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El Ibex se deja un 3,2% en el inicio de agosto y pelea por no perder los 9.300 puntos

La rebaja del rating de EE UU y los problemas de Telefónica lastran este miércoles al selectivo español

Paneles de la Bolsa de Madrid.
Paneles de la Bolsa de Madrid.Vega Alonso (EFE)

Los nervios están a flor de piel. Los niveles de sobrecompra que registran los índices, combinado con los bajos volúmenes de negociación propios del mes de agosto se convierten en el cóctel perfecto para que las Bolsas experimenten fuertes oscilaciones. Eso fue lo que sucedió hoy. Los inversores sobrerreaccionaron a la rebaja del rating de EE UU. Basándose en el deterioro de la situación fiscal, la erosión de la gobernanza y el aumento de los litigios sobre los límites de deuda, Fitch se suma al movimiento efectuado por S&P en 2011 y sitúa la nota de EE UU en AA+. Aunque los analistas consideran que las implicaciones de la decisión son limitadas, los inversores no dudaron en aprovechar la ocasión para realizar beneficios.

Los descensos fueron generalizados, pero las mayores caídas corrieron a cargo del Ibex 35. El selectivo español cedió un 1,83%, descenso que las dos primeras jornadas del mes amplían al 3,2%. La Bolsa española ha pasado de coquetear con la barrera de los 9.700 puntos a pelear por no perder los 9.300.

Los inversores aceleran las inversiones

Aunque solo cuatro valores escaparon a las ventas (Indra sumó un 0,75%; Fluidra, un 0,3% y Merlin, un 0,12%), la cotizada que más puntos restó al Ibex fue Telefónica. La compañía que preside José María Pallete firmó su peor sesión desde diciembre de 2020 al caer un 7%. Junto a la teleco también destacaron los descensos de Unicaja (5,84%) y Melíá (-4,49%). Los inversores aceleraron la venta de acciones de la entidad después de que Oceanwood haya disuelto su participación en el banco tras conocerse el nuevo consejero delegado. Las caídas de la hotelera se produjeron después de que Jefferies señalara en su último informe que se muestran cautos con el apalancamiento de la firma (2.739,2 millones a cierre de junio) y la baja visibilidad de la venta de activos.

Al margen de las particularidades del mercado español, el resto de Bolsas aprovecharon el ruido generado por Fitch para consolidar niveles. El Dax alemán y el FTSE británico cedió un 1,36%; el Cac francés, un 1,26%; el Mib italiano, un 1,3% y el Euro Stoxx, un 1,6%. Los descensos tuvieron su réplica en EE UU. Al cierre de los mercados europeos el Dow Jones bajaba 0,7% y el Nasdaq, un 2,5%. Junto a la pérdida de la máxima calificación, los inversores tuvieron que digerir la fortaleza del mercado laboral. Según se desprende de la encuesta ADP. las empresas estadounidenses crearon 324.000 empleos el mes pasado, por encima de los 190.000 que esperaban los expertos.

El departamento de análisis de Bankinter señala que la rebaja del rating es una sorpresa negativa, pero de impacto limitado. Los expertos recuerdan que después de la crisis financiera de 2008 muy pocos países (Canadá, Australia, Alemania, Holanda, Suiza y los países nórdicos) mantienen la máxima calificación por parte de S&P.

La temporada de resultados, que está dando sus últimos coletazos, no fue suficiente para aplacar las dudas. Los expertos creen que más que la rebaja de Fitch lo que los inversores están poniendo en precio es el creciente riesgo de una desaceleración económica, algo que ya se pudo comprobar a comienzos de agosto con el PMI de la eurozona cayendo al mayor ritmo desde el inicio de la pandemia. “Aunque su importancia en Europa es menor que la de los correspondientes al sector servicios, al tener un menor peso relativo en los PIB de la región, alimenta los temores de que alguna de las grandes economías europeas pueda entrar en recesión”, señalan en Link Gestión.

Aunque en las últimas semanas las menores presiones inflacionistas y la moderación del tono de los principales bancos centrales ha llevado a los inversores a especular con la posibilidad de que las subidas de los tipos estén llegando a su fin, los expertos aconsejan cautela. Ben Laidler, estratega de mercados globales de eToro, señala que el aumento del precio de las materias primas podría poner contra las cuerdas la idea de que la inflación se está enfriando. “El repunte de las materias primas podría prolongarse con los anuncios de estímulo de China y la reunión de la OPEP, que apunta a una continua contención de la oferta de petróleo”, remarca. Después de firmar en julio la mayor subida mensual desde enero de 2022, el Brent cedió hasta los 82 dólares. Por su parte, el gas avanza un 5% en su tercera sesión consecutiva al alza y se sitúa en los 31,8 dólares.

Mientras algunos advierten del peligro que supone el alza de las materias primas, otros creen que es demasiado pronto para descartar una recesión. El departamento de análisis de Nomura señala que en los últimos 75 años rara vez ha habido un ciclo de subidas de tipos tan agresivo como el que estamos viendo que no haya provocado una recesión. Considera inevitable que para devolver los precios al objetivo del 2% la economía se enfríe.

La rebaja del rating pasó de puntillas en el mercado de deuda. Aunque EE UU se va a ver obligado a emitir 103.000 millones de dólares (93.784 millones de euros) en deuda a largo plazo para reembolsar los 84.000 millones de dólares (85.590 millones de euros) que vencen el 15 de agosto de 2023, la rentabilidad del bono a dos años se sitúa al filo del 5% con la deuda a 10 años rozando el 4%.

Agosto, un mes imprevisible

Caídas.  La historia está repleta de ejemplos que demuestran que el verano es momento convulso para los mercados. Algunas de las mayores turbulencias se han gestado en agosto, un periodo en el que la volatilidad se ve ampliada por los bajos volúmenes de negociación. La devaluación del yuan en agosto de 2015 es el ejemplo más reciente de las turbulencias experimentadas por las Bolsas en el mes de vacaciones por excelencia. En la madrugada (española) del 10 al 11 de agosto de 2015, el Banco Popular de China anunció la mayor devaluación del yuan desde los años 90. Su decisión abrió la caja de los truenos en los mercados y activó todas las dudas que asaltaban desde tiempo atrás a los inversores sobre la verdadera salud de la economía china. Previamente en 2007, la crisis de las hipotecas subprime que un año después provocó la quiebra del Lehman Brothers, y los decensos de las tecnológicas en el año 2000 tras el estallido de la burbuja de las puntocom demuestran que el verano puede esconder sorpresas que pongan a prueba la paciencia de los inversores.

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