La debilidad del precio del barril planea sobre unas petroleras en máximos
Total y BP ya han reducido sus programas de recompra de acciones, a la espera de que Repsol dé a conocer sus resultados


La caída del precio del petróleo está presionando las cuentas de resultados de las petroleras europeas y dando la puntilla a la jugosa retribución al accionista que ofrecían años atrás. Con el Brent dejándose cerca del 10% en un año y situándose alrededor de los 67,5 dólares por barril, lejos de los 120 dólares que llegó a superar en 2022, las energéticas empiezan a reajustar sus balances, lo que incluye la puesta en revisión de algunos planes de recompra de acciones. El sector, que hace cuatro años llegó a liderar junto a los bancos la retribución al accionista en Europa tras el fuerte repunte de la inflación en la zona euro, ha optado por ponerse en revisión preventiva ante el impacto de futuras turbulencias geopolíticas.
Biraj Borkhataria, jefe de análisis sobre transición energética global en RBC Capital Markets, apunta que la publicación de los resultados anuales de las grandes petroleras cotizadas —ExxonMobil, Chevron, Shell, BP, TotalEnergies— deja claro que mientras que algunas han optado por mantener sus actuales niveles de retribución al accionista, otras han preferido ponerlos en pausa y proteger sus balances. “Creemos que, de ahora en adelante, los inversores probablemente se centrarán más en el crecimiento que en la retribución al accionista”, comenta.
Una visión que, de confirmarse, puede sostener en Bolsa el recorte en la retribución al accionista de estas empresas. En JP Morgan estiman que las petroleras europeas reducirán este año su retribución al accionista, sumando las recompras de acciones a los dividendos abonados, hasta el 9,2%, desde el 10,6% del ejercicio 2025. Un recorte que, en el caso de Repsol, pasará del 11,4% del año pasado al 10,9%, para rebotar al 11,6% en 2027, según sus estimaciones.
La primera petrolera europea en activar el colchón de seguridad ha sido BP, que ha optado por suprimir sus programas de recompra de títulos propios en Bolsa para atajar la reducción de su beneficio y frenar el aumento de su deuda. La petrolera británica ha optado además por la cautela y ha retirado su previsión de desembolsar entre el 30% y el 40% de su flujo de caja operativo entre sus accionistas este ejercicio.
Un movimiento que ha tenido su réplica en la francesa TotalEnergies, que ha reducido a la mitad su próximo programa de recompra trimestral, desde los 1.500 millones de euros del puesto en marcha en el cuarto trimestre a 750 millones. La petrolera justifica su decisión ante un “entorno incierto de los precios” del crudo, aunque ha confirmado su previsión de destinar entre 3.000 y 6.000 millones de dólares a recompras a lo largo del ejercicio si el petróleo se mantiene entre 60 y 70 dólares por barril y el tipo de cambio se mantiene en 1,2 dólares por euro.
Unos pasos que añaden presión a Repsol, aunque el mercado descarta rebajas de su retribución al accionista mientras el petróleo se mantenga entre los 60 y los 70 dólares por barril este año y su margen de refino no caiga de los cinco o seis dólares por barril. La petrolera española acostumbra a desvelar su propuesta de retribución al accionista, que incluye tanto el pago de dividendos como la recompra de acciones, con la publicación de sus cuentas anuales, previstas para el 19 de febrero. Desde 2023 la compañía dirigida por Josu Jon Imaz viene realizando dos planes de recompra de títulos al año, que anuncia junto a sus resultados anuales y semestrales. Así, en 2025 desveló por estas fechas un programa de recompra de 300 millones de euros, inferior a los 520 millones de un año antes o los 475 puestos en marcha en la primera mitad de 2024.
A ello se suma su dividendo en efectivo, que se comprometió a elevar en un 3% anual hasta 2027 dentro de una hoja de ruta que pasa por destinar entre un 30% y un 35% de su flujo de caja a retribuir al accionista. Así, UBS espera un dividendo de 1,05 euros con cargo a 2025, que alcanzaría los 1,13 euros este año.
Los analistas de JP Morgan confían en que Repsol mantenga estable su programa de recompra con respecto a las cifras del ejercicio previo, de unos 700 millones de euros. Para que la petrolera se viera obligada a reducir sus programas de recompra de acciones, los analistas de Bloomberg Intelligence consideran que el precio del petróleo debería continuar a la baja y marcan los 50 dólares por barril, niveles que no registra desde lo peor de la pandemia.
Los analistas consideran que la acción de Repsol, que en lo que va de año sube un 6% en Bolsa, se podría ver beneficiada tanto por la presentación de sus resultados anuales como por novedades sobre su negocio de exploración y producción (upstream), que pasarían por dar entrada a nuevos inversores en su capital (favoreciendo la salida del fondo EIG, presente desde 2022, de su accionariado) sin descartar su salida a Bolsa en Estados Unidos. Operaciones que podrían ser anunciadas en el próximo Capital Markets Day de la petrolera previsto para el 10 de marzo. En opinión de los expertos de Jefferies, más allá de los riesgos asociados a la volatilidad del precio del petróleo y el gas natural y a los márgenes de refino, “la exposición de la compañía a países de alto riesgo como Libia y Venezuela constituye un riesgo clave (o una oportunidad, dados los acontecimientos recientes)”. Así, el anuncio de que Repsol ha sido adjudicataria, junto a la húngara Mol y la turca TPOC, en la primera ronda de licitación de bloques de exploración de petróleo y gas realizada en Libia en las dos últimas décadas fue recibido el miércoles con una subida del 3% en Bolsa.
A ello se suma la posibilidad de que la petrolera española se vea beneficiada de la nueva situación de Venezuela tras la captura y detención del expresidente Nicolás Maduro por parte de las autoridades estadounidenses. La expectativa de Repsol, según reconoció Imaz al presidente estadounidense Donald Trump, pasa por lograr triplicar la producción en el país desde los niveles actuales. Con ello, la producción de la petrolera pasaría, de confirmarse, de representar el 3% del total a un 8%.
A la posible caída del petróleo se suma el impacto de las energías verdes. La apuesta por las energías renovables ha puesto en los últimos años a las petroleras bajo el rasero de los grandes inversores, llevando a algunos de ellos a dejar de invertir en el sector. Sin embargo, Alastair Syme, analista de Citi, comenta que en 2025 ya se vio “un cambio de mentalidad”. Aunque el experto matiza que no se ha producido una “redención completa” de las petroleras europeas, parece que la comunidad inversora ha vuelto a darse cuenta de que la demanda de petróleo y gas sigue creciendo”. En lo que va de año, el sectorial del Stoxx 600 (que incluye tanto compañías que integran negocios de exploración y distribución como a las que solo tienen una parte) sube casi un 14% en Bolsa.