El Sabadell triplica los resultados de su banca privada desde que la rediseñó hace tres años
La entidad gana 171 millones en esta área tras disparar el patrimonio casi un 50%. La firma exhibe músculo con una propuesta para sus clientes más sofisticados

El Sabadell efectuó una metamorfosis de su negocio de banca privada en 2023, cuando marcó una hoja de ruta clara para crecer en esta área. “El resultado del área ha crecido desde los 58 millones de 2022 hasta los 171 millones registrados el año pasado [el próximo 6 de febrero, la entidad presentará las cuentas completas de 2025 tras comunicar un beneficio a septiembre de 1.390 millones]”, señala Xavier Blanquet, director de Negocio de Banca Privada de la entidad financiera. El incremento en el periodo está impulsado por los avances de márgenes y de patrimonio, del 48%, que se sitúa en 72.500 millones de euros. La andadura arrancó con poco más de 49.000 millones.
El plan estratégico presentado por el Sabadell el pasado verano volvió a poner la banca privada en el mapa de los inversores. La entidad anticipó entonces un crecimiento de los activos bajo gestión de la mano de la metamorfosis de su modelo de negocio puesto en marcha a inicios de 2023. La estrategia ha surtido efecto a tenor de los resultados cosechados.
Lo primero que hizo la entidad que preside Josep Oliu fue redefinir el tipo de clientes a los que les presta los servicios. El patrimonio dejó de ser discriminatorio. “No tiene sentido fijar un umbral de manera arbitraria. Los clientes de banca privada trabajan con más de una entidad, de ahí que hayamos dedicado nuestros esfuerzos a identificar a los clientes más sofisticados y con potencial de crecimiento”, explica Ramón de la Riva, director general de Banca Privada del Sabadell.
La estrategia está surtiendo efecto. El número de clientes de banca privada ha crecido un 53%, situándose en 142.000, que acceden a servicios exclusivos, como tarjetas de crédito premium y precios especiales para hipotecas, préstamos y pólizas con mayores coberturas. Y, por supuesto, cuentan con acceso a toda la gama de fondos de inversión con las comisiones más competitivas, indica Blanquet.
Dentro del segmento hay otro nivel más elevado denominado Sabadell Patrimonio, que se diferencia en que es un tipo de clientela que pide productos como los que proporciona la banca de inversión y que requiere al menos un millón de euros con acceso directo a fondos de capital riesgo y contacto de primera mano con las mesas de renta variable o tesorería. “Para ello, nos hemos conectado con nuestros compañeros de Corporate Investment Banking que nos ofrecen oportunidades de inversión directa”, destaca Blanquet. El directivo pone como ejemplos reales las inversiones en una compañía de pistachos o en una cadena de hamburgueserías efectuadas por algunos de sus clientes. “Es la personalización en todos los ámbitos”, resume el ejecutivo. Esta subdivisión cuenta en el Sabadell con unos 20.000 clientes, con una atención más personalizada.
La fórmula puesta en marcha por el Sabadell ha tenido un efecto llamada, de manera que la mayor parte de los nuevos clientes —alrededor de un 70%— procede de otras entidades. El 30% restante viene del segmento comercial, formado por clientes que requieren productos fuera de lo habitual y con gran potencial de crecimiento.
Una de las ventajas del Sabadell frente a otras entidades está en su red formada por unas 1.000 oficinas que sirven de punto de encuentro para los usuarios de sus servicios de banca privada, así como la plantilla. “El número de personas dedicadas pasó de 170 antes de la implantación del modelo a superar ahora las 500″, puntualiza Blanquet.
Otro elemento clave del Sabadell está en Urquijo Gestión, una gestora dedicada íntegramente al cliente de banca privada. El Sabadell decidió vender su gestora principal a Amundi en 2020, cuando contaba con unos 22.000 millones de activos gestionados, si bien optó por quedarse con la mítica firma, fundada en 1985, la primera sociedad gestora registrada en la CNMV.
El equivalente en moda sería un sastre. “Cuando empezamos teníamos 855 carteras a medida y hoy tenemos unas 1.500, con un crecimiento del patrimonio superior al 70% y que ahora roza los 3.000 millones de euros. Los restantes 1.000 millones de patrimonio de la gestora están esencialmente en sociedades de inversión de capital variable (sicav). En total, son 11 sociedades registradas en la CNMV con rentabilidades acumuladas que en algunos casos alcanzan el 130%, como la de Acifiel.
La rentabilidad es otro de los mantras de los directivos del Sabadell, después de que el año pasado las carteras más conservadoras obtuvieran una rentabilidad en el entorno del 4% y las más intrépidas, de entre el 10% y el 12%. Aunque la rentabilidad no es ni mucho menos el único factor de la banca privada del Sabadell, también la satisfacción, donde la calificación es de sobresaliente, de 9,3 para ser exactos, según los últimos datos, que destacan el trato, la calidad del servicio y la personalización como los atributos principales de la buena nota.
Los objetivos del Sabadell para su banca privada son continuar la línea de crecimiento de los últimos años con unas 17.000 altas cada año. El crecimiento registrado el año pasado, en el entorno de ese número tiene más mérito, se ha producido a pesar de la opa hostil que le lanzó el BBVA en mayo de 2024 y que se alargó hasta su fracaso el pasado octubre.