El consejo del BCE pactó en junio su lenguaje para que el mercado no diera por hechas nuevas subidas de tipos
Las actas del Eurobanco sugieren nuevos incrementos este año y no descartan efectos de segunda ronda por la escalada de los combustibles


Evitar los errores del pasado se ha convertido en un mantra de los banqueros centrales, toda vez que sus decisiones de política monetaria se han demostrado más de una vez equivocadas para controlar la escalada de los precios o el frenazo de las economías. El Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo decidió en junio elevar los tipos de interés por primera vez en tres años pero lo hizo con algunas salvaguardas expresas para controlar el impacto de la decisión.
Las actas de la reunión publicadas este jueves desvelan que en la decisión de elevar en 0,25 puntos el precio del dinero, hasta el 2,25%, se tuvo muy en cuenta que el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán estaba generando presiones inflacionarias. “El aumento de la inflación a causa de la persistente crisis de los precios de la energía ya no era solo una previsión, sino que ya se había materializado, y los datos que llegaban también señalaban efectos indirectos cada vez más visibles y generalizados sobre la inflación no energética”. Más aún, reconocen que era de esperar nuevos efectos indirectos derivados del cierre del estrecho de Ormuz y que “los efectos de segunda ronda seguían siendo una clara posibilidad, cuya probabilidad aumentaba cuanto más persistiera la crisis energética”. De ahí que reconocieran que esperaban que la inflación subyacente —que excluye energía y alimentos no elaborados— se mantuviera por encima del 2% en sus proyecciones.
Los responsables de la política monetaria del Eurobanco revelan en las actas que en su reflexión tuvieron muy en cuenta lo sucedido en 2011, cuando bajo presidencia de Jean-Claude Trichet el BCE subió los tipos en abril y junio, para rectificar meses después (noviembre y diciembre) con Mario Draghi ya al frente para contrarrestar la subida de la inflación y al mismo tiempo la situación de Grecia, que derivó en una crisis de deuda soberana. El texto desvela que la lección que se ha extraído “no es que el Consejo de Gobierno nunca deba subir los tipos de interés cuando existan riesgos para la estabilidad financiera, sino que debe evitar comprometerse de antemano con futuras decisiones de política monetaria”. De ahí que acordaran continuar supervisando los riesgos del shock energético que ha supuesto el cierre del estrecho de Ormuz para la estabilidad financiera y mantener un enfoque basado en datos y reunión por reunión.
Junto a esto, los responsables del Eurobanco reconocen la importancia de “abstenerse de ofrecer cualquier orientación sobre la futura evolución de los tipos de interés” y añaden que en la comunicación dada con posterioridad a la reunión era preciso evitar sugerir que la subida de tipos de junio era “la primera de una serie de subidas de tipos ni que se tratara de una medida aislada”. Todo ello sin descartar posibles nuevas alzas de los tipos, como recoge el escenario principal de sus proyecciones.
Un mensaje en el que ha insistido el miembro del Consejo de Gobierno Joachim Nagel, que en una entrevista ha defendido la necesidad de ser cautelosos con cuáles van a ser los próximos pasos del BCE. “Deberíamos ser muy cautelosos a la hora de especular sobre lo que viene después cuando hablamos de política monetaria”, ha defendido para añadir que “este enfoque reunión por reunión, basado en los datos disponibles en el momento de cada reunión, es sin duda la mejor manera de actuar en estos tiempos tan inciertos”.
Sobre la escalada de los precios, el BCE añade en las actas que cuanto más tiempo estuvieran elevados los precios de la energía [el petróleo brent se hundió un 40% en el segundo trimestre del año y cotiza en los 77 dólares], mayor era la probabilidad de efectos de segunda ronda en la inflación. Por lo pronto, en junio la inflación de la zona euro se moderó hasta el 2,8% poniendo fin a cuatro subidas mensuales consecutivas.
El Consejo de Gobierno del BCE también tuvo palabras sobre la evolución de la economía española en su última reunión. De acuerdo con las actas debatieron sobre la resiliencia de la economía españa a pesar del conflicto en Oriente Próximo y apuntaron que los indicadores en tiempo real estaban mostrando un impacto prácticamente nulo a corto plazo en la actividad.