Ir al contenido
_
_
_
_

¿Cuánto dinero hay que invertir para generar un sueldo extra de 500 euros al mes en dividendos?

La búsqueda de rentas complementarias a la nómina impulsa el interés por las carteras con elevada retribución al accionista

Un juego de bloques con el símbolo de porcentaje.Suphansa Subruayying (Getty Images)

La idea de vivir de las rentas lleva décadas alimentando el imaginario financiero de los pequeños ahorradores e inversores. En un contexto marcado por la inflación y la incertidumbre económica, vuelve a crecer el interés por estrategias de mercado que buscan invertir en empresas que reparten dividendos para generar ingresos recurrentes. Pero, ¿cuánto dinero hace falta invertir para obtener un sueldo extra de unos 500 euros al mes?

No existe una respuesta única porque depende del ahorro con el que se cuenta y el riesgo que se está dispuesto a asumir. Sobre la teoría, suponiendo que una acción o un fondo de inversión ofrezca una rentabilidad por dividendo del 3%, habría que invertir 200.000 euros para conseguir esos 500 euros al mes. No obstante, se trata de un ejercicio teórico. Hay que tener en cuenta que no todas las empresas ni fondos reparten dividendos cada mes y que el dividendo que pagan puede ser variable. Si la rentabilidad por dividendo es del 4%, habría que invertir 150.000 euros y, si es del 5%, serían necesarios 120.000 euros.

Por aportar un ejemplo más terrenal, imagine un ahorrador de 30 años, que comienza a invertir con 10.000 euros y que aporta otros 300 euros al mes a su cartera. Si logra una rentabilidad media anual del 6% (sería necesario invertir en productos con algo más de riesgo para obtener esa rentabilidad, como fondos indexados al S&P 500 o MSCI World), alcanzaría los 200.000 euros a los 53 años. En ese tiempo habría aportado unos 90.000 euros y el resto se habría generado con la revalorización de los activos. Invirtiendo ese patrimonio de 200.000 euros, podría aspirar entonces a las ganancias de 6.000 euros anuales en dividendos, equivalentes a 500 euros al mes.

Una cartera de dividendos busca generar ingresos extra de forma recurrente a través de los pagos que realizan empresas cotizadas y fondos de inversión o ETF (fondos cotizados) a sus inversores. A diferencia de otras estrategias centradas en el crecimiento del valor de las acciones, el objetivo aquí no es solo que la inversión aumente de valor con el tiempo, sino también recibir pagos recurrentes que puedan complementar salarios y pensiones. Aunque la idea suena atractiva, la realidad es que la mayoría de los ahorradores no van a poder dejar su trabajo para invertir y vivir de las rentas. Pero sí pueden obtener un complemento extra que aumente los ingresos mensuales.

“Las estrategias de dividendos atraen a una amplia gama de inversores. Esto incluye a los inversores que desean recibir una fuente de ingresos fiable que pueda crecer con el tiempo, por ejemplo, los jubilados, y también atraen a inversores que no tienen una necesidad específica de ingresos, pero que buscan una exposición más defensiva a los mercados globales de renta variable, con mayor resiliencia en mercados bajistas y unos retornos ajustados al riesgo atractivos en general”, explica Tristan Purcell, cogestor del fondo Fidelity Global Dividend Fund de la gestora Fidelity.

Existen empresas que cada año recompensan a sus accionistas con jugosos dividendos. En Estados Unidos incluso hay una lista muy seguida, llamada los aristócratas del dividendo, que incluye a empresas que han aumentado el dividendo cada ejercicio sin excepción durante al menos 25 años. Esa lista incluye valores como McDonald’s, Johnson & Johnson o PepsiCo. En Europa no hay una lista de aristócratas del dividendo con las mismas exigencias, pero sí existen compañías con un historial de amplios repartos que podrían ser equiparables, como Allianz, Generali, Enel, EDP, Iberdrola, Endesa, Deutsche Telekom, KNP, Nestlé o Roche.

Como ejemplo, Ramón Alfonso detalla el caso de Iberdrola. “La inversión en Iberdrola en los últimos 10 años ha generado un aumento en la cotización equivalente a un 12,8% anual. Además, en el mismo periodo ha mantenido una rentabilidad por dividendo estable en torno al 3,5% al año. Con ello obtenemos un dividendo destacado de una compañía que mantiene una política de reparto estable en el tiempo, y además obtenemos un crecimiento del patrimonio al invertir en una empresa que demuestra una capacidad saneada de crecimiento”, apunta.

Para quienes no quieren depender del comportamiento de unas pocas compañías, también existen fondos de inversión especializados en reparto de dividendos, que permiten una mayor diversificación (invierten en cientos o miles de compañías que destacan por sus dividendos). Algunos ejemplos son el Amundi S&P Eurozone Dividend Aristocrats ETF o el SPDR S&P Euro Dividend Aristocrats, que están orientados a invertir en empresas grandes, sólidas y que se caracterizan por repartir altos dividendos entre los inversores. La propia Fidelity comercializa varios fondos, como el Fidelity Funds Global Dividend Fund, el Fidelity Global Dividend Plus Fund, el Fidelity European Dividend Fund o el Fidelity Global Income Fund.

