Repsol sufre en Bolsa tras la presión de Trump
Las acciones caen un 1,2% después de que la Administración de EE UU revocara los permisos de la petrolera española para exportar crudo desde Venezuela


Repsol se enfrenta a una jornada dura en Bolsa después de que este domingo se conociera que la Administración del presidente estadounidense, Donald Trump, ha revocado los permisos y exenciones concedidas a varias empresas petroleras, incluida la española Repsol, para exportar crudo desde Venezuela, en un paso más para presionar el régimen de Nicolás Maduro. De acuerdo a las cuentas de 2024, Repsol produjo una media de 67.000 barriles al día en ese país y cuenta con una exposición patrimonial al país de 504 millones de euros. Estados Unidos, por su parte, es uno de los principales mercados para la compañía española y representa en torno al 4% de sus ingresos totales. Las acciones de la petrolera española han cedido un 1,24%. La petrolera ha sido uno de los peores valores del Ibex 35 en la jornada de hoy en la que el índice ha encajado un descenso del 1,31%, precisamente por la presión arancelaria.
La decisión de Washington incluye a la petrolera estadounidense Global Oil Terminals, propiedad del millonario y donante del Partido Republicano Harry Sargeant III, a la francesa Maurel et Prom. Estas compañías deberán poner fin a sus operaciones en Venezuela antes del 27 de mayo. La decisión de Washington afecta también a las licencias emitidas a empresas de gas venezolano que tengan relación comercial con la petrolera estatal venezolana, PDVSA.
Estos permisos fueron emitidos por el Departamento del Tesoro estadounidense bajo el formato de licencias, exenciones o cartas de conformidad para permitirles operar en Venezuela y exportar el petróleo de PDVSA sin que les afecten las sanciones impuestas por Washington.
En lo que se refiere a la estadounidense Global Oil Terminals, además debe poner fin a todas las transacciones con PDVSA antes del 2 de abril abonando cualquier montante pendiente por la compra de petróleo para asfaltado.
También el diario económico The Wall Street Journal informó el viernes de que la petrolera de Sargeant había recibido orden de salir de Venezuela y cita como fuente una carta remitida por el Departamento del Tesoro a la compañía. Global Oil Terminals recibió en mayo una exención de dos años para comprar y transportar asfalto a Estados Unidos y países del Caribe.
Previamente, Trump ha dado hasta el 27 de mayo a la petrolera Chevron para poner fin a sus relaciones con Venezuela en una medida que busca presionar al Gobierno de Venezuela del presidente Nicolás Maduro.
Repsol, que lleva operando en Venezuela desde 1993, mantiene una relación contractual con PDVSA en Venezuela a través de la empresa mixta Petroquiriquire, de la que posee un 40%. Esta colaboración está orientada a la explotación de campos petroleros como Mene Grande, Barúa Motatán y Quiriquire, y busca aumentar la producción petrolera y gasista del país.
En 2024, Venezuela duplicó el envío de petróleo a España, alcanzando máximos de dos décadas. Este crudo es procesado por Repsol en refinerías españolas como parte del pago de deudas pendientes, algo que hasta ahora habían autorizado las autoridades estadounidenses en virtud de distintas licencias.
En 2023, Estados Unidos relajó algunas restricciones impuestas a las empresas que operan en Venezuela, lo que permitió reactivar actividades conjuntas. Sin embargo, con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca tras las elecciones de 2024 se generó incertidumbre sobre si se mantendrían los permisos, y la misiva remitida a Repsol ha confirmado el cambio de signo de la Administración estadounidense sobre este particular.
Repsol reconoce riesgos geopolíticos asociados a su exposición patrimonial en Venezuela, que asciende a 467 millones de euros, lo que incluye inversiones en proyectos como Cardón IV y cuentas por cobrar a PDVSA.
La deuda que Venezuela mantiene con Repsol está vinculada fundamentalmente a PDVSA y se ha gestionado mediante acuerdos de pago en especie, principalmente con crudo. Al cierre de 2024, el saldo de la deuda histórica ascendía a 634 millones de dólares.
En 2016, Repsol y PDVSA acordaron una línea de crédito por hasta 1.200 millones de dólares para financiar operaciones conjuntas. De esta línea, el saldo vivo dispuesto (sin intereses) ascendía a 634 millones de dólares. En 2024, Repsol recuperó 166 millones de dólares como parte del pago de esta deuda, aunque sigue habiendo un saldo significativo pendiente.
Debido al riesgo geopolítico y la incertidumbre en Venezuela, Repsol ha incrementado sus provisiones por riesgo de impago, alcanzando 601 millones de euros en 2024.
Repsol no recibe pagos en efectivo por esta deuda, en su lugar, obtiene petróleo venezolano como compensación. Este esquema ha sido autorizado por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) de Estados Unidos, permitiendo a Repsol amortizar la deuda mediante entregas de crudo.
Por ello, los expertos consideran que la revocación por parte del gobierno de Donald Trump de las licencias para exportar crudo venezolano amenaza la capacidad de Repsol para recuperar esta deuda, y estiman que si estas restricciones se mantienen, las operaciones y el mecanismo de pago podrían verse gravemente afectados.