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Breakingviews
Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

Wall Street vive un sueño libertario en Miami

El clima, la fiscalidad y la flexibilidad laboral atraen a Ken Griffin, Nelson Peltz, Carl Icahn o Jeff Bezos

Ron DeSantis, ahora gobernador de Florida, y Donald Trump, en una reunión en la Casa Blanca, en 2018.
Ron DeSantis, ahora gobernador de Florida, y Donald Trump, en una reunión en la Casa Blanca, en 2018.Mark Wilson (Getty Images)

Por qué se ha trasladado tanta riqueza de lugares como Nueva York y California a Florida? En una conferencia repleta de plutócratas celebrada en Miami, uno de los ponentes tenía una respuesta. “El capital va allí donde es bienvenido”, dijo Jenny Johnson, jefa de Franklin Templeton Investments, a una audiencia que incluía a Steve Schwarzman, de Blackstone, al expresidente de Google Eric Schmidt y al magnate de la tecnología Michael Dell. Si lo que hace que el capital sea bienvenido son los impuestos bajos y un gobierno pequeño, las fortunas de Florida aún tienen margen de maniobra. Pero para crear un centro financiero que pueda rivalizar realmente con Nueva York, puede que se necesiten ingredientes que aún escasean.

La cumbre FII Priority, que se celebró el 22 y el 23 de febrero con el respaldo del fondo soberano de Arabia Saudí, ejemplifica el auge financiero de Florida y de su ciudad más meridional. En los últimos años, se ha convertido en el hogar de personas como el fundador de Citadel, Ken Griffin, los activistas Nelson Peltz y Carl Icahn y muchos de sus empleados, así como de una gran cohorte de las criptodivisas.

La gente acudió en masa al sur cuando los confinamientos por la covid de lugares como Chicago y Nueva York se prolongaron mucho después de que se levantaran en Florida, para disfrutar del calor durante todo el año, la ausencia de impuestos estatales sobre la renta y el patrimonio, y la escasez de burocracia en general. El fundador de Amazon, Jeff Bezos, cambió recientemente su domicilio desde el estado de Washington (costa oeste), evitando así el nuevo gravamen sobre las plusvalías del estado perenne.

Aunque al principio era fácil para neoyorquinos o sanfranciscanos despreciar a los snowbirds (pájaros que huyen de la nieve) financieros como un mero fenómeno pandémico, el ascenso de Miami y la cercana Palm Beach como respuesta de Florida a Wall Street parece más duradero. El efecto de red y el espíritu emprendedor aparecen en los datos de la Oficina del Censo de EE UU. Las solicitudes de nuevas empresas per cápita sitúan Florida en el tercer puesto del país, por detrás de Wyoming y Delaware. La oficina espera que se abran más de 32.500 empresas en Florida el año que viene, superando en unas 10.000 al total de Nueva York. Los precios de la vivienda se han disparado, incluso mientras algunas aseguradoras de hogar abandonan el estado debido al clima extremo y a una tormenta de litigios.

El respaldo saudí refuerza la idea de que la migración será permanente. En el evento FII, capitalistas de riesgo, magos de las fusiones de Goldman Sachs o Bank of America, y numerosos representantes del Fondo de Inversión Pública de 700.000 millones de dólares del reino del desierto, rico en petróleo, se paseaban por el hotel Faena, uno de los lugares de Miami más dignos de Instagram. El año pasado, el evento atrajo a unos 700 delegados; este fueron más de 1.100. En 2022, los saudíes celebraron su reunión estadounidense en Nueva York, pero luego la dejaron por su soleado rival del sur.

Muchos delegados de FII argumentan que su decisión de trasladarse a Florida no se debe únicamente a los impuestos. Pero la fiscalidad es el emblema del enfoque del estado de no molestar a los capitalistas. Contratar y despedir también es más fácil en algunos aspectos que en Nueva York. En cuanto a la protección de los trabajadores, Florida ocupa el puesto 30 de los 50 estados, según un estudio de Oxfam. El estado del sol pone en práctica el gobierno pequeño con la tercera proporción más baja de empleados del sector público frente al privado, según el American Legislative Exchange Council.

Luego está la política. Donald Trump no estuvo presente en la conferencia, pero acechó sobre todo el evento. No solo porque viva a unos 130 kilómetros, en Palm Beach, ni porque varios miembros de su Administración estuvieran en el escenario, entre ellos el exsecretario del Tesoro Steven Mnuchin y el exsecretario de Estado Mike Pompeo. Más bien, porque si vuelve a la presidencia, la impresión es que Trump dará a las Grandes Financieras más de lo que le gusta.

Por ejemplo, probablemente daría carácter permanente a los recortes del impuesto federal sobre la renta que expirarán pronto, y en su momento era partidario de reducir el tipo de sociedades al 15%, frente al 21% actual. Ha abogado firmemente por unos tipos más bajos, lo que estimularía la inversión y la subida de los precios de los activos, y ha amenazado con sustituir al jefe de la Fed, Jerome Powell, a la primera oportunidad. Es casi seguro que una administración Trump trataría de aligerar la regulación de las empresas financieras, desde la eliminación de las onerosas revisiones de las fusiones hasta la flexibilización de las reformas de capital de Basilea 3 que los megabancos detestan.

Pero aunque Florida y su residente más famoso ofrecen un atisbo de algo parecido al libertarismo financiero, lo ideal es enemigo de lo bueno. Las normas y las restricciones mantienen el orden en los mercados y los precios de los activos en alza. El exsecretario del Tesoro Larry Summers recordó a la audiencia de FII que la mitad de la capitalización bursátil mundial está en EE UU, el nivel más alto en una década, en parte porque allí las empresas se rigen por el Estado de derecho, que va de la mano de una regulación y una política fiscal responsables. Algunos delegados, entre ellos Schwarzman, de Blackstone, argumentaron que, cuando se trata de gobernar la IA, un tema candente para el mundo de las finanzas y la tecnología, son imprescindibles las normas establecidas mediante la cooperación mundial.

Florida es también una prueba de si las libertades financieras se ven socavadas por lo que a muchos posibles residentes les parecen restricciones sociales. Por ejemplo, una ley que limita la capacidad de los profesores para hablar sobre orientación sexual e identidad de género llevó a Disney a cancelar sus inversiones en Florida. Eso sitúa el estado en marcado contraste con California y Nueva York. En este sentido, el mayor productor de petróleo del mundo ha encontrado un socio idóneo. Tanto Arabia Saudí como Florida han cortejado a los ricos, pero aún tienen que demostrar que pueden hacer que los futuros residentes se sientan tan bienvenidos como su dinero.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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