El Tesoro coloca 5.740 millones, pero paga más por su deuda tras las subidas de tipos
Los inversores refuerzan su confianza en la economía española y la demanda supera los 11.127 millones de euros

La factura de la deuda sigue engordando. En un contexto marcado por las últimas subidas de tipos del BCE y de la Reserva Federal, las persistentes tensiones inflacionistas, el encarecimiento de la energía y la incertidumbre geopolítica en Oriente Próximo, el Tesoro ha tenido que volver a rascarse el bolsillo para financiarse. El organismo ha captado 5.740,3 millones de euros en deuda a medio y largo plazo en la última subasta prevista para septiembre, aunque a costa de elevar la rentabilidad ofrecida a los inversores. La subida está en línea con la escalada que registra el mercado secundario, donde el bono español a diez años cotiza en niveles inéditos desde 2013.
Pese al deterioro del contexto internacional y al repunte de la volatilidad en los mercados, el apetito por la deuda española se mantiene intacto. Las órdenes de compra han superado los 11.127,5 millones de euros, prácticamente el doble del importe finalmente adjudicado. La elevada demanda coincide además con la mejora de algunos indicadores fiscales. Este jueves se ha conocido que el pasado julio la ratio de deuda sobre PIB cayó por debajo del 100% por primera vez desde el estallido de la pandemia, un hito que refuerza la percepción de solvencia de la economía española. Mientras economías como Alemania y Francia afrontan dificultades para recuperar el crecimiento y atender unas mayores necesidades de financiación, los países del sur de Europa están aprovechando su mejor comportamiento económico para reconducir sus cuentas públicas.
Ese esfuerzo de saneamiento fiscal también tiene reflejo en el mercado. A la sólida demanda registrada en el mercado primario se suma la evolución del mercado secundario. La prima de riesgo es una buena muestra de ello. A pesar de la sacudida que vive la renta fija en las últimas semanas, el diferencial entre la deuda española y alemana se mantiene en los 46 puntos básicos, frente a los 97 de la francesa.
El grueso de la emisión ha correspondido a las obligaciones a diez años. En esta referencia, el organismo que dirige Paula Conthe ha colocado 2.689,37 millones de euros con una rentabilidad del 3,964%, frente al 3,545% de la subasta anterior y en línea con el 3,94% al que cotiza actualmente el bono español de referencia en el mercado secundario, inferior al 4% de las últimas sesiones. La presión sobre la deuda se ha moderado ligeramente en las últimas horas. La corrección del brent, favorecida por las expectativas de recuperación de la actividad en infraestructuras energéticas saudíes, y la confianza de los inversores en la capacidad de la Reserva Federal para contener la inflación han contribuido a frenar las ventas que han castigado al mercado de renta fija en las últimas semanas.
La subida de los rendimientos ha sido aún más acusada en las referencias a medio plazo. En obligaciones a cinco años se han adjudicado 1.354,9 millones al 3,563%, frente al 2,722% anterior. La lista de referencias la completan las obligaciones a ocho años en las que se han colocado 1.696 millones al 3,8%, superior al 2,747% previo.
El encarecimiento de la financiación pública se enmarca en un cambio mucho más profundo del mercado. Hace apenas unos meses, los inversores confiaban en que los tipos de interés se estabilizaran. Sin embargo, la resistencia de la inflación, el repunte de los precios energéticos y la incertidumbre geopolítica han obligado al mercado a revisar sus expectativas. Para los emisores, desde los Estados hasta las empresas, el resultado es un aumento del coste de financiación. Para los inversores, en cambio, supone el regreso de unas rentabilidades que no se veían desde hace años en la renta fija.
Las firmas especializadas en gestión de activos ya están moviendo ficha. Entre los últimos movimientos destaca el lanzamiento de Mutuafondo 2029 II por parte de Mutuactivos, un vehículo con el que la firma busca aprovechar el aumento de las rentabilidades de la renta fija. Emilio Ortiz, director de Inversiones de Mutuactivos, considera que el nivel actual de los tipos mejora las perspectivas de retorno para los próximos años.
Una visión similar mantiene Alex Rohner, estratega de renta fija de J. Safra Sarasin Sustainable AM. El experto considera que las oportunidades de inversión en bonos han aumentado de forma significativa y muestra una preferencia por los vencimientos intermedios, uno de los segmentos que más ha acusado el reciente repunte de los rendimientos.
