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Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

El legado de Warren Buffett: algo más que tres ricos herederos para evitar una guerra

El magnate de la inversión confía en sus hijos para dar un destino filantrópico a 120.000 millones de euros

Peter, Susie y Howard Buffett
Peter, Susie y Howard Buffett.José Manuel Esteban

A menudo, las herencias sacan a la luz lo peor de cada uno. Pocas cosas muestran mejor la verdadera catadura moral de cada cual que una buena sucesión, especialmente cuando es onerosa. Por eso, hay quien dice que, para mantener las familias unidas, lo mejor es gastarlo todo en vida. La misión se complica, sin embargo, si uno es Warren Buffett, es CEO de Berkshire Hathaway desde 1970 y su fortuna se eleva por encima de los 120.000 millones de euros, según Forbes.

Consciente de que, a sus 93 años, ya no va a tener tiempo para gastarlo todo, el Oráculo de Omaha ha decidido cortar por lo sano. En declaraciones ofrecidas esta semana al Wall Street Journal, Buffett ha anunciado que, cuando él no esté, lo que quede de todo su patrimonio irá a parar a una organización benéfica que quedará a cargo de sus tres hijos. Ellos serán quienes, por unanimidad, deberán decidir el destino de tanto dinero.

La revelación altera lo que se creía que era una decisión ya tomada. Muchos creían que la fortuna de Buffett iría a parar a la Fundación Bill y Melinda Gates, a la que ya ha entregado casi 40.000 millones de dólares. Sin embargo, el divorcio del matrimonio y la salida de Melinda de la fundación han enfriado su actividad. Y Buffett ha decidido tomar otro rumbo: “Me siento muy, muy bien con los valores de mis tres hijos, y confío al 100% en cómo llevarán a cabo las cosas”. Tiene motivos para confiar en ellos. Aunque respaldados siempre por la fortuna y el apellido de su padre, los tres hijos de Buffett han protagonizado importantes carreras profesionales y se han alejado del tópico del rico heredero perezoso e indolente.

La mayor es Susan Alice Buffett (Omaha, Nebraska, EE UU, 1953). Aunque forma parte del consejo de administración de Berkshire, lo suyo han sido siempre las causas sociales. Preside la Fundación Susan Thompson Buffett, que lleva el nombre de su madre y lleva 50 años ofreciendo becas a estudiantes en Nebraska, así como de la Fundación Sherwood, que ofrece subsidios también en su ciudad natal. Casada con el abogado Allen Greenberg en 1983, se separaron en 1995 después de tener dos hijos.

La propia Susan ha contado que una vez su padre le negó 40.000 dólares para la ampliación de una cocina. “Deberías ir al banco y pedir ese dinero”, repuso el rico inversor cuando esta quiso contar con su dinero. La anécdota ejemplifica hasta qué punto Buffett ha inculcado en sus hijos la idea de que deben ganar su propio dinero.

Buena nota de ello tomó el mediano de los tres hermanos, Howard Graham Buffett (Omaha, 1954). Casado con la escritora infantil Devon Goss y con un hijo, tiene el perfil más empresarial de los tres. Tras ser nombrado parte del consejo de Berkshire en 1992, fue elegido en 2012 por su padre como responsable de dirigir sus negocios tras su muerte, con lo que el plan es que pronto se convierta en presidente no ejecutivo de la firma. Howard se ha especializado sobre todo en el ámbito de la agricultura. De hecho, él mismo supervisa una granja familiar que tiene la familia en Illinois. Entre 1993 y 2004 fue consejero de Coca-Cola Enterprises, la mayor embotelladora del mundo. De ahí, pasó en 2010 a serlo de Coca-Cola Company.

Muy distinto es el menor de los hermanos, el músico Peter Andrew Buffett (Omaha, 1958). Es el que ha tenido la vida más atribulada: estuvo casado con la experta en finanzas Mary Buffett durante 12 años antes de divorciarse en 1993. Peter adoptó legalmente a las dos hijas gemelas de Mary, fruto de una relación anterior, y se casó posteriormente con la filántropa Jennifer Buffett en 1996.

17 álbumes contemplan la discografía de Peter, que se prolonga durante más de 30 años. El menor de los Buffett decidió vender siendo apenas un veinteañero todas las acciones de Berkshire que le legó su padre para apostarlo todo a su verdadera pasión: la música. Alejado de los estilos comerciales, empezó a experimentar desde su estudio de grabación en su piso de San Francisco. Las cosas no le iban demasiado bien.

A comienzos de los 80, sin embargo, un vecino le conectó con un canal de televisión emergente, la MTV, que andaba entonces necesitada de músicos que compusieran sus melodías publicitarias. Aquellas primeras composiciones le permitieron darse a conocer. El gran espaldarazo llegó en 1990, cuando ayudó a componer la partitura de la escena en la que el personaje interpretado por Kevin Costner baila alrededor de una hoguera en la oscarizada Bailando con lobos. Desde entonces, los reconocimientos y las colaboraciones con artistas como el rapero Akon jalonan su carrera, en la que ha apostado siempre por estilos musicales como el new age.

“No hemos hablado de lo que haremos porque parece un poco prematuro”, ha dicho Susan sobre la herencia. Los tres ya cuentan con sus propias organizaciones benéficas: a las ya mencionadas de Susan cabe añadir la Fundación Howard G. Buffett, que se centra en cuestiones agrícolas, y la Fundación NoVo, en la que colabora Peter y que trabaja con comunidades indígenas. La propia Susan reconoce que, probablemente, seguirán con sus tareas filantrópicas. A esto deberán sumar una tarea más: no manchar su apellido abriendo una guerra judicial fratricida para quedarse con el dinero de su padre. Al fin y al cabo, ninguno lo necesita.

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