LG y Samsung sacarán partido de la autonomía de EE UU en baterías
Las empresas coreanas aprovechan la apuesta de Biden y Trump por desvincularse de China
En 2026, la oferta de baterías de Estados Unidos superará a la demanda, poniendo fin a la dependencia de las importaciones. Las políticas del expresidente Joe Biden pusieron en marcha los cambios, y su sucesor, Donald Trump, puede atribuirse el mérito. Pero los verdaderos ganadores son la coreana LG Energy Solution (LGES), Samsung y SK On, que estarán en mejores condiciones para competir con China.
La demanda estadounidense de baterías de iones de litio, utilizadas para alimentar automóviles y almacenar energía, se ha acelerado, pero la oferta nacional no podía seguir el ritmo: en consecuencia, para el almacenamiento por sí solo, el país ha importado más de 100.000 millones de dólares (85.000 millones de euros, al cambio actual) en baterías y componentes desde 2021, según S&P Global, aproximadamente la mitad de los cuales procedían de China. La creciente dependencia de la República Popular –los envíos totales de baterías de iones de litio se multiplicaron por 15 en la década hasta 2024, según datos del International Trade Centre– preocupaba a las autoridades.
La Ley de Reducción de la Inflación de 2022 de Biden cambió el guion. El plan concedía generosos créditos para la inversión y la producción locales, lo cual redujo los costes de fabricación de baterías en un 30%, según estimaciones del Center on Global Energy Policy. La creación de fábricas resultaba especialmente atractiva para los gigantes coreanos, ya que sus rivales chinos, entre ellos el mayor fabricante mundial de baterías, Contemporary Amperex Technology (CATL), quedaron excluidos en la práctica. Ahora, el país podría sufrir un exceso de oferta de baterías de iones de litio a partir de este año, según las previsiones de Benchmark Minerals.
Los productores surcoreanos han invertido unos 20.000 millones de dólares para ampliar su capacidad, según S&P, y representarán más de dos quintas partes del crecimiento de la producción entre 2025 y 2029, según estimaciones de Benchmark Minerals en 2024. Estados Unidos fue el mayor mercado de LGES por ventas en el primer semestre de 2025, y SK On espera haber duplicado con creces su capacidad allí en ese año, en comparación con 2024.
Esto se refleja en los beneficios. LGES y Samsung pasarán de registrar pérdidas en 2025 a obtener un beneficio neto de 700 millones y casi 400 millones de dólares, respectivamente, en 2026, según Visible Alpha. La filial de baterías de SK Innovation, SK On, necesita más tiempo para alcanzar la rentabilidad, pero los ingresos aumentarán alrededor de un 50% en el próximo año, estima Jefferies.
Aunque Trump puso fin a las subvenciones para los coches eléctricos en septiembre, el mercado del almacenamiento de energía está creciendo rápidamente debido a la demanda de los centros de datos de inteligencia artificial, y los fabricantes están reestructurando la producción para satisfacer esta última.
Hay otras ventajas. El aumento de las ventas generales impulsa las economías de escala en el abastecimiento y también en la investigación. Esto, junto con la falta de competencia china, ha ayudado a los coreanos a ponerse al día en la comercialización de la química del fosfato de hierro y litio (LFP, por sus siglas en inglés), un tipo de batería barata y duradera en la que, hasta hace poco, los actores chinos ostentaban el monopolio mundial. LGES ya produce productos de LFP en Estados Unidos, mientras que Samsung comenzará a producirlos en 2026 y SK On está en conversaciones con los fabricantes de automóviles. Estados Unidos también es un buen campo de pruebas para alternativas como las células ricas en litio y manganeso. Eso ayudará a las tres empresas en otros mercados importantes, como Europa.
También hay riesgos. Si el auge de la inteligencia artificial se ralentiza o los estadounidenses se alejan de los coches eléctricos, el exceso de oferta podría ejercer presión sobre los precios, erosionando la rentabilidad de la industria estadounidense. Y las autoridades estadounidenses o incluso chinas podrían dar sorpresas desagradables: Pekín sigue controlando las cadenas de suministro de materias primas como el grafito, que se utilizan en las celdas de las baterías, por lo que podría obstaculizar la producción si vuelven a aumentar las tensiones comerciales. Salvo sorpresas, Corea SA parece dispuesta a sacar partido de la incipiente autonomía de Estados Unidos en materia de baterías.
Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

