La Bolsa respira por el desplome del petróleo ante la expectativa del fin de la guerra en Irán
El Ibex cierra mayo con una subida del 3,3% y cerca de máximos históricos, mientras el ‘brent’ ha caído casi un 20% desde abril


El rebote de las Bolsas en EE UU y Europa en abril fue solo el principio para unos mercados que muestran cada vez más resistencia al caos geopolítico. Mientras la ola de calor anuncia ya la llegada del verano, mayo también ha marcado un cambio de página para los mercados, después de tres meses de guerra en el golfo Pérsico. Un paso del miedo a la guerra a una cierta vuelta a la normalidad, que ha llegado de la mano de las expectativas sobre el fin del bloqueo del estrecho de Ormuz respaldadas por el avance de las negociaciones entre las partes. Los contactos se han ido acelerando en las últimas jornadas y han mantenido la incertidumbre hasta el último instante del cierre de este viernes, con Donald Trump anunciando en sus redes un preacuerdo con Irán para poner fin a la guerra y reabrir el estrecho, aunque sin dar más detalles. El mensaje de Trump presionó a la baja al petróleo, que cayó un 1,8%, hasta situarse por debajo de los 92 dólares el barril, aunque, tras el cierre, Irán afirmó no haber dado el visto bueno a la propuesta estadounidense y negó partes de su contenido.
El optimismo prematuro se trasladó también a las Bolsas. El Ibex cerró la jornada con un ligero avance, del 0,46%, hasta los 18.362 puntos, aunque durante la sesión llegó a rozar sus máximos históricos, cerca de los 18.500 puntos, mientras Wall Street marcaba ganancias de algo menos de medio punto porcentual. A lo largo del mes, los índices han mantenido la tendencia alcista al mismo ritmo. El S&P 500 subió un 5% marcando un récord tras otro, mientras las Bolsas europeas avanzaron casi un 3%, con el Ibex a la cabeza, con un 3,3%. Así, los selectivos tanto de EE UU como de Europa siguen en zona de máximos históricos.
La expectativa de paz en Oriente Próximo ha sido la tónica de todo el mes. Desde el presunto memorando de EE UU filtrado a la prensa el día 6 hasta la hoja de ruta confirmada por la Casa Blanca en la última semana —que contempla una tregua de 60 días y una reapertura gradual del Golfo—, el petróleo ha acumulado pérdidas. El brent, que se había disparado un 60% en el primer mes del conflicto y apenas caído en abril, desplomó casi el 20% en mayo. Ahora se sitúa en torno a los 92 dólares por barril, más cerca de los niveles previos a la guerra, unos 70 dólares, que de los máximos alcanzados en el punto álgido del conflicto, cuando rozó los 120 dólares.
“Como consecuencia del descenso del precio del crudo, los inversores volvieron a apostar por incrementar sus posiciones de riesgo, favoreciendo a valores que han sufrido más en sus valoraciones el impacto de la guerra de Irán y el incremento de los precios energéticos y el deterioro de las expectativas de crecimiento económico, tales como los de ocio y turismo, las compañías de lujo y las del automóvil”, señalan desde Link Gestión en una nota. Es la vuelta a la normalidad, aunque todavía pendiente de completarse a medida que los petroleros vuelvan a transitar con libertad por el Golfo.
La renta fija también se ha visto beneficiada con el desplome del petróleo: en Europa, las rentabilidades de los bonos, inversas a sus precios, han cerrado el mes a la baja por primera vez desde el inicio del conflicto. Es una señal de alivio entre los inversores ante el temor a un descontrol de la inflación. En España, la subida de precios ya se había moderado en abril al 3,2%, dos décimas menos que en marzo. “En buena medida, ello se debe al diferencial del precio de la electricidad en España frente al resto de Europa, como consecuencia de nuestro mayor componente de generación por energías renovables”, explica Pedro del Pozo, director de inversiones financieras de Mutualidad, en un comentario.
Desde UBP, señalan en un informe: “La renta fija registró avances gracias a una inflación más moderada y a las señales de los bancos centrales, que reforzaron una perspectiva de política monetaria más cautelosa”. Incluso en EE UU, donde la inflación se había acelerado en abril, el optimismo de los inversores encontró apoyo el pasado día 22, con el nombramiento del moderado Kevin Warsh como gobernador de la Reserva Federal.
La IA vuelve a cobrar protagonismo
Más allá de la expectativa de regreso a la normalidad en el suministro de petróleo, la carrera de la IA también volvió a encender los mercados. Y no ha sido, como en otras ocasiones, el monocultivo de Nvidia. El creciente uso real de la nueva tecnología en las empresas, impulsado por el lanzamiento de un modelo de Claude con varias funciones prácticas para la programación, ha dado impulso a distintos valores de la cadena de suministro de la IA.
Las dos empresas que más subieron en el mes fueron Dell, reconvertida en proveedor de servidores para la IA, que duplicó su valor, y el fabricante de semicondutroes Micron, con una subida del 85%. Otros dos valores menos habituales en la economía de la IA, Datadog y NetApp, también se situaron entre los cinco mayores avances del mes en las Bolsas estadounidenses.
“El crecimiento de los beneficios ha sido excepcionalmente sólido, muy por encima de las tendencias históricas, algo tremendamente positivo de observar”, hace hincapié Damian McIntyre, responsable del equipo de soluciones multiactivo en Federated Hermes, en una nota. El analista estima que las inversiones en la nueva tecnología deben seguir al alza durante al menos este año y el próximo: “Seguimos en la fase intermedia”.
La próxima etapa de la carrera de la IA ya empieza a dibujarse con las salidas a Bolsa de las grandes desarrolladoras de esta tecnología, OpenAI, Anthropic y xAI, esta última fusionada desde febrero con SpaceX, el conglomerado espacial de Elon Musk. El primer paso llegó el pasado día 21, con la presentación ante el regulador estadounidense del folleto para la salida a Bolsa de SpaceX. Todavía no hay fecha para el debut, pero la prensa estadounidense apunta a que podría producirse tan pronto como a mediados de junio.
Si se cumplen las previsiones publicadas por la prensa estadounidense, SpaceX podría protagonizar la mayor salida a Bolsa de la historia. La operación aspira a captar 75.000 millones de dólares, más del doble del récord que mantiene desde 2019 la petrolera estatal saudí Aramco. También situaría de entrada a la compañía de Musk entre las diez mayores empresas del mundo, con una valoración de 1,75 billones de dólares.