un reconocimiento tácito del dominio de la plataforma en las pantallas pequeñas, especialmente entre los más jóvenes, la BBC ha anunciado una asociación con YouTube. La cadena pública británica encargará y producirá contenidos a medida que se estrenarán en el servicio de Alphabet antes de aparecer en sus propios canales y plataformas de streaming. El enfoque digital primero no es del todo nuevo: la cadena en abierto Channel 4 lanzó un canal de YouTube para jóvenes en 2024. Pero sí representa un nuevo enfoque para la monetización.

Según la BBC, mostrará anuncios a quienes vean su contenido de YouTube fuera de Reino Unido, lo que reforzará sus cuentas en medio de una revisión en curso de su financiación. Pero es probable que los ingresos resultantes sean incrementales, en vez de un complemento importante al modelo de licencia existente.

La BBC prevé elevar su número de canales de YouTube a 50, incluidos 7 para niños. Debido a las restricciones en torno a la publicidad dirigida a estos, que limitan la segmentación y la recopilación de datos, este contenido puede ser más difícil de monetizar. Un analista de medios cuenta que conoce a un popular creador de contenidos infantiles, con millones de visitas al mes, que gana 0,4 dólares por cada 1.000 visitas. La plataforma de análisis Social Blade estima que los ingresos medios por cada 1.000 visitas (RPM) globales de YouTube están entre 0,25 y 4 dólares.

Pero las emisoras profesionales tienen sus propios acuerdos con condiciones en apariencia mejores que las de los creadores individuales. Pueden vender directamente algunas campañas publicitarias para su contenido de YouTube, como hace la cadena británica ITV. Así que el mercado publicitario automatizado de la plataforma no es el único que se encarga de las ventas y los precios, y las emisoras pueden llegar a quedarse con más del 55% de los ingresos estándar. A su vez, sus cifras medias de RPM podrían ser más altas.

Supongamos que uno de los siete nuevos canales infantiles de la BBC atrae a 1,5 millones de espectadores diarios fuera de Reino Unido. Eso es la mitad de los espectadores de la cuenta principal existente de la cadena, estima Social Blade. Si además obtienen 2 dólares por cada 1.000 visualizaciones, la cadena podría ingresar 90.000 dólares por canal cada mes: más de un millón al año. Para ganar 50 millones, un canal necesitaría 28 millones de espectadores diarios en YouTube monetizados a un RPM medio de 5 dólares, lo que podría ser una tarea difícil.

La alternativa es mantener el contenido totalmente fuera de YouTube y no llegar a todo el público. Hace poco, Disney se ha dado cuenta de este riesgo de primera mano. El segmento deportivo del gigante sufrió un impacto de 110 millones de dólares en sus ingresos operativos trimestrales tras una disputa contractual de 15 días con YouTube TV, que acabó en noviembre. ESPN, ABC y otras cadenas no estuvieron disponibles temporalmente en el servicio.

La vieja guardia no gana nada si no acepta al nuevo señor de la televisión. Pero hacerlo podría diluir sus propios servicios de streaming y su poder de fijación de precios. Este desigual acuerdo es una auténtica pesadilla.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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