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Breakingviews
Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

La saga de Naturgy exige un difícil equilibrio

Frente a su dura postura sobre Telefónica, los movimientos del Gobierno tendrán que ser más matizados

El consejero delegado de Taqa, Jasim Husain Thabet.
El consejero delegado de Taqa, Jasim Husain Thabet.

Un día más, otro inversor del Golfo está poniendo en su punto de mira las infraestructuras críticas europeas. La Abu Dhabi National Energy Company (Taqa), controlada por el fondo soberano de Emiratos Árabes, está en conversaciones con CVC y GIP para comprar sus participaciones en Naturgy, por valor de 22.000 millones de euros. La adquisición de la posición conjunta del 40% de estos dos fondos en la mayor firma española de gas y electricidad pone al Gobierno en un aprieto.

El Gabinete de Pedro Sánchez se ha mostrado dispuesto a salvaguardar los activos estratégicos del país. Pese a contar ya con un proceso de aprobación obligatorio para la inversión extranjera en sectores sensibles como la energía, desembolsó 2.000 millones en diciembre para comprar hasta el 10% de Telefónica y prevenir así el interés de Arabia Saudí en su teleco nacional. Las vastas redes de gas de Naturgy en el país, que suponen el 70% del mercado, también deberían, en teoría, de hacerla intocable.

Aun así, CVC y GIP podrían querer salir, dado que han mantenido sus respectivas participaciones del 20% desde 2018 y 2016. Garantizar una propiedad estable interesa al Ejecutivo, y ya se ha paralizado un plan de escisión de Naturgy para aislar sus activos regulados de gas, bautizado como proyecto Géminis. A diferencia de la fragmentada estructura accionarial de Telefónica, que la hacía vulnerable a los intrusos, el Gobierno tiene una forma más fácil de ejercer influencia. El grupo CriteriaCaixa, cercano al Ejecutivo y con grandes participaciones en muchas de las principales empresas españolas, incluido uno de sus mayores bancos, posee el 27% de Naturgy.

La situación exige un difícil equilibrio. Si Taqa o CriteriaCaixa aumentan su participación por encima del 30%, la legislación española les obligaría a hacer una opa por la totalidad de Naturgy. Así, es posible que ambos tengan que llegar a un acuerdo aún no especificado para evitarlo. No es sencillo: de acuerdo con los deseos del Ejecutivo, es de suponer que CriteriaCaixa querría mantener el control de la gobernanza, pero solo tiene 3 de los 12 puestos del consejo, mientras que Taqa adquiriría los cuatro de CVC y GIP.

Sin embargo, Taqa tiene algunos motivos para negociar. Para 2025, se prevé que Naturgy obtenga unos 3.000 millones de beneficios de explotación, o alrededor de 2.300 millones después de impuestos, según las estimaciones recopiladas por LSEG. Teniendo en cuenta los 12.000 millones de deuda neta del grupo, no podría ofrecer mucho más que una prima del 20% sobre el precio de las acciones de Naturgy antes de la oferta del día 15 sin obtener un rendimiento inferior al coste medio de capital de su objetivo, el 6%.

Suponiendo que otros postores potenciales de las participaciones de CVC y GIP estén en el mismo barco, eso limita otras opciones para resolver la saga de accionistas de Naturgy. En comparación con su dura postura sobre Telefónica, los movimientos del Gobierno sobre Naturgy tendrán que ser más matizados.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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