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En colaboración conLa Ley

Los asociados sénior superan los 104.000 euros y lideran la subida salarial en los bufetes