Diversificación y fiscalidad

Quienes siguen esta corriente de mercado de invertir en empresas con altos dividendos destacan que las compañías que aumentan cada año el pago a los accionistas son más estables, cuentan con negocios predecibles y aguantan mejor en los ciclos de crisis. Aunque en líneas generales es cierto que estas cualidades las cumplen muchas de las empresas, un alto dividendo no siempre es indicativo de fortaleza económica. A veces, una alta rentabilidad por dividendo esconde problemas financieros y caídas bruscas en Bolsa. De hecho, durante las jornadas de alta volatilidad que se han vivido este año por la guerra en Oriente Próximo, los fondos basados en estrategias de dividendos han sufrido de forma especial. Y en otras ocasiones, unos dividendos generosos pueden llegar a chocar con la sostenibilidad financiera de una compañía, penalizándola por ello en Bolsa.

“Este tipo de estrategia en dividendos suele tener sentido especialmente para perfiles de inversor que valoran la generación de ingresos recurrentes y una menor dependencia de la venta de activos para obtener liquidez. También puede resultar interesante para inversores jóvenes con horizonte temporal largo, ya que la reinversión sistemática de dividendos permite aprovechar el efecto del interés compuesto durante décadas”, apunta Ramón Alfonso, socio de la firma de asesoramiento financiero Norz Patrimonia.

Cabe destacar que, como todas las inversiones, tiene sus riesgos. Por un lado, los dividendos no están garantizados. Las empresas pueden reducirlos o suspenderlos. En general, una cartera diversificada y compuesta por compañías de calidad suele ofrecer un comportamiento estable a largo plazo y, aunque los pagos no siempre son mensuales, el ingreso que se puede obtener al final del año puede ser bastante predecible. Pero en momentos de turbulencias económicas, una empresa puede optar por suspender el dividendo para preservar capital. La pandemia de 2020 fue un claro ejemplo de cómo muchas compañías paralizaron la retribución al accionista, en especial los bancos.

Por otro lado, en términos de rentabilidad, hay que evitar la idea de que cuanto mayor sea el dividendo, mejor es la inversión. Rentabilidades por dividendo demasiado elevadas pueden esconder problemas financieros, una caída del precio de la acción o modelos de negocio poco sostenibles. Según los expertos, una rentabilidad por dividendo razonable y sostenible suele situarse entre el 3% y el 5% anual. Y aquí está una de las razones por las que es necesario invertir altos volúmenes si se quiere lograr un sueldo extra jugoso: al ser una rentabilidad baja, se necesita invertir más capital.

Otro riesgo es la excesiva concentración sectorial. En general, las empresas que reparten los dividendos más altos suelen pertenecer a sectores tradicionales como la energía, la banca o la alimentación. Y en cambio, las compañías tecnológicas de alto crecimiento, que son las que tienen más potencial de revalorización, habitualmente reinvierten beneficios en lugar de repartirlos. Por ello, los expertos recomiendan construir carteras diversificadas, combinando distintos sectores y geografías, o recurrir a fondos especializados que seleccionan compañías con capacidad para mantener y aumentar sus dividendos a largo plazo. El objetivo no debe ser perseguir las rentabilidades más elevadas, sino encontrar empresas con modelos de negocio sólidos y una generación de caja suficiente para sostener esos pagos en el tiempo, además de obtener una revalorización de las acciones en el mercado.

“Nuestro enfoque en el Fidelity Global Dividend Fund busca equilibrar ingresos y crecimiento. Evitamos invertir únicamente en las compañías con las rentabilidades por dividendo más altas, ya que esto suele reflejar una falta de confianza del mercado en la sostenibilidad futura de ese dividendo. Invertimos en negocios de alta calidad y capacidad de generación de caja, que nos distribuyen parte de ese efectivo como dividendo hoy y reinvierten otra parte en el negocio para crecer. Este enfoque ha dado lugar a una rentabilidad por dividendo cercana al 3% y ha obtenido una rentabilidad total anualizada del 10,3% desde su lanzamiento en enero de 2012″, detalla Tristan Purcell, de Fidelity.

También hay que tener en cuenta la fiscalidad. Los dividendos recibidos tributan un 19% a Hacienda hasta 6.000 euros, un 21% a partir de los 6.000 y hasta los 50.000 euros, del 23% entre 50.000 y 200.000, del 27% entre 200.000 y 300.000 euros, y del 30% para los pagos en dividendos que excedan los 300.000 euros. Una de las desventajas de los dividendos en efectivo es que, al aplicar esa retención, se cuenta con menos capital invertido y el potencial de revalorización es más limitado que en las estrategias que buscan el crecimiento del valor en Bolsa.

En cualquier caso, más allá de los cálculos teóricos, el éxito de las estrategias depende de la calidad de las empresas seleccionadas, de la diversificación de la cartera y del horizonte temporal del inversor. Los dividendos pueden convertirse en una fuente de ingresos extra con el paso de los años, pero no existe una fórmula mágica para vivir de las rentas.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

_

Buscar bolsas y mercados

_
_