Mucho camino por recorrer en los modelos de jubilación híbrida
La salud de la población española cuando llega a la edad de jubilación es hoy mucho mejor que en los años setenta y ochenta


En España resulta aún poco habitual encontrar profesionales que retrasen voluntariamente su edad de jubilación, pese a que la esperanza de vida no ha dejado de crecer en las últimas décadas. Mucho menos común es identificar a personas que compatibilicen el cobro de pensión con un salario porque se acojan a alguna de las fórmulas que contempla la ley para trabajar parte de la jornada y percibir pensión por el resto. Los cambios legales que se han introducido en las principales figuras que permiten estos modelos híbridos (jubilación activa y jubilación flexible) han elevado mucho el colectivo en el último año. Pese a esa subida, del 9,4% en 2025, el fenómeno es aún minoritario y menos de 80.000 personas en España compatibilizan las dos figuras.
Los datos de la Seguridad Social revelan que hay mucho margen de crecimiento. La salud de la población española cuando llega a la edad de jubilación (la legal es ya de 66 años y 10 meses, y el año próximo llegará a los 67 años) es hoy mucho mejor que en los años setenta y ochenta, cuando se empezaron a poner los cimientos de un sistema público de pensiones de jubilación. Los ritmos de crecimiento de las nuevas prestaciones concedidas (el 1,5% más cada año) respecto a las jubilaciones activas y flexibles (9,4%) permiten anticipar que queda camino por recorrer.
Las últimas novedades parecen tener mucho que ver. En el caso de la jubilación activa, la más habitual, los cambios introducidos (pese a haber endurecido algunos requisitos) han potenciado esa figura. Respecto a la llamada jubilación flexible (la que permite a una persona que ya está jubilada reintegrarse en el mercado laboral, pero con un porcentaje de la jornada que le posibilite percibir los dos ingresos), dar a conocer la fórmula ha ayudado en el avance, del 13,5% en el último año. En la actualidad, el Gobierno negocia una nueva regulación para hacerla más accesible.
Durante muchos años, los gobernantes recelaron de incentivar la prolongación de la vida activa de los trabajadores más veteranos. La razón era el elevado paro juvenil en España, que obligaba a centrar los esfuerzos de empleo en potenciar el acceso al mercado de ese colectivo. Se establecía un falso dilema entre jóvenes y veteranos que ahora, con los datos más recientes, parece haber quedado superado. El paro juvenil se ha reducido en los últimos años al tiempo que se prolongaba la edad legal de la jubilación y aumentaba (todavía con cuentagotas) el número de personas que prolongan su vida activa más allá de la creciente edad legal.