Medidas inconsistentes sobre vivienda
Hay serias dudas de que el texto logre en el Congreso los apoyos necesarios


La idea de bonificar el 100% de la renta de alquiler que perciben los caseros a cambio de que congelen los precios ha abierto una brecha en el Ejecutivo. Son ya innumerables las veces que el PSOE ha chocado con sus socios de Gobierno (antes con Podemos y ahora con Sumar) a cuenta de la cuestión de la vivienda. Como son innumerables los anuncios sobre la materia sin que parezca haber detrás un análisis exhaustivo de la situación y de cómo va a contribuir a paliarla. Sobre todo en periodos electorales o preelectorales, algo achacable a todos los partidos además de al propio presidente del Gobierno.
En la precampaña de las autonómicas y locales de 2023, con resultado catastrófico para el PSOE, Pedro Sánchez lanzó una carrera hacia la construcción de vivienda asequible en la que prometió que se edificarían casi 200.000 casas. Casi tres años después, es difícil saber cuántas de aquellas se han acabado. Y hace apenas un año, en enero de 2024, de nuevo Sánchez presentó un decálogo de medidas sobre vivienda en cuyo cumplimiento se ha avanzado de manera desigual, pero que desde luego no ha tenido como resultado el lograr un punto de inflexión en la extraordinaria crisis de acceso a la vivienda que atravesaba, y sigue atravesando, España.
Este enero la batería de propuestas anunciadas por Sánchez incluye hacer más estricto el registro de alquileres temporales que se puso en marcha en 2025 (con resultados positivos según los primeros datos, a la espera de una evaluación más consistente) o limitar los precios del arrendamiento de habitaciones en las zonas tensionadas. Junto con la mencionada bonificación a los caseros que no suban el precio en un nuevo contrato, el paquete legislativo se presentará en forma de real decreto ley, dijo el presidente.
Pero hay serias dudas de que el texto logre en el Congreso los apoyos necesarios. Y no menos dudas sobre el diseño exacto de la propuesta, más allá de su formulación genérica, ya que la bonificación del 100% podría entrar en contradicción con otras que prevé la Ley Estatal de Vivienda para favorecer determinadas situaciones (como el arrendamiento a jóvenes o por debajo del precio de mercado). Da la sensación de que la iniciativa busca más el efectismo que la efectividad. Sin que el resto de fuerzas políticas, que formulan medidas con la misma falta de consistencia o sobre las que directamente se desconoce cuál es la solución que propugnan, puedan convencer con su airada reacción. En materia de vivienda es necesario afinar los análisis. Y convendría esforzarse en los acuerdos.

