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Editorial
Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

Hacia una fiscalidad empresarial justa y equilibrada

La aplicación del tipo efectivo mínimo del 15% a las multinacionales no es una solución perfecta, pero supone un paso adelante para reducir el agravio comparativo actual respecto al resto de compañías

CINCO DÍAS
Una sede de la Agencia Tributaria
Una sede de la Agencia Tributaria

La radiografía fiscal de las multinacionales españolas que ofrece el informe país por país (Country by Country Report) de la Agencia Tributaria concluye que en 2021 las grandes empresas pagaron un tipo medio en el impuesto sobre sociedades del 14,41%, la tasa más baja de los últimos cinco años. La cifra se aleja de forma palpable del tipo legal –que no el efectivo– que establece la ley española, que se sitúa en el 25% general sobre la base imponible y en el 30% para compañías energéticas y banca. También es inferior, aunque la diferencia es mucho menor, al tipo mínimo del 15% que se ha consensuado en la OCDE y que ha aprobado también la UE. Una directiva que España prevé incorporar como ley en este ejercicio y cuya aplicación no está exenta de dificultad práctica, lo que ha obligado a establecer los denominados puertos seguros transitorios hasta diciembre de 2026.

Los informes país a país son una obligación tributaria de los grupos empresariales que superan los 750 millones de facturación en todo el mundo, los cuales deben informar sobre sus actividades, ingresos, beneficios e impuestos, desglosados en cada uno de los territorios en que operan. El hecho de que el análisis de Hacienda, que se basa en esa información, arroje un tipo medio efectivo del 14% aporta solo un plano general de la fiscalidad de estos grupos, que hay que completar con el desglose de las cifras compañía a compañía. De ese examen se concluye que la factura pagada por algunas multinacionales españolas está muy por debajo de ese umbral, dado que de un total de 123, 57 tributaron por debajo del 15% en 2021 y 26 abonaron un tipo efectivo inferior al 5%. Las cifras confirman los beneficios que se obtienen de combinar una sofisticada ingeniería financiera, que utiliza todas las ventajas y facilidades que contemplan las legislaciones tributarias, con la flexibilidad propia de una economía abierta y globalizada.

En ese contexto, el acuerdo para impulsar una tributación mínima del 15% en los grandes grupos multinacionales busca combatir no solo las abismales diferencias que existen entre la presión fiscal que soportan las grandes empresas respecto a las pequeñas y medianas, sino también el agravio comparativo respecto al grueso del sistema y a ojos de unos ciudadanos sujetos mayoritariamente a una tributación de las rentas del trabajo que deja poco margen para recortes fiscales.

La aplicación del tipo efectivo mínimo del 15% sobre los beneficios consolidados de las multinacionales no es una solución perfecta en una OCDE con países, como EE UU, que no ha adoptado la propuesta, pero supone un paso adelante para avanzar hacia una tributación empresarial justa, razonable y equilibrada.

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