La Bolsa se rinde a los robots humanoides: la china Unitree Robotics anticipa un debut histórico
La empresa fijó el precio de su oferta pública inicial en Shanghái en 19 euros por acción, pero los mercados de futuros perpetuos cotizan un 350% por encima de ese nivel
Perros que bailan, practican artes marciales y corren más rápido que Usain Bolt: los robots humanoides se están convirtiendo en la nueva obsesión de los mercados y en la nueva arma de China para demostrar a Estados Unidos su dominio en este ámbito. Cinco de los 10 principales desarrolladores son chinos y concentraron cerca del 70% de los nuevos lanzamientos el año pasado. Y ahora también quieren conquistar la Bolsa. Unitree Robotics da este miércoles el salto en el Star Market de la Bolsa de Shanghái, el índice de empresas tecnológicas. La compañía ha fijado el precio de su oferta pública inicial en 150,80 yuanes por acción (unos 19 euros), con el objetivo de recaudar 6.100 millones de yuanes (781 millones de euros). La operación valora la compañía en unos 7.770 millones de euros. Sin embargo, los mercados paralelos apuntan a cifras muy superiores.
Durante las últimas semanas, los inversores han podido negociar futuros perpetuos de Unitree en plataformas como Hyperliquid. En vísperas de su salida a Bolsa, cotizaban en torno a los 86 euros, lo que apuntaría a una valoración cercana a los 35.000 millones de euros, unas cinco veces más que la prevista en la oferta pública inicial, es decir, un 350% más.
Estos contratos se han vuelto cada vez más populares entre los inversores minoristas porque permiten especular sobre la evolución de un activo sin necesidad de poseerlo. Además, son productos que no tienen fecha de vencimiento y negocian las 24 horas del día, los siete días de la semana. Como resultado, se han convertido en un termómetro para conocer el apetito inversor en las salidas a Bolsa más calientes. Aunque su operativa no se limita a las acciones: también cotizan futuros de materias primas, como el petróleo o el oro, por ejemplo.
No es la primera vez que estas plataformas anticipan el comportamiento de una empresa recién llegada al parqué. Ya ocurrió en mayo con el debut de la empresa de IA Cerebras Systems; la operación se fijó en 185 dólares, pero una hora antes de la apertura del Nasdaq, los futuros perpetuos llegaron a cotizar en torno a los 340 dólares. Cuando tocó la campana, las acciones de Cerebras abrieron en 350 dólares. Pocas semanas después, ocurrió algo similar con SpaceX, cuyos contratos también anticiparon con bastante precisión la valoración asignada por el mercado. Más recientemente, el mismo patrón se observó con el fabricante de chips de memoria CXMT. Los contratos apuntaban a fuertes subidas antes de su debut bursátil y las previsiones se cumplieron: las acciones se dispararon un 466% en su primera sesión.
No obstante, los futuros perpetuos entrañan muchos riesgos. El inversor no posee acciones reales de la compañía, no adquiere participación en la empresa ni obtiene derechos económicos o políticos sobre ella, y tampoco participará en futuros beneficios. A menudo, las empresas que debutan en Bolsa no respaldan estos productos, ni tienen ninguna relación con ello ni con sus emisores.
Además, al no existir una referencia oficial de precio en el mercado, las cotizaciones pueden verse afectadas por problemas de liquidez, cambios en las expectativas de los inversores o diferencias en la metodología utilizada por cada plataforma que ofrece estos derivados. Hasta que las acciones no coticen oficialmente, cualquier precio de estos productos debería interpretarse más como una estimación del mercado, que depende de la oferta y de la demanda en las plataformas. De allí que muchos analistas los consideren más una herramienta de predicción que una valoración fiable de una empresa.
El entusiasmo por Unitree refleja el auge que vive el sector de la robótica humanoide. La compañía se fundó en 2016 por el ingeniero Wang Xingxing, y se centraba en robots cuadrúpedos relativamente económicos. Con el tiempo, sus máquinas han ganado sofisticación hasta convertirse en un fenómeno de la cultura popular china: han protagonizado la gala televisiva del Año Nuevo Lunar, donde realizaron exhibiciones sobre el escenario, y han participado en competiciones diseñadas para robots, como medias maratones y combates de boxeo.
Pese a producir robots a precios contenidos —oscilan entre 5.000 y 100.000 dólares, dependiendo de su nivel de sofisticación— la compañía ha logrado ser rentable: el año pasado sus ingresos alcanzaron casi los 1.700 millones de yuanes (unos 252 millones de dólares) y un beneficio neto de unos 600 millones de yuanes (unos 520 millones de euros). No obstante, la fuerte inversión que requiere el desarrollo de esta tecnología explica la búsqueda de financiación en los mercados bursátiles.
No es la única. Otras compañías se están preparando para salir a Bolsa, como AgiBot y Engine Ai, que preparan su desembarco en Hong Kong, mientras Leju Robotics, fabricante del robot humanoide Kuavo, lo hará en el mercado ChiNext de Shenzhen. UBTech Robotics fue una de las pioneras: se estrenó en Hong Kong en diciembre de 2023 y sube desde entonces un 4%.
Aunque China lidera hoy esta carrera, algunos gigantes estadounidenses como Tesla también quieren participar en este mercado. La empresa fundada por Elon Musk ha situado a su plataforma de robot humanoide Optimus entre sus grandes líneas estratégicas y aspira a una fabricación a gran escala, más allá de sus coches eléctricos. A principios de año, Barclays cifraba en hasta 200.000 millones de dólares el valor potencial del segmento de los robots humanoides en 2035, frente a los más de 3.000 millones actuales.