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La nacionalización de Credit Suisse se abre paso ante las dificultades para la fusión con UBS

UBS ha realizado una oferta por menos de 1.000 millones de euros que Credit Suisse considera insuficiente. Las autoridades suizas ya se plantean una nacionalización total o parcial

N. Salobral
Logos de los bancos Credit Suisse y UBS
Logos de los bancos Credit Suisse y UBSDADO RUVIC (REUTERS)

La urgencia con que las autoridades suizas están negociando una salida para Credit Suisse antes de que mañana empiece la actividad en el mercado financiero está encontrando dificultades, hasta el punto de que ya se plantea una posible nacionalización total o parcial de la entidad suiza, icono centenario de las finanzas helvéticas y ahora en un camino de no retorno hacia su venta o rescate. La agencia Bloomberg señala que Suiza está considerando hacerse cargo del banco en su totalidad o mantener una participación significativa en el capital si una adquisición por UBS fracasa debido a la complejidad de la operación y el corto plazo de tiempo fijado para alcanzar un acuerdo.

UBS ha puesto sobre la mesa una oferta para quedarse con Credit Suisse por algo más de 1.000 millones de dólares, unos 925 millones de euros, en un acuerdo de fusión que podría cerrarse este mismo domingo ante la fuerte presión por evitar un colapso con grandes implicaciones sistémicas, según informa el diario Financial Times. La agencia Bloomberg añade que Credit Suisse considera insuficiente la oferta a pesar de la debilidad de su situación, lo que revela las dificultades que restan aún para alcanzar un acuerdo.

El Saudi National Bank, principal accionista de Credit Suisse, estaría bloqueando la oferta de UBS. Sin embargo, la alternativa a una fusión con el banco rival sería aún peor para bonistas y accionistas de Credit Suisse, ya que perderían toda su inversión. Las autoridades suizas están entre la solución mala o la menos mala: una venta exprés de Credit Suisse a bajo precio que se saltaría la normativa por la que es necesaria la aprobación de los accionistas y que supondría un reguero de pleitos futuros con inversores internacionales o el rescate de un banco sistémico. El mismo del que días atrás se aseguraba que no tenía problemas de liquidez ni de capital.

La oferta, que UBS pagaría con sus propias acciones, valora los títulos de Credit Suisse en 0,25 francos suizos por título, lejos de los 1,86 francos en que cerró la entidad este viernes en Bolsa. UBS también ha insistido en garantizarse la ruptura del acuerdo en el caso de que sus seguros de impago de crédito (CDS) alcancen los 100 puntos básicos o más, añade el diario estadounidense, que también señala que los términos de la negociación siguen abiertos. Mientras tanto, hay un nuevo actor interesado en el banco: el magnate de las criptomonedas y fundador de Tron, Justin Sun, quien este domingo ha ofrecido 1.5000 millones de dólares por la entidad. La oferta la ha hecho pública mediante un tuit en su cuenta oficial.

UBS pretende protegerse ante los riesgos de salir al rescate de un banco puesto en la picota por ahorradores e inversores y busca salvaguardas para poder dar marcha atrás a la operación y también garantías del Banco Nacional de Suiza con las que hacer frente a las provisiones que sean necesarias ante la liquidación de algunos negocios o posibles litigios. Reuters apunta a una petición de ayudas públicas por 6.000 millones de dólares.

Las conversaciones para la fusión de ambos bancos se conocieron en la noche del viernes y se están prolongando este fin de semana con el objetivo de cerrarse este domingo, tal y como pretenden las autoridades suizas. El fin es evitar un deterioro aún mayor de las condiciones financieras y de la credibilidad de la banca del país y, ante la emergencia, el Banco Nacional Suizo está incluso dispuesto a saltarse la normativa que hace necesaria la aprobación de la operación en junta de accionistas.

Fuentes próximas a las negociaciones advierten de la complejidad del acuerdo entre dos bancos de un perfil muy similar y en los que el ajuste de plantilla podría rondar los 10.000 empleos, según la agencia Reuters. UBS tampoco tiene interés en adquirir la división de banca de inversión de Credit Suisse, First Boston, según señala Bloomberg. Pero las autoridades suizas están decididas a resolver la situación antes del lunes. La acelerada retirada de depósitos de los clientes de Credit Suisse, a un ritmo de 10.000 millones de euros al día durante la pasada semana, ha llevado al gigante suizo a un punto de no retorno.

El destino de Credit Suisse se va a decidir este fin de semana y tiene en vilo al sistema financiero global. Los reguladores financieros suizos comunicaron su propósito de propiciar la fusión entre UBS y Credit Suisse a sus homólogos en EE UU y Reino Unido, países donde ambos bancos tienen una fuerte presencia. Tanto la Reserva Federal como el Banco de Inglaterra han dado su beneplácito a la operación. Según el diario Financial Times, el gigante de la gestión de activos BlackRock también estaba interesando en lanzar una oferta, pero esto ha sido desmentido por la propia entidad.

El banco suizo forma parte de la treintena de bancos considerados de importancia sistémica y su caída tendría por tanto un impacto relevante en el sistema financiero a nivel global. En las negociaciones entre ambos bancos helvéticos se barajan numerosas alternativas, con la escisión de Credit Suisse como escenario más probable. Ambas entidades están evaluando las posibles dificultades regulatorias en las distintas jurisdicciones y los problemas de unir dos bancos con un perfil muy parecido. Su unión provocaría de entrada una fuerte posición de dominio en el mercado doméstico suizo.

La fusión de ambos bancos suizos es el deseo de las autoridades financieras del país, que podrían inclinarse en favor de la petición de UBS de recibir respaldo público para la operación. La entidad, que en el pasado ya rechazó la posibilidad de una integración con su rival, estaría interesada especialmente en las divisiones de altos patrimonios y de gestión de activos de Credit Suisse, un negocio que también interesa a Deutsche Bank.

El rescate de Credit Suisse por parte de UBS, y la petición de este de apoyo público, plantea de nuevo la polémica del uso del dinero de los contribuyentes para socorrer a entidades financieras. Tras la crisis financiera de 2008 se endureció la regulación bancaria de modo que los bancos contaran con colchones de deuda anticrisis con los que poder responder a la necesidad de una inyección de capital. Sin embargo, en el caso de Credit Suisse, el recurso a esa deuda podría no ser suficiente, tal y como se contemplaba en el mercado este viernes.

UBS ya se está beneficiando de la fuga de clientes que está sufriendo Credit Suisse estos días de forma acelerada, un factor que puede restar atractivo a la compra. Pero al mismo tiempo, la grave crisis reputacional y de confianza que ha desatado su rival es un elemento a favor para participar en una solución que evite una crisis aún mayor. En la actualidad, UBS tiene una capitalización bursátil de 65.000 millones de dólares, frente a 8.000 millones de su competidor suizo.

Credit Suisse, un banco de 167 años, es la entidad financiera más grande inmersa en la nueva crisis del mercado bancario, desatada por el colapso de los bancos estadounidenses Silicon Valley Bank (SVB) y Signature Bank durante la semana pasada. Ante el desplome de la acción y la fuga de clientes, el Banco Central de Suiza aprobó inyectar 50.000 millones de euros de liquidez en la entidad, una medida que fue bien recibida en principio pero que se revela como insuficiente. La crisis de SVB ha puesto en la picota al banco suizo, cercado por la pérdida de clientes de altos patrimonios y por una mala gestión salpicada de multas y escándalos. El año pasado sufrió unas pérdidas superiores a los 7.000 millones de euros.

En una última señal de sus crecientes problemas, al menos cuatro grandes bancos, entre los que figuran Société Générale y Deutsche Bank han impuesto restricciones en sus operaciones que involucren a Credit Suisse o sus valores, según Reuters, que cinta cinco fuentes conocedoras de la situación. Por su parte, el Departamento del Tesoro de EE UU ha estado revisando la exposición del sector financiero estadounidense en Credit Suisse.

Los amplios esfuerzos para apuntalar a Credit Suisse se han ampliado en las últimas horas cuando las autoridades políticas y financieras, como el Banco Central Europeo y el presidente de EE UU Joe Biden, han tratado de tranquilizar a los inversores y depositantes, insistiendo en que el sistema bancario global es seguro. Sin embargo, los temores sobre un agravamiento de la crisis el sector han persistido.

En este sentido, a última hora de este viernes, hora local en EE UU, Joe Biden afirmó que la crisis bancaria generada tras los recientes desplomes del Silicon Valley Bank (SVB) y Signature Bank se ha calmado.

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Sobre la firma

N. Salobral
Es jefa de la sección de Inversión en el fin de semana y redactora especializada en temas financieros y política monetaria. Trabaja en Cinco Días desde 2006, donde ha cubierto la quiebra de Lehman Brothers, el rescate a la banca española o las decisiones del BCE. Nacida en Madrid, es licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense.

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