Los bancos suben el precio de los préstamos al consumo antes de un nuevo endurecimiento de los tipos
El tipo medio de los nuevos préstamos se acerca al 7%, y las entidades prevén endurecer el acceso al crédito


La banca española ha elevado por segundo mes consecutivo el precio de los nuevos préstamos al consumo. En el mes de julio, el tipo de interés medio se situó en el 6,96% frente al 6,83% de mayo, según la última actualización del Banco Central Europeo (BCE), y se acerca a la barrera del 7%. Una subida que coincide con un alza de tipos que ya ejecutó el banco central en junio y que amenaza con ganar intensidad si se cumple la perspectiva de que Fráncfort endurezca aún más la política monetaria en su reunión del próximo 10 de septiembre.
El recrudecimiento del conflicto en Oriente Próximo entre Estados Unidos e Irán ha disparado de nuevo el precio del petróleo y ha disparado las alarmas ante un entorno de energía más cara, que se podría trasladar al conjunto de la economía española. Esa situación ha generado la expectativa de que los bancos centrales se vean obligados a subir y mantener los tipos altos durante más tiempo.
Se trata de una subida importante para los bolsillos de los consumidores. Para un préstamo al consumo de 5.000 euros al 7%, a devolver en dos años, el consumidor acabaría pagando 372 euros en intereses. Si el plazo es mayor, a cinco años, los intereses ascenderían a 940 euros. España es el tercer país más barato de la zona euro para hipotecarse, pero en los préstamos al consumo está en línea con la media europea. El tipo de interés medio en la zona euro es del 7,6%. Países comparables como Francia son mucho más baratos (5,95%), pero en otros como Alemania (8,2%) o Italia (8,68%) este tipo de préstamo es mucho más caro.
En los últimos años, el tipo de interés medio más bajo se registró en diciembre de 2025, con el 6,41%. El más alto fue en agosto de 2023, con el 8,28%. Según la serie histórica que muestra el BCE, el máximo se alcanzó en septiembre de 2008, con un 10,96%.
Los préstamos personales han ido ganando peso en la composición de la deuda de los hogares frente a la deuda hipotecaria. El gobernador del Banco de España, José Luis Escrivá, apuntó este viernes que “entre los hogares situados en el cuartil inferior de la distribución de la riqueza neta, los préstamos personales representan actualmente en torno al 23% de la deuda total, unos 17 puntos porcentuales más que en 2014. Y esto es muy relevante, especialmente para detectar vulnerabilidades financieras”.
Las señales que están enviando las entidades van más allá del incremento en los préstamos como tal. En la última encuesta de préstamos bancarios que realiza el BCE trimestralmente, las entidades ya dibujaban un entorno más duro para el crédito. Aunque durante el segundo trimestre del año no endurecieron los criterios de concesión, sí que aplicaron condiciones más duras a los préstamos concedidos. Eso significa que, por ahora, los bancos no han cerrado más el grifo del crédito al consumo, pero sí han empezado a cobrar más por abrirlo.
La segunda parte del movimiento podría llegar durante este trimestre. Las entidades españolas reflejaron en la misma encuesta que esperan endurecer los criterios de concesión entre julio y septiembre. Las previsiones pasan por un nuevo endurecimiento de la oferta y una disminución generalizada de la demanda.
Cabe destacar que las entidades no trasladan de forma automática ni en la misma cantidad cada movimiento de los tipos de interés del BCE a los préstamos personales. En el precio influyen el riesgo del cliente, la competencia entre bancos o el coste de financiación de las entidades. Pero un giro de la política monetaria al alza termina trasladándose al crédito y eleva el suelo sobre el que los bancos lanzan sus ofertas, y más si el mercado comienza a anticipar que los tipos permanecerán altos durante más tiempo.