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Perfil
Opinión

Justin B. Smith, el hombre que ha convertido el periodismo en un buen negocio

El veterano periodista ha lanzado una ‘start-up’ de medios que vale ya 300 millones y que confía en renovar la industria

José Manuel Esteban

Son una versión renovada de El señor y la señora Smith. En este caso, ambos son hombres y, en lugar de agentes secretos, llevan toda la vida trabajando de periodistas. Solo uno de ellos, Justin B. Smith (Estados Unidos, 56 años), es el consejero delegado de Semafor, el nuevo medio estadounidense que llega con la misión de salvar la industria, y acaba de ser valorada en 330 millones de dólares.

Ahora mismo Justin y Ben Smith, el otro cofundador, se encuentran en un momento de optimismo y euforia, según se desprende de las entrevistas. Se ven en disposición de competir con las grandes cabeceras del país. La compañía anunció el pasado miércoles que ha recaudado 30 millones de dólares en una ronda que planea destinar a su expansión internacional y a la contratación de más periodistas, después de cerrar su primer año con beneficios, cerca de dos millones de euros.

El medio planea reforzar su presencia en mercados clave como el Golfo –donde ya cuenta con varios redactores–, lanzar un boletín centrado en directores ejecutivos sobre China y ampliar su negocio de eventos en vivo en África y Asia. Actualmente tiene entre 55 y 60 periodistas en plantilla y prevé incorporar alrededor de una veintena más. Las suscripciones a sus boletines superan ya el millón y están fuertemente concentradas entre ejecutivos de alto nivel. Entre ellas destaca The Signal, un boletín exclusivo por invitación. Por ahora, Semafor no tiene muro de pago, aunque la compañía ya trabaja en un modelo de suscripción.

Smith tiene una larga carrera dentro de la industria mediática. Pasó buena parte de su infancia y adolescencia en París. Su padre era estadounidense y estaba vinculado a instituciones educativas internacionales, y su madre era inglesa y artista. Para la educación secundaria regresó a Estados Unidos y estudió en Phillips Academy, Andover, uno de los internados privados más prestigiosos del país, tradicional vivero de élites políticas, económicas y culturales. Posteriormente cursó estudios en la School of Foreign Service de la Universidad de Georgetown, una formación orientada a relaciones internacionales, diplomacia y poder global.

Su carrera profesional comenzó en The Economist Group. Más adelante pasó por The Week, donde ejerció como presidente, y después por Atlantic Media, donde ocupó la presidencia del grupo. Allí participó en la revitalización de The Atlantic y en el lanzamiento de Quartz, uno de los proyectos digitales más influyentes de la década de 2010. En 2013 fue nombrado CEO de Bloomberg Media Group, cargo que ocupó durante casi una década.

Vive entre Nueva York y Washington D.C. Es miembro vitalicio del Council on Foreign Relations y ha participado en programas de liderazgo del Aspen Institute, lo que refuerza su pertenencia al establishment estadounidense. Lanzó Semafor en 2022 junto con Ben Smith, ex jefe de información de BuzzFeed y columnista de medios en The New York Times. Ambos renunciaron a sus cargos para embarcarse en este proyecto.

Su ambición era ocupar un hueco que, según ellos, había quedado vacío dentro del ecosistema mediático: encontrar una salida a la crisis de los medios tradicionales, marcada por la pérdida de confianza de amplias capas de la audiencia hacia las grandes cabeceras. Nació con una vocación explícitamente global. A pesar de contar con menos recursos que otros medios consolidados, ha puesto un énfasis notable en tener periodistas trabajando en regiones como África o el Golfo, en algunos casos con una presencia mayor que la de periódicos como el Financial Times o The Economist.

A esa ambición geográfica se suma una forma particular de presentar las noticias. En sus piezas separan de manera explícita los hechos, las interpretaciones y, en ocasiones, incorporan una mirada alternativa o advierten de que el enfoque inicial puede ser incompleto o erróneo. Con este ejercicio de autointerpelación buscan transmitir una mayor sensación de transparencia.

Además de todo esto, Semafor cuenta con un modelo bastante diversificado de newsletters. Desde el inicio, este formato fue un elemento central de su estrategia. A ello se suma, de manera especialmente relevante, la apuesta por los eventos en vivo, que –probablemente en mayor medida de la que a ellos mismos les gustaría admitir– representan hoy una parte sustancial del negocio.

Apoyándose en la agenda y las relaciones construidas durante años, estos dos personajes han logrado organizar encuentros atractivos para sectores de la élite política, cultural y periodística estadounidense. Según un reportaje de New York Magazine, el público que congregan se sitúa mayoritariamente en una esfera claramente anti-Trump, con posiciones más cercanas al libre comercio, a la diplomacia multilateral y a una visión internacionalista de la política.

La sensación que transmite el reportaje es la de un ambiente marcadamente selecto y exclusivo. Una élite, eso sí, en proceso de reencontrarse después de haber sido relegada. Destaca, en particular, el Semafor World Economy Summit, una especie de Davos de menor escala, y que, año tras año, ha ido incrementando la afluencia de líderes políticos, empresariales y mediáticos. En su primer año organizaron 30 eventos, en 2024 ya fueron 75. Según reconocen ellos mismos, estos eventos son escasamente rentables. La entrada no tiene coste y se financian fundamentalmente a través de patrocinadores.

En 2022, Semafor cerró una primera ronda de financiación de unos 25 millones de dólares, entre cuyos inversores figuraba Sam Bankman-Fried, fundador del exchange de criptomonedas FTX. Tras el colapso de la plataforma, su participación se convirtió en un problema reputacional para el medio, que posteriormente anunció la recompra y sustitución de esos fondos para despejar cualquier duda sobre su independencia.

Entre las críticas que ha recibido el proyecto, más allá de episodios puntuales como sus enfrentamientos públicos en X con Elon Musk, o las dudas sobre la integridad editorial derivadas del perfil de algunos inversores, la principal tiene que ver con su alcance real. La pregunta de fondo es si Semafor logrará trascender un producto diseñado para una minoría muy selecta que, en sus propias palabras va dirigido a las “200 millones de personas con estudios universitarios, que leen en inglés, pero a quienes nadie trata realmente como público”.

A esto se suma otra incógnita: su fuerte dependencia de los eventos presenciales. No está del todo claro hasta qué punto este modelo responde a una actualización del periodismo tradicional o si, en el fondo, se parece más a una nueva forma de lobby informativo, envuelto en el lenguaje y los códigos del periodismo. Por ahora, los Smith pueden darse por satisfechos con lo conseguido.

Un romance de Hollywood

Kil Bill.  En 2021, el nombre de Smith apareció en la prensa del corazón estadounidense por una relación sentimental con la actriz Uma Thurman, aunque nunca ha hecho de su vida privada un elemento central de su imagen pública.

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