Moeve y Galp negocian la integración de sus redes de gasolineras y refinerías en la Península Ibérica
El objetivo de esta operación, que los Gobiernos de España y Portugal ven “con buenos ojos”, es crear dos empresas europeas líderes en movilidad e industria

Moeve (antigua Cepsa) y la portuguesa Galp han alcanzado un acuerdo no vinculante para avanzar en las negociaciones (iniciadas hace meses) para la posible integración de sus respectivos negocios de refino y de distribución y venta en sus estaciones de servicio (el llamado downstream) con el objetivo de crear en la Península Ibérica dos empresas “líderes en energía y movilidad”, según han anunciado a primera hora del jueves estas compañías.
Durante las conversaciones, que se han acelerado en las últimas semanas del año, se evaluará la posible creación de dos compañías independientes pero con los mismos accionistas: una industrial centrada en el refino, química, comercialización, hidrógeno verde y combustibles bajos en carbono, orientada a consumidores industriales (llamada, de momento, IndustrialCo); y una segunda compañía, de movilidad, que abarcaría la venta de combustibles fósiles y renovables (incluida la recarga de vehículos eléctricos) y servicios destinados a clientes minoristas y de movilidad, y que impulsará a su vez el desarrollo de soluciones de movilidad de nueva generación (denominada RetailCo). Con esta integración se conformaría una red de gasolineras con 3.500 puntos de venta en la Península: los 2.000 de Moeve y los 1.500 de Galp.
Aunque los accionistas serán los mismos, el peso será distinto en las futuras empresas o plataformas: así, en la industrial, los accionistas de Moeve (los fondos Mubadala y Carlyle) tendrán el control, con un 80%, frente a algo más del 20% de Galp. En la empresa de movilidad, el control de la española y la portuguesa será compartido. El objetivo es excluir de esta operación los negocios de exploración y producción de petróleo (upstream) de Galp, que, según fuentes empresariales, está penalizando a las compañías del sector en los mercados (Galp está en la Bolsa de Lisboa, pero Moeve no cotiza). Tampoco formarán parte de esta integración el resto de negocios de la empresa portuguesa: renovables, suministro y trading de petróleo, gas y electricidad. En el caso de Moeve, este tipo de activos se incorporarán todos a IndustrialCo. De ahí que la participación de Moeve en esta nueva compañía ronde el 80%.
Estas dos nuevas compañías no cotizarían, pero sí seguiría haciéndolo Galp en Lisboa por sus negocios no integrados y por el porcentaje que tendría en las participadas IndustrialCo y RetaliCo.
Respecto a las marcas, la intención es aplicar una estrategia multimarca: en España predominaría Moeve (que sustituyó este mismo año a la de Cepsa, con un gran despliegue de sustitución corporativa y de imagen) y Galp en Portugal. El grupo español es también propietario de Ballenoil.
Tras el principio de acuerdo anunciado este jueves, las partes inician una fase de due diligence (proceso de auditoría) para poder firmar la integración a mediados de este año. La operación quedaría sujeta a las preceptivas autorizaciones de los reguladores y autoridades españoles y europeos. Fuentes políticas aseguran que los Gobiernos de España y Portugal son conocedores del acuerdo y que “lo ven con buenos ojos”, pues “tiene lógica, escala y potencial del crecimiento”.
Combinación ibérica
“La combinación de negocios propuesta reúne activos, capacidades y equipos complementarios en España y Portugal, con el objetivo de aumentar la escala y la capacidad de inversión, al tiempo que apoya la transición energética y refuerza la resiliencia, fiabilidad y competitividad del sistema energético ibérico”, señala la nota conjunta. Habrá una relación entre ellas con el suministro de combustible de la primera a la segunda.
Según indica el comunicado, “la plataforma industrial está diseñada para desempeñar un papel central en la atracción de inversión industrial a largo plazo en la región y acelerar la transformación de los activos de refino e industriales existentes en hub multienergía integrados". Estos activos -añaden-, “apoyarán el desarrollo y despliegue de combustibles y soluciones bajas en carbono, contribuyendo a la reindustrialización de la Península Ibérica, reforzando la seguridad energética y apoyando la descarbonización en sectores difíciles de descarbonizar”.
La integración industrial propuesta reúne activos de refino altamente competitivos que se benefician de un acceso privilegiado al mar y logística integrada. Moeve cuenta con dos refinerías en el sur de España, la de Huelva y San Roque (Cádiz), y Galp dispone de un importante complejo en Sines, en el Atlántico. Según las compañías, “la integración propuesta pretende reforzar la relevancia estratégica de estas refinerías tanto para España como para Portugal, respaldando la continuidad de sus operaciones y transformación a largo plazo”.
Por otro lado, la intención es que RetailCo combine las redes de estaciones de servicio de ambas compañías para crear una red verdaderamente panibérica, con aproximadamente 3.500 puntos en España y Portugal, lo que permitirá ofrecer servicios de mayor valor, como comidas para llevar y movilidad eléctrica. Con ello se acelerará la inversión en recarga de vehículos eléctricos y servicios de movilidad de nueva generación, apoyando la transición hacia un transporte más limpio en España y Portugal.
Hasta el cierre de la operación, Moeve y Galp seguirán operando como compañías independientes, con plena continuidad de sus operaciones, suministro y servicios a clientes en todas las actividades y geografías. En todo caso, “cualquier operación potencial entre las partes estará sujeta a la negociación y cierre de acuerdos definitivos y vinculantes”, subrayan.
“En Moeve, creemos que la inversión disciplinada, la innovación tecnológica y las alianzas a largo plazo son esenciales para garantizar que la transición energética se traduzca en negocios prósperos que anticipen el futuro en la región”, ha declarado a través del comunicado Maarten Wetselaar, consejero delegado de Moeve.
Para la presidenta de Galp, Paula Amorim, “la visión de crecimiento de Galp siempre ha estado basada en alianzas con operadores que generan mucha confianza y que han demostrado ser generadores de valor”.
La Bolsa premia a Galp
A juzgar por la reacción de la Bolsa de Lisboa, con subidas en el entorno del 2% toda la jornada, Galp realiza una buena apuesta si sale adelante el acuerdo con Moeve para fusionar la red de gasolineras y refinerías que ambas empresas tienen en la península Ibérica. Un aplauso que contrasta con la penalización que sufrió hace pocas semanas la empresa portuguesa cuando trascendió su negocio con la francesa TotalEnergies para intercambiar activos en la explotación de pozos de petróleo en Namibia. La Bolsa de Lisboa penalizó entonces con caídas de hasta el 15% los títulos de Galp.
El anuncio del negocio se realizó con los mercados abiertos, a diferencia de lo ocurrido hoy, que se anticipó el comunicado sobre el preacuerdo a la apertura de las Bolsas. Además de eso, algunos analistas interpretaron que TotalEnergies había salido beneficiada en el negocio de Namibia en detrimento de la portuguesa.
A falta de conocerse los datos totales, no parece que 2025 haya sido un buen año para Galp. Cerró el primer semestre con un resultado neto de 565 millones de euros, un 9% menos que en el mismo periodo del año anterior. El retroceso se debió en parte al aumento de los costes de refinación, que redujo el margen de beneficio de cada barril de petróleo en cerca del 40%.
Además de los vaivenes económicos, la compañía ha sufrido un duro golpe en su reputación corporativa debido a la renuncia del presidente de Galp Energía, Filipe Silva, a comienzos de 2025 por incumplir el código de conducta de la empresa al no declarar una relación sentimental con una subordinada, según el diario Público. Su marcha se rodeó de secretismo y ni siquiera los representantes de los trabajadores recibieron información de la comisión de ética. Silva fue sustituido por una presidencia bicéfala con Maria João Carioca y João Diogo Silva.
El principal accionista de Galp, una de las mayores empresas del país, es Amorim Energia, que controla el 36,7% de la compañía y pertenece a una de las familias más ricas de Portugal. El Estado portugués conserva un 8,2% a través de la empresa estatal Parpública.