Los mercados, un circo con cada vez más pistas
Los inversores lo tienen claro: diversificación, expectativa de un dólar más débil y apuesta clara por el oro


El trabajo de inversor o analista financiero es, desde hace unos pocos años, demasiado fácil y demasiado difícil a la vez. Demasiado fácil para quien se limita a sentarse sobre una cartera réplica del S&P 500 sin pensar demasiado en IA, geopolítica o macroeconomía. Demasiado difícil para quien intente interpretar el aluvión de información, incertidumbre y complejidad que emana del mundo actual.
La última costura que ha dado señales de alarma está en Japón. No es nueva; ya en pleno agosto de 2024 los mercados internacionales se desplomaron ante la liquidación masiva de las apuestas financieras que se apoyaban en los bajos tipos de interés del país, el llamado carry trade. Entonces el origen de la turbulencia fue una esperada subida de los tipos de referencia; esta vez, un alza en los de la deuda a muy largo plazo, cuyo origen está en las políticas fiscales expansionistas de la primera ministra. El riesgo de repatriación de capitales nipones se suma al del desmantelamiento del carry trade. La medida de la turbulencia la puede dar el hecho de que Tokio y Washington tendrían sobre la mesa una intervención conjunta en el mercado de divisas, algo que no ocurre desde 1998. Solo el hecho de que esta posibilidad deslizada desde Tokio salga a la luz ya es, en sí mismo, una cierta intervención.
El inversor tiene un foco en Japón, pero hasta hace poco tenía otro en Groenlandia, cuyo apetito por parte de Donald Trump amenazó con desatar una nueva guerra comercial. La tormenta en los mercados abrió la puerta a que Estados Unidos optara, esta vez, por la desescalada. Una semana antes el riesgo estaba en la pérdida de independencia de la Reserva Federal.
Ni la fragmentación geopolítica, ni la amenaza comercial ni el autoritarismo de Trump son nuevos. Pero, en un arranque de 2026 en el que el magnate inmobiliario parece estar más desatado (y eso que él mismo se había ocupado de dejar el listón bien alto), los mercados parecen estar aguzando sus oídos. La acumulación de focos de tensión sobre una renta variable con valoraciones elevadas y una renta fija sujeta a las fuerzas combinadas del déficit público y una inflación por encima de la norma abre la puerta a episodios de inestabilidad.
Y, en este contexto, el mercado lo tiene claro: diversificación, expectativa de un dólar más débil y apuesta clara por el oro... Hasta el punto de que la propia directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, nos ha instado a todos a “abrocharnos los cinturones” en este nuevo mundo.