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TSK sube un 4,9% en su debut en Bolsa y firma el mejor estreno en el parqué español en cinco años

La compañía capta 150 millones en la ampliación de capital y cierra en 5,3 euros por acción

Joaquín García Rico, consejero delegado de TSK, Sabino García Vallina, presidente, y Beatriz García Rico, vicepresidenta ejecutiva, durante la salida a Bolsa de la compañía de ingeniería el miércoles 13 de mayo de 2026. Nacho Martin (BME)

TSK se ha convertido en la primera salida a Bolsa en España de 2026 y en el mejor debut en el parqué desde hace cinco años, dado que Acciona Energía se revalorizó un 7,3% en su primera jornada como cotizada. Arteche subió un 7,8% el pasado febrero, pero no fue un estreno, pues ya cotizaba en BME Growth. La empresa de ingeniería asturiana ha cerrado con una subida del 4,9% que ha dejado su acción en 5,3 euros, pese a que llegó a dispararse hasta un 16%. La compañía cuenta así con un valor de mercado de 611 millones de euros tras una colocación que ha recibido un fuerte interés por parte de los inversores.

La demanda de los inversores ha sido de cuatro veces el importe colocado —a 5,05 euros por título, el máximo de la banda orientativa—, y una buena parte de los institucionales se han quedado sin acciones, de manera que esta demanda sin atender ha propulsado el valor en Bolsa. La compañía tiene la posibilidad de ampliar el tamaño de la operación con 22,5 millones de euros adicionales en función de cómo evolucione la cotización los próximos días. El consejero delegado de TSK, Joaquín García Rico, ha destacado este miércoles en un encuentro con periodistas la buena acogida de los inversores y ha manifestado su deseo de que una parte mayoritaria del capital siga en manos de la familia fundadora. “La salida a Bolsa es un paso natural”, ha sentenciado.

García Rico ha defendido la fortaleza de la compañía: “Estamos en sectores con una alta demanda en los próximos años, como la transición energética, la descarbonización, los minerales críticos, las infraestructuras eléctricas y los data centers”. El ejecutivo ha precisado que es una compañía muy bien diversificada, tanto por regiones como por tecnología. “Eso también nos permite protegernos de los ciclos y de las tensiones geopolíticas que puedan surgir”, ha añadido. El presidente y fundador de TSK, Sabino García Vallina, ha destacado en su discurso que seguirá siendo una “compañía familiar al tiempo que una cotizada (...) La entrada de nuevos inversores no cambia nuestro rumbo estratégico, lo refuerza”, ha comentado.

El director de Estrategia y Desarrollo Corporativo, Rafael del Castillo, ha destacado la calidad del libro de órdenes de compra, con inversores europeos y españoles, y con un bajo peso de hedge funds cortoplacistas. “La distribución se ha efectuado de tal manera que ningún accionista cuente con más del 3%, de forma que la inversión máxima ha sido de 18 millones de euros por inversor”, ha explicado. Fuentes financieras confirman que unos 100 inversores han acudido a la colocación, aunque los particulares no han podido comprar hasta el estreno, como es habitual en las salidas a Bolsa en España desde hace años.

El interés de los inversores por TSK ha sido máximo desde que comenzaron los preparativos a finales del año pasado. Las reuniones con el grupo empresarial presidido por Sabino García Vallina y sus bancos han sido exitosas; incluso ha habido un buen porcentaje de inversores que no han podido entrar en el libro de órdenes del estreno, ya que se les ha dado preferencia a los que mostraron interés desde el principio. De hecho, antes de arrancar la Oferta Pública de Suscripción (OPS) de forma oficial, varios inversores habían asegurado el 40% de los 150 millones de euros, el mínimo fijado para la ampliación. Esta acogida contrasta con la oleada de suspensiones de salidas a Bolsa en el resto del mundo y que en España se ha ejemplificado con el aplazamiento de la colocación de Digi, que aludió a la inestabilidad geopolítica.

Las empresas ligadas a la ingeniería y centradas en la construcción de soluciones para problemas técnicos y logísticos viven una luna de miel en la Bolsa, gracias al tirón de los negocios de transición renovable en lo que los expertos denominan un “superciclo” inversor. Compañías españolas como Técnicas Reunidas y Elecnor más que duplican sus cotizaciones en el último año, y el auge del sector de la ingeniería es generalizado, con alzas de más del 400% en algunos de sus rivales.

Entre los inversores ancla que han entrado en TSK se encuentran Amundi, la mayor gestora de activos de Europa; Amundsen, especializada en activos industriales y transición energética; DNB Asset Management, la división de gestión de activos del principal grupo financiero de Noruega; la gestora británica Janus Henderson y la gestora Waterside AM.

Los coordinadores de la transacción son el Santander y CaixaBank, y también están contratados Banca March, que además es el asesor financiero de la compañía, JB Capital y Alantra. Hogan Lovells y J&A Garrigues se encargan de los asuntos legales. La credibilidad de la compañía ante los inversores es máxima, después de que hayan comprobado con sus propios ojos el plan de negocio y las cuentas de 2025.

Un analista que sigue el sector de las ingenierías considera que la empresa es una pequeña joya de la ingeniería española y que esta idea ha calado entre los inversores. La compañía ha anticipado que seguirá reinvirtiendo sus beneficios en el desarrollo del negocio, de manera que en los próximos tres años no repartirá dividendos. Pasado ese plazo, analizará si fija una política de retribución al accionista.

La mayor parte del capital de TSK seguirá en manos de los accionistas de control, la familia García Vallina, que cuenta con el 84% del capital y se quedará con entorno al 60% a partir de ahora. La compañía señaló a la CNMV que la operación le permitirá reforzar su capital social y aumentar su flexibilidad financiera, de manera que mejorará sus indicadores de apalancamiento, al favorecer una mayor conversión del resultado de explotación en beneficio neto y permitiéndole beneficiarse de condiciones de financiación más favorables en los acuerdos actuales y futuros. La empresa prevé generar más de 4.000 millones de euros en ingresos entre 2025 y 2028.

La cartera de proyectos ya firmados de TSK alcanza los 1.300 millones de euros, después de que el año pasado su facturación alcanzara los 1.034 millones, con una ligera subida frente a la de 2024, y su beneficio bruto de explotación (ebitda) creció un 37%, hasta los 99,7 millones. Dispone además de otras armas que blindarán sus resultados de cara al futuro inmediato, como acuerdos preferentes suscritos con clientes energéticos e industriales globales por valor aproximado de 3.700 millones de euros, donde ya se encuentra realizando trabajos de diseño e ingeniería. Su margen de ebitda, foco de atención del mercado, también creció, hasta el 9,6%, 2,5 puntos porcentuales más que el ejercicio anterior. Su beneficio neto creció un 64%, hasta 32 millones.

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