Es matemáticamente inevitable que haya más fusiones bancarias en la UE
Unicaja podría ofrecer al Sabadell o el Santander la oportunidad de obtener algunos ahorros

Las elevadas valoraciones son una bendición y un rompecabezas para los directivos de bancos europeos como Andrea Orcel, de Unicredi, y Steven van Rijswijk, de ING. Son un reconocimiento de unos niveles de rentabilidad mucho más altos, en comparación con los días sombríos de los tipos bajos, pero también un problema para la estrategia clásica de utilizar el capital sobrante para recomprar acciones. Las grandes entidades de crédito recurrirán cada vez más a las fusiones y adquisiciones.
El consejero delegado de ING espera una ola de operaciones bancarias dómesticas en Europa en breve, según un artículo de Bloomberg del 28 de enero. “Ahora los bancos cotizan a alrededor de una vez su valor contable, o entre una y dos veces su valor contable; estamos en el momento en que las cosas empiezan a suceder”, dice Van Rijswijk.
Los diez miembros más importantes del índice Euro Stoxx Banks, medidos por capitalización bursátil, cotizan en promedio a 1,6 veces el valor contable tangible a 12 meses. Eso es más del triple de su calificación de 0,5 hace cinco años, según las cifras de LSEG Datastream. A la cabeza se encuentran el dúo español BBVA y CaixaBank, que cotizan a más del doble del valor contable tangible. Solo uno de los diez magabancos, el francés BNP Paribas, con un múltiplo de 0,9, cotiza significativamente por debajo del valor contable.
A los precios actuales, es difícil justificar la recompra de cada vez más acciones, lo que era una medida obvia cuando los bancos estaban muy descontados. Los manuales de finanzas dicen que retirar acciones tiene más sentido cuando están baratas que cuando están caras.
Otra forma de verlo es fijarse en el coste del capital de los bancos, o el rendimiento implícito que exigen los inversores para mantener sus acciones. Esta cifra puede servir como aproximación del rendimiento de las recompras. Según un cálculo aproximado nuestro, en Europa se sitúa actualmente en alrededor del 11%, probablemente por debajo del rendimiento que se puede obtener con las operaciones corporativas, que además ofrecen la posibilidad de generar un ahorro sustancial en los costes. El BBVA, por ejemplo, presumió de un rendimiento del 20% obtenido gracias a su frustrada adquisición del Banco Sabadell.
Por supuesto, los consejeros delegados temerán pagar de más en un entorno de altas valoraciones. Pero eso es menos problemático si la moneda de cambio de las fusiones y adquisiciones es su propia e inflada acción, en lugar de efectivo. La necesidad de aprovechar las elevadas valoraciones también puede explicar en parte el reciente incremento de los intentos de operaciones hostiles, entre los que se incluyen los de Orcel, de Unicredit, y el del BBVA. Las cifras sugieren que habrá más: los analistas esperan que las recompras de acciones dejen de crecer en términos absolutos después de este año, según los datos de Visible Alpha.
Las combinaciones lógicas posibles incluirían que Unicredit o Crédit Agricole se hicieran con el italiano Banco BPM, aunque el reciente intento fallido de Orcel apunta a las dificultades políticas. Unicaja podría ofrecer la oportunidad al Sabadell o el Banco Santander de obtener algunos ahorros. ING e Intesa Sanpaolo tienen valoraciones imperiosas junto con niveles de capital considerables, aunque las operaciones nacionales pueden ser complicadas debido a las restricciones antimonopolio.
El panorama general es que los tipos de interés de la zona euro están bajando y la mayoría de las economías aún no están creciendo rápidamente. La simple recompra de acciones suena mucho a estancamiento corporativo en ese entorno. Las fusiones y adquisiciones conllevan riesgos, pero también pueden ser lo más parecido a una historia de crecimiento que muchos directores ejecutivos de bancos tendrán este año.
Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías