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El Foco
Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

La IA generativa también genera negocio

Una visión alternativa de esta herramienta es usarla como apoyo en los procesos de producción para elevar la productividad

Juan Ignacio Rouyet
Imagen IA
Pixabay

Cuando se anunció el lanzamiento del Airbus A380 a finales de la década de los años 80 corría por el mundo de la aviación un chiste respecto al papel de los pilotos en este tipo de aviones, los cuales iban a tener un alto grado de automatismo para volar, sin necesidad apenas de contar con la intervención humana. Se decía que en la cabina de vuelo habría un perro y un piloto. El papel del perro era morder al piloto en el supuesto de que este tuviera la tentación de manejar el avión en algún momento. ¿Cuál era entonces el papel del piloto? Dar de comer al perro durante el trayecto. ¿Ocurrirá algo similar con la inteligencia artificial (IA) generativa? ¿Nos suplantará y tendrá un perro para que le demos de comer, al perro o la propia IA con nuestros datos? No necesariamente, más bien tendremos nuevas oportunidades.

Hablamos de la inteligencia artificial como si fuera algo único, pero en realidad existen distintos tipos de inteligencia artificial. La IA consiste en la simulación de algunos de los procesos del pensamiento humano (algunos, no todos), tales como el razonamiento, la planificación, la resolución de problemas, el utilizar conceptos abstractos o el aprendizaje. Dicho sea de paso, para esta simulación utilizamos las matemáticas. La inteligencia artificial no tiene nada de transcendental, ni es el toque divino de un dedo humano. Solo matemáticas.

Con estas matemáticas hemos sido capaces de diseñar sistemas capaces de generar contenidos, textos, imágenes o sonidos, a partir de datos ya existentes (llamado datos de entrenamiento) y en respuesta a las indicaciones que les demos. Es lo que se conoce como IA generativa. Su fundamento consiste en identificar patrones existentes en los datos de entrenamiento y generar nuevos datos de naturaleza similar. Le podemos indicar que nos hable como lo haría Yoda, el maestro Jedi de La Guerra de las Galaxias, y con la fuerza bien podría.

Dependiendo del tipo de datos que queramos generar se han diseñado una serie de aplicaciones especializadas. Así, para la creación de textos de propósito general tenemos ChatGPT o Bard; o bien para elaborar imágenes disponemos de Dall-E, Stable Diffusion o Midjourney.

Las respuestas chatgepetinas de la IA generativa nos pueden llevar del asombro a la amenaza. También a pensar en oportunidades de negocio. La IA generativa puede impactar en los negocios en cuatro dimensiones: reducción de costes, incremento de la productividad, mejora de la experiencia de cliente y aceleración de la innovación.

Un artículo académico de OpenIA, el dueño de ChatGPT, expone que el 80% de los puestos de trabajo podrían tener al menos un 10% de sus tareas afectada por este tipo de IA, y casi el 20% ver afectada su actividad en un 50%. Inevitablemente las empresas ven ahí una reducción de costes. IBM, BT o Dropbox anuncian despidos o parones en las contrataciones debido, entre otras razonas, a la irrupción de la inteligencia artificial. La IA generativa ha supuesto un cambio de tendencia: se ha pasado de automatizar tareas de naturaleza repetitiva a automatizar actividades consideradas como creativas. Así tenemos la noticia de un actor de doblaje sustituido por una IA generativa.

Pero no solo es cuestión de arte. Los servicios profesionales, la asesoría jurídica o la consultoría también se pueden ver afectados. Jugosa reducción de costes para las empresas, pero que también puede llevar a un impacto negativo en su imagen de cara a la sociedad.

Una visión alternativa es utilizar la IA generativa como apoyo en los procesos y de esta forma mejorar la productividad. GitHub, plataforma en internet para el desarrollo de software y control de versiones, ha lanzado GitHub Copilot X basado en IA generativa para asistir a los programadores en la elaboración de código. Actualmente este apoyo en la IA generativa se está aplicando de manera informal por los trabajadores, que recurren, por ejemplo, a ChatGPT para la búsqueda de información y la elaboración preliminar de documentos. Bien utilizado, esto supone mejora de la productividad; mal utilizado, riesgos de seguridad y elogio de la vaguería. Por ello, muchas grandes corporaciones están prohibiendo el uso de ChatGPT hasta conseguir regular internamente su uso de forma segura y realmente productiva.

Esta IA generativa como apoyo se puede llevar a procesos de negocio y aplicarla directamente a la mejora de la experiencia de cliente. Open IA diseña aplicaciones personalizadas para empresas, basadas en su ChatGPT, de tal manera que estas las puedan integrar en sus páginas web con el objetivo de ofrecer más servicios a sus clientes. Por ejemplo, Expedia lo utiliza para facilitar la planificación de los viajes o Shopify para que sus usuarios puedan crear descripciones de los productos que quieran vender en su plataforma. Atalassian, dueña de Jira, Confluence o Trello, dispone de su virtual teammate como asistente para cualquier tipo de dudas o para elaborar resúmenes de reuniones. En la misma dirección se mueve Micrsoft 365 Coplit, capaz de sugerirte textos para Word o de crear imágenes para PowerPonint generadas por Dall-E.

Dado que la IA generativa genera nuevos contenidos, ¿por qué no usarla para crear nuevos productos? Es su aplicación en el campo de la innovación. Las empresas farmacéuticas ven grandes posibilidades en este tipo de IA para el descubrimiento de nuevas moléculas que les lleve a nuevos medicamentos, ya sean genéricos o incluso adaptados a ciertos pacientes. Pero su uso va más allá. La IA generativa se puede usar como fuente de entrenamiento, para otras IA (como el machine learning) o para las personas. Mediante la IA generativa se pueden crear, por ejemplo, imágenes de radiografías para formar a médicos, ejercicios docentes para alumnos, o casos legales para mejorar la asesoría jurídica.

No todo tiene que ser dar de comer a un perro que nos vigila. No tenemos por qué convertirnos en esclavos de las máquinas. Si lo hacemos, quizás ahorremos costes, pero no por mucho tiempo. Si nos apoyamos en la IA generativa, podemos crear nuevas oportunidades nunca vistas.

Juan Ignacio Rouyet es ‘Senior manager’ de Eraneos. Presidente de We The Humans

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