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La ‘Bolsa de música’: la complicada apuesta de invertir en los éxitos de Shakira y Neil Young

El fondo británico Hipgnosis Song Management, con más de 65.000 canciones, ha perdido un cuarto de su valor tras una crisis de confianza de sus accionistas y se enfrenta a más competidores

Shakira en una gira en 2024.
Shakira en una gira en 2024.
Monique Z. Vigneault

¿Qué ocurre cuando un hombre compra el 25% de las canciones que han superado los 1.000 millones de reproducciones en Spotify? Para Merck Mercuriades, fundador de Hipgnosis Song Management (HSM), fondo británico que posee los derechos a 65.000 de los grandes éxitos musicales, el trato ofrece tanto grandes ganancias, como un valor por encima de los 1.900 millones de dólares, aunque conlleva una factura considerable. La idea es sencilla, a través de Hipgnosis, Mercuriades juega con la idea de una ‘Bolsa de música’ un mercado donde inversores acumulan una suerte de dividendos a través de los royalties generados por una canción. Cuando el vinilo se quedó obsoleto y las ventas de CDs se disminuyeron, la industria musical se adaptó, y a día de hoy, el gran ganador son los ingresos por streaming: los derechos de autor generaron 40.000 millones de dólares en ingresos en 2022.

Aunque los catálogos musicales han existido desde los noventas con el auge del ‘Bono Bowie’, Hipgnosis ha sido vuelto a adaptar esta idea a la época de streaming. Sin embargo, comprar a los mejores sale caro: el alto coste de adquirir nombres tan señalados y el complicado juego de ponerle precio a la propiedad intelectual ha hundido a la empresa en un mar de deudas de 650 millones de dólares (605 millones de euros), pese a contar en sus activos con baladas como Back to Black de Amy Winehouse o un puñado de éxitos de Nirvana. La compañía está estructurada en varios compartimentos, de los cuales uno cotiza en Bolsa (y está por tanto abierto a inversores de todo tipo) mientras otros son de carácter privado y participados por grandes inversores institucionales. Ahora, no obstante, toda la estructura afronta una crisis de confianza. “Esto significa que los fondos no se estructuraron correctamente desde el principio” han comentado a CincoDías fuente financieras.

La cartera extensiva de canciones de Hipgnosis, lejos de sus días de oro en 2020, se ha desplomado en un cuarto en el último mes. ¿El motivo? Shot Tower Capital, una empresa encargada de auditar a la empresa, rebajó la valoración de los activos de la cartera musical a los 1.900 millones, una reducción del 26,3% frente su valor en 2023. Además, el fondo ha reducido sus ingresos en un 21% este año y se ha desplomado un 50% en Bolsa en dos años. La empresa ya frenó los pagos de dividendos a finales de 2023 para amortizar 630 millones de dólares en deuda. Por si esto fuera poco, un reciente error contable ha reducido el valor de la cartera en otro 7,6%. Ahora Mercuriades y sus socios tienen que explicarlo a los fondos de inversión como BlackRock, que han invertido unos 1.000 millones y tienen una participación del 50% en la empresa desde 2018. La firma también cuenta con accionistas mayoritarios como Investec Wealth (7,5%) Asset Value Investors (6,2%) y BlackRock (3,2%) que ahora empiezan a dudar de este negocio.

Pero no siempre fue así. Hace poco menos de cinco años, el proyecto de este antiguo ejecutivo que trabajaba con pesos pesados de la industria como Beyoncé o Guns N’ Roses, estaba de moda entre los fondos de inversión que buscaban obtener beneficios en una economía de bajos tipos de interés. Era un negocio atractivo tanto para el artista como para el fondo de inversión, que podía invertir en una clase de activos de bajo riesgo que pagaba dividendos justo cuando se avecinaba una pandemia, según algunos analistas. Mientras los artistas se enfrentaban a cancelaciones y retrasos de giras en medio de una crisis sanitaria, ceder los derechos musicales a cambio de un buen dólar parecía una decisión comercial inteligente.

A día de hoy, no obstante, empiezan a aparecer las sombras en este modelo de negocio basado en amasar derechos de autor: Los royalties derivados de las canciones no son ni estables ni fáciles de predecir, y por tanto fijar el precio de los derechos de las canciones es un juego complicado. El fondo ahora se encuentra enfrentado a sus propios accionistas, y es incapaz de acordar una revisión del valor del catálogo musical de cara a futuras ventas de activos. En octubre del año pasado, el 83% de los accionistas votaron en contra de la venta de derechos por 440 millones de dólares (409 millones de euros) a un fondo propiedad de Blackstone, medida propuesta por la empresa para mantener la retribución al accionista y reducir la deuda. Tras este varapalo entraron en juego los banqueros de Shot Tower Capital, contratados por Hipgnosis para trazar un plan de viabilidad que ataje la elevada deuda y unos dividendos musicales que no están en línea con lo esperado. Estos expertos recalcularon el valor de la cartera, que se recortó en marzo pasado en más de una cuarta parte.

Shot Tower Capital ha vuelto a reiterar su valoración de los catálogos, aunque ha descubierto nuevas vías de agua. La entidad ha señalado que Hipgnosis está por debajo de los estándares del sector musical y que no ha cumplido con las prácticas de diligencia debida. Entre ellos, destaca fallos como la publicación de folletos que implican una propiedad mayor de la reflejada en los derechos, gastos excesivos e injustificados, así como un posible conflicto de intereses con Blackstone. Además, estiman que el 75% de los catálogos no han cumplido con sus proyecciones.

Estas dudas, sin embargo, no parecen extenderse a las estrategas, donde Hipgnosis sigue contando con el apoyo unánime de los analistas, con precios objetivos más disparados que el precio actual. La firma de análisis, Liberum, sitúa su precio objetivo a los 131 libras por acción, aunque actualmente cotizan por encima de las 60. Investec aumentó su recomendación a “comprar” hace unas semanas pese las caídas recientes en Bolsa, aunque cabe añadir que la firma es uno de los principales accionistas ce la compañía. JP Morgan sigue recomendando “sobreponderar” y RBC Capital, también accionista califica como “sobretorno” a estas acciones, y deja su precio objetivo en 120 libras.

Nuevos jugadores

Aunque parece que adquirir derechos a éxitos musicales no ha sido una categoría de activo rentable (al menos a los precios pagados por Hipgnosis), nuevos jugadores están dando un giro al modelo de negocio. JKBX, o ‘jukebox’, una startup respaldada por Spotify, intenta adoptar la misma idea, pero desde una perspectiva diferente: la empresa (que opera con permiso de la SEC estadounidense) ofrece títulos que representan el derecho a percibir un porcentaje de los derechos de autor de una o varias canciones. Los inversores y/o fans pueden comprar o vender a través de la plataforma estos títulos, que varían de precio. Entre las canciones más costosas en JKBX, es la canción Counting Stars del grupo estadounidense One Republic, que cotiza por encima de los 31 dólares por acción. Según la página web, el rendimiento de esta canción es del 4,17%, teniendo en cuenta los derechos de autor generados en 2022 y el precio actual del título.

Otro ejemplo es Labelcoin, que también surgió en la época de la pandemia, y atteriza la misma idea que JXBX, pero poniendo esta suerte de inversión al alcance del pequeño inversor a través de una aplicación móvil, así como Songvest, que surgió en 2021. El objetivo de Labelcoin es, según la empresa, poner fin a “la pobreza en artistas” y captar capital en lugar de vender los derechos de autor al capital riesgo. Ambas firmas acarrean, con todo, una elevada deuda, al igual que Round Hill Music, con sede en Londres como la mayoría de sus competidores y que emula un modelo de negocio muy parecido al de Hipgnosis. También Round Hill ha recurrido a la venta de una parte de sus catálogos para hacer frente a su deuda, que se situaba por encima de los 108 millones de libras en 2023 (126 millones de euros), y está en negociaciones para ser adquirida por capital riesgo, pese a que logró aumentar sus ingresos en un 32% en 2022.

Hipgnosis se enfrenta el 26 de abril a un voto clave sobre el futuro de sus catálogos de música. Si no logra el respaldo de los accionistas, tendrá que considerar un reconstrucción o venta de la empresa por alrededor de 245 millones de libras (286 millones de euros). Hasta entonces, parece que estos fondos seguirán tocando el blues.

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Sobre la firma

Monique Z. Vigneault
Periodista multilingüe. Interesada en geopolítica y comercio global. Cursó el Máster de Periodismo UAM-El País.
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