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El Ibex cae un 6% y firma su peor semana desde el inicio de la guerra

El selectivo hace equilibrios sobre los 8.700 puntos

Las principales Bolsas a 17 de marzo de 2023
Carlos Cortinas Cano

La ayuda de 50.000 millones por parte del Banco Nacional de Suiza a Credit Suisse y el rescate de los bancos estadounidenses a First Republic Bank no fue suficiente para devolver la tranquilidad a los inversores. En una jornada marcada por la volatilidad que acompaña a los vencimientos trimestrales de opciones y futuros sobre índices y acciones (cuádruple hora bruja) las Bolsas volvieron a teñirse de rojo. El Ibex 35, que el viernes a primera hora prolongaba las ganancias y amagaba con tocar los 9.000 puntos, no tardó en darse la vuelta y concluyó con una caída del 1,92%, hasta los 8.719. Más abultados fueron los descensos semanales. En las últimas cinco jornadas la Bolsa española retrocede un 6,1%, la peor semana desde marzo de 2022. coincidiendo con el estallido de la guerra en Ucrania.

La banca volvió a ser el detonante de las caídas. Una semana después del descalabro de Silicon Valley Bank, la entidad pidió acogerse a la protección por bancarrota. Esto pasó factura a los inversores, pero en Europa lo que más desconfianza generó fue la reunión de urgencia del Consejo de Supervisión del BCE. Mientras el mercado digería la subida de tipos anunciada el jueves, el supervisor hacía saltar las alertas con una cita para constatar que no existía riesgo de contagio en la zona euro. Aunque el BCE reiteró la buena salud de las entidades que están bajo su supervisión, el temor a un efecto contagio por las vulnerabilidades de la banca regional de EE UU y las tensiones en Credit Suisse, que viernes cayó un 8%, siguieron pensando. Con esta idea como telón de fondo el sector bancario europeo cedió el viernes un 2,57%, descensos que en la semana se amplían al 11,53%.

Sector bancario europeo

En sintonía con el comportamiento del sector se situaron las entidades españolas. Santander bajó un 4,68%; BBVA, un 3,49%, Sabadell, un 3,14%; CaixaBank, un 2,12% y Unicaja, un 1,74%. El temor a que se revivan los fantasmas de 2008 han cortado en seco el rally en que el que estaban inmersos los bancos. De hecho, los bancos españoles han pasado de liderar las ganancias de la Bolsa en lo que va de 2023 a pelear por conservar los ascensos. Tras las caídas de las últimas jornadas, solo BBVA (7,14%), Santander (11,99%) y Sabadell logran mantenerse en positivo (11,56%).

Aunque el Ibex es uno de los índices más bancarizado, las caídas fueron generalizadas. Justo por debajo del selectivo español se situó el Mib italiano (1,64%) y a cierta distancia le siguieron el resto de Bolsas. El Dax alemán bajó un 1,33%; el Cac francés un 1,43% y el FTSE británico, un 1%. Con estas caídas las ganancias de doble dígito que acumulaban se reducen como máximo al 6% que registran la Bolsa española e italiana, las que hasta el momento venían liderando las ganancias en el Viejo Continente. Si hasta el momento la política monetaria era la principal amenaza para el mercado, la pausa en la que parece que se adentrarán los bancos centrales no termina de convencer a los inversores. Los analistas de Renta 4 creen se muestran cautos y ven razonable cierta toma de beneficios, especialmente teniendo en cuenta que se espera un deterioro adicional en el ciclo por el impacto retardado de unas condiciones financieras más restrictivas. “Consideramos apropiado mantener un sesgo defensivo”, señala Pablo Fernández de Mosteyrín, analista de la firma.

El rescate solicitado por SVB eclipsó la recuperación que había experimentado Wall Street el jueves. A media sesión los tres índices de referencia de la Bolsa estadounidense retrocedían un 1%. Los cortafuegos implantados por la Reserva Federal no son suficientes para frenar las ventas. Los inversores temen que la moderación de las reglas de supervisión implantadas por la Administración Trump deje por el camino nuevas víctimas.

A la espera de ver cómo se suceden los acontecimientos, los analistas aconsejan prudencia. Michael Harnett, estratega de Bank of America y una de las voces más bajistas de 2022, aconseja a los inversores no fiarse de los repuntes. El experto considera que las acciones no han tocado fondo. En la misma línea se mueven los analistas de Goldman Sachs que considera que, aunque los mercados se recuperen en el corto plazo, es probable que persista la volatilidad y que los niveles de confianza se sigan deteriorando. A pesar de las dudas, el consenso no interpreta las caídas de las últimas sesiones como una señal de crisis financiera.

El nerviosismo que recorre los mercados vuelve a hacer brillar al efectivo. Según datos de Bank of America en la última semana estos fondos han experimentado entradas de 112.700 millones de dólares, la mayor entrada desde abril de 2020, coincidiendo con los momentos más duros de la pandemia, Por su parte, los fondos de renta variable global sufrieron reembolsos de 26.000 millones de dólares mientras que en los de deuda las salidas se moderaron a los 2.300 millones. Las expectativas de que los bancos centrales moderen el tono para evitar un desastre mayor limitaron los reembolsos en la renta fija mientras que los fondos que invierten en cotizadas tecnológicas estadounidenses pusieron fin a las sangrías de los últimos meses, llegando a registrar entradas de 800 millones. Aunque fueron moderadas, logran desmarcarse de las ventas.

Bono de EE UU a 2 años

Pero la volatilidad de las últimas semanas no fue solo cosa de la renta variable. El mercado de deuda experimentó fuertes oscilaciones una tendencia que se repitió tanto entre los bonos soberanos como en el crédito privado. Dentro de la deuda púbica, el bono de EE UU a dos años fue el más afectado. Mientras la semana pasada la rentabilidad de la deuda con vencimiento en 2035 se disparó al 5% después de que Jerome Powell adelantara la posibilidad de que elevara los tipos en 50 puntos básicos, en las últimas sesiones la búsqueda de refugio de los inversores y las expectativas de tipos más bajo llevó al rendimiento al situarse por debajo del 4%. Es decir, cae 65 puntos básicos en la semana, el mayor descenso desde 2001. La inestabilidad desatada por el sector financiero ha llevado a los inversores poner en precio la posibilidad de que la institución mantenga sin cambios las tasas. No obstante, si lo que se pretende es devolver la calma a los inversores lo mejor sería que el banco central siguiera los pasos del BCE e incrementara los tipos en 25 puntos básicos.


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