Resiliencia
Demanda de sistemas de inteligencia artificial

Los mercados globales han mostrado una notable resiliencia. Entre otros aspectos, el uso de las reservas de petróleo estratégicas y el apoyo fiscal en las naciones del Grupo G-7 de potencias occidentales más industrializadas, han contribuido a amortiguar el impacto del choque energético con la guerra de Irán.
Ahora, el acuerdo con EE.UU. e Irán, para poner fin a la guerra y reabrir el estrecho de Ormuz deja la decisión sobre el programa nuclear de Teherán para ulteriores negociaciones. Hay precedente de acuerdos incumplidos y expectativas de paz frustradas, así que la esperanza es que no haya malentendidos. En todo caso, los mercados bursátiles han estado menos sensibles, considerando que tanto EE. UU. como Irán están más interesados en una solución que escalar.
Demanda de sistemas de inteligencia artificial
Pero el factor más importante de resiliencia ha sido la demanda de sistemas de inteligencia artificial (IA) agencial, que operan de forma autónoma. Ha contribuido a compensar el lastre energético global. Estas plataformas necesitan mucha más potencia informática y energía. Su demanda respalda el aumento de beneficios, en especial entre grandes tecnológicas, aunque causa escasez de hardware, mayor demanda de energía y desafíos en infraestructuras, agravando presiones inflacionistas -los precios de los chips de memoria están provocando «chipflación»-.
Al mismo tiempo, el año extraordinario de oferta públicas de acciones puede reconfigurar el panorama de la inversión. Solo la oferta pública inicial de SpaceX, la mayor de la historia ha dado al grupo una valoración superior a dos billones de dólares.
Cambio de régimen en la Reserva Federal
Efectivamente, la economía estadounidense se mantiene respaldada por las medidas fiscales e inversiones de capital en IA. De todas formas sus precios al consumo han llegado al 4,2 % interanual en mayo, máximo de tres años y Kevin Warsh, en su primera reunión monetaria como presidente de la Reserva Federal, se ha abstenido de facilitar su previsión cuando la mitad de sus miembros espera al menos una subida de tipos de interés este año. Quiere una Reserva Federal menos comunicativa, con un balance más pequeño y mediciones macroeconómicas de mayor alcance, incluyendo efectos en la productividad de la IA . De todas formas, es previsible que la Reserva Federal mantenga sus tipos de interés este 2026.
En Europa la presidenta del BCE, Christine Lagarde, ha señalado que la última subida de 0,25 % de sus tipos de interés es una “señal” -de su voluntad de adelantarse a la inflación-, indicando endurecimiento algo mayor, aunque la caída del precio del petróleo con el acuerdo en Irán da cierta capacidad para que sea más moderado. En nuestro escenario base el BCE no volverá a subir tipos de interés antes de que termine el año. Por su parte Reino Unido sufren retos fiscales y políticos. De momento el Banco de Inglaterra ha mantenido sus tipos sin cambios. El Banco de Japón ha elevado sus tipos de interés hasta 1 %, máximo desde 1995.
Neutrales en acciones
De momento estamos neutrales respecto a acciones. Los mercados han estado subiendo con baja volatilidad mucho tiempo y la oleada de emisiones de acciones genera volatilidad. El impulso de beneficios puede ralentizarse los próximos seis a doce meses y los inversores deben asumir rentabilidades menores. Un riesgo es que algunos de los grandes hiperescaladores de IA pospongan o recorten algunos de sus planes de gasto en capital fijo. También que la IA en algún momento ralentice o destruya empleo.
De hecho, hemos estado negativos en bonos, dada la mayor inflación y menor disciplina fiscal, con correspondiente presión al alza en las rentabilidades a vencimiento, aunque la inflación puede empezar a desvanecerse. De todas formas, existe el riesgo de que haya preocupación por la sostenibilidad de la deuda.
En cuanto al oro, sus precios han seguido bajando. Refleja disminución de su demanda como refugio seguro a medida que aumentan las esperanzas de paz, siendo su atractivo menor frente a activos que generan rendimientos reales. Además, algunos bancos centrales pueden haber vendido reservas de oro para sostener sus monedas nacionales. Pero si las rentabilidades reales comienzan a disminuir de nuevo, parte de su debilidad puede revertirse.
Activos reales
En este estado de cosas mantenemos preferencia por activos reales, que pueden crecer con la inflación y proteger el patrimonio.
Hay que tener en cuenta que las disrupciones de inestabilidad geopolítica y la transformación tecnológica, fomentan rotación hacia empresas HALO (Heavy Assets, Low Obsolescence), con una base sólida de activos físicos, que no se vuelven obsoletos rápidamente por cambios tecnológicos y que son una proporción mayor en mercados fuera de EE. UU. Infravaloradas los últimos años, incluyen industriales, de materiales, energía, inteligencia artificial e infraestructuras relacionadas, así como bienes inmuebles. Son esenciales para los objetivos gubernamentales de priorizar la autonomía estratégica y pueden facilitar a los inversores navegar las complejidades de esta nueva era. Sólo Alemania, la mayor economía de Europa, prevé más de un billón de euros en defensa e infraestructuras para modernizar sus redes de transporte, sistemas energéticos e infraestructuras digitales los próximos años.
Carlos González-Mesones, director de inversiones en Pictet Wealth Management