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Breakingviews
Opinión

Google mejora la tienda de cara a los robots

El gigante define un formato de venta estándar inteligible para los ordenadores

Hasta ahora, el comercio electrónico se ha organizado en torno al comportamiento humano. Los motores de búsqueda subastan palabras clave, los minoristas perfeccionan sus webs y los bazares online compiten por la atención. Pero el sistema tiene poco sentido cuando son los agentes de software los que eligen.

El nuevo Protocolo de comercio universal de Google define un formato de venta estándar inteligible para los ordenadores. Los vendedores deben dar datos claros que describan lo que está disponible y en qué condiciones. Luego, las ofertas se evalúan en función de la completitud, actualidad y fiabilidad de la información. Estas reglas, desarrolladas junto con minoristas como Shopify y Walmart, son de libre acceso y compatibles con los servicios de la competencia.

Al dar forma a los estándares, al igual que con su algoritmo de búsqueda, Google puede influir en los resultados sin poseer la transacción en sí. Es un enfoque diferente al de otras iniciativas. Las herramientas de OpenAI están dentro de los asistentes conversacionales, pero dependen en gran medida de listados extraídos o asociaciones a medida. Ayudan a responder preguntas, pero aún no imponen una estructura común al comercio.

Un nuevo marco amenaza con alterar el orden jerárquico de los beneficios. Las búsquedas relacionadas con las compras están entre las más lucrativas de internet. Se convierten en clientes con mucha más frecuencia que las consultas genéricas y sustentan una gran parte del mercado mundial de la publicidad en buscadores, que asciende a unos 300.000 millones de dólares. Amazon controla a su vez en torno el 40% del comercio minorista online de EE UU y extrae comisiones efectivas que superan el 30%. Ambos modelos dependen de la intervención humana.

Incluso una automatización modesta supondría un cambio enorme. Según Bain, los agentes de IA podrían intervenir en el 15%-25% de las compras rutinarias online en unos pocos años. Si los clientes dejarán realmente que el software haga sus compras es otra cuestión.

La estrategia de Alphabet es tan defensiva como ambiciosa: obtiene tres cuartos de sus ingresos de la publicidad. Si la IA elude los métodos clásicos para llegar a los compradores, tendrá que establecer nuevos puntos de control para no ceder terreno. Instalar la infraestructura de la tienda es buen punto de partida.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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