Ir al contenido
_
_
_
_
Breakingviews
Opinión

El oro no vale ya como indicador del riesgo global

Dado el historial de Kevin Warsh, tiene más sentido pensar que la venta masiva se debe a los caprichos de los mercados de opciones

Para justificar la venta masiva de oro se esgrime que la elección de Kevin Warsh para la Fed podría reducir el atractivo de los metales preciosos como seguro geopolítico. Dado el historial de Warsh, tiene más sentido pensar que se debe a los caprichos de los mercados de opciones.

El índice Cboe Gold Volatility, que usa opciones sobre el ETF SPDR Gold Shares para medir el nivel de volatilidad del metal en los próximos 30 días, cerró hace poco por encima de 44. Solo alcanzó niveles similares en la crisis de 2008 y en la caída de 2020 por la covid.

Contratar un seguro contra tornados no debería provocar más, y las opciones sobre el oro deberían seguir la evolución del precio en vez de influir en él. Pero, en el último año, los inversores han comprado montones de opciones call sobre el oro: apuestan por un alza del precio. Sus contrapartes, los bancos, están así expuestos a una caída, y compran futuros de metales o acciones de ETF para protegerse. Una vez ocurre, basta con una sacudida relativamente menor para que haya una venta masiva: los traders de opciones corren a ajustar sus posiciones y los bancos venden.

Este bucle se parece al de las acciones meme. Los mercados ya están familiarizados con estos flujos; también se ha disparado la actividad de las opciones blue chip de EE UU. Hay pruebas sólidas de que eso ha pasado con los metales preciosos. El nivel de 44 de volatilidad del oro era un nuevo récord respecto a la real del metal, y a la volatilidad implícita del S&P 500. Además, la volatilidad implícita ya estaba subiendo antes de la caída real del oro, sin las pérdidas en el activo subyacente que a veces acompañan a estos movimientos. Todo ello apuntaba a una frenética compra de opciones call.

Entre las lecciones que los mercados afectados por las opciones pueden ofrecer a los compradores de oro, la principal es que las ventas masivas impulsadas por tales distorsiones no suelen durar. De hecho, calculamos, cuando la volatilidad implícita del oro supera el 40%, el metal sube una media del 10% tres meses después. Por supuesto, puede que esta vez no funcione tan bien, dado lo mucho que ha subido el precio. En todo caso, los observadores que insisten en usar el oro para explicar la geopolítica dicen cada vez más tonterías.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

_
_