La revancha de los gigantes de la IA: los centros de datos atraen a los analistas tras las caídas del chip
Bancos de inversión como JP Morgan, Citi y UBS prevén más ingresos entre los proveedores de capacidad de computación gracias al encarecimiento del servicio y al aumento de la demanda


El mercado no habla, pero da señales. La demanda incesante de la IA por chips ha creado gigantes de la nada, como el fabricante surcoreano SK Hynix, que no valía ni 450.000 millones de euros a finales del año pasado y menos de seis meses más tarde ya superaba los 1,3 billones (con b). Ahora, las fuertes ventas en este sector en las últimas semanas han borrado hasta un 9% del valor bursátil de las cotizadas del chip en todo el mundo (un 58% en el caso de SK Hynix), según el índice MSCI World Semiconductors, y así han desnudado la aparente apuesta más segura e insustituible de la IA.
Tres de los principales bancos de inversión del mundo, las firmas JP Morgan, Citi y UBS, ya recomiendan redireccionar las inversiones hacia los proveedores de centros de datos, los llamados hiperescaladores, que alquilan capacidad de computación en la nube a los desarrolladores de IA. Son los titanes tecnológicos, como Amazon, y señalados ya en 2022 como los campeones bursátiles de la IA. Sin embargo, la demanda por sus acciones ha disparado sus precios y reducido su rentabilidad. De hecho, caen un 3% en Bolsa en 2026, según el índice de centros de datos de UBS. Microsoft acumula un desplome del 30%, mientras Oracle, una empresa de software convertida en proveedor de nube, se hunde un 35%. Según JP Morgan, la remontada toma forma.
“La fuerte y casi ininterrumpida ventaja bursátil que mantienen desde el pasado septiembre las acciones de los fabricantes de chips y memorias frente a los proveedores de servicios de IA en la nube parece difícil de sostener a largo plazo”, estiman los estrategas de JP Morgan en un informe de principios de julio. Para concretarse esta recuperación, los analistas del mayor banco del mundo estiman que los proveedores de centros de datos deben aumentar sus ingresos y un buen indicio de ello es la mejora de la demanda por capacidad de computación. Su alquiler se encarece un 20% en el año, tras cerrar 2025 en números rojos, de acuerdo con el índice de referencia de la firma Silicon Data.
La Bolsa no es un juego de suma cero y, ni JP Morgan ni Citi recomiendan explícitamente vender acciones de los fabricantes de chips; la sugerencia es diversificar. Citi, además, advierte de que las actuales correcciones del sector no garantizan una eventual remontada de las empresas de centros de datos. “La cuestión es si esto marca un periodo de rotación más duradero”, señalan en un informe del pasado 10 de julio. Nada asegura, añaden, que la demanda por capacidad de computación se sostenga a largo plazo (si cayó en 2025, puede volver a hacerlo). Además, las trabas burocráticas y políticas frente a la construcción de nuevos centros de datos ya retrasan la conclusión de una gran parte de los proyectos ya empezados.
Sean cuales sean los desafíos, estas compañías figuran entre las mayores del mundo por capitalización bursátil. Los cinco grandes proveedores de capacidad de computación (Amazon, Microsoft y Oracle, además de Alphabet y Meta) cuentan con recomendaciones de compra de al menos el 80% de los analistas recopilados por Bloomberg, que otorgan a cada una de estas acciones un potencial alcista de al menos un 20% a 12 meses. En el caso de Microsoft, castigada por las fuertes caídas de este año, ese margen alcanza el 40%.
“Es más probable que las previsiones de inversión de los centros de datos se revisen al alza que a la baja, debido a una demanda que sigue superando la capacidad disponible de infraestructura para la IA”, señalan los analistas de UBS. Añaden: “Si las expectativas de gasto continúan aumentando, las consecuencias no se limitarían a los propios centros de datos, sino que se extenderían al conjunto de la cadena de suministro de la IA”. Al final, en el ecosistema de la IA, unos compran a otros y el crecimiento de unos impulsa al resto.
Fuera de las grandes tecnológicas, otras industrias ligadas a la IA también se perfilan como firmes candidatas a captar el capital que salga del sector de los chips, de acuerdo con JP Morgan y Citi. Uno de esos grupos es el de los propios desarrolladores, como OpenAI y Anthropic, que ya han presentado la documentación para salir a Bolsa, con vistas a debutar en los próximos meses, siguiendo la estela de SpaceX, que hace un mes protagonizó el mayor debut bursátil de la historia.
El secreto para que estos laboratorios suban en Bolsa y no queden atrapados en vaivenes como los sufridos estas semanas por la compañía de Elon Musk —cuya acción ha llegado a cotizar por debajo del precio de su debut— pasa por monetizar mejor los tokens, la unidad de texto que la IA utiliza para procesar una petición y generar una respuesta. “El seguimiento de estos precios será clave en el futuro”, señalan desde JP Morgan. Esta moneda de cambio de los modelos de lenguaje se revalorizó un 60% en los primeros cinco meses del año, aunque desde mediados de junio ya han perdido la mitad de estas ganancias, de acuerdo con Silicon Data.
El encarecimiento de los tokens ya se nota en la calle, con una oferta creciente de planes premium y nuevos modelos que brindan mayor capacidad de uso, más consultas diarias o funciones adicionales a cambio de suscripciones más caras. En este contexto, las ventas de Anthropic se triplicaron en el primer trimestre del año tras el lanzamiento de nuevos modelos de Claude especializados en tareas de oficina y programación. La empresa esperaba haber cerrado el segundo trimestre con beneficios por primera vez, aunque no prevé completar un ejercicio entero en números negros hasta 2028. A la carrera de la IA todavía le queda mucho recorrido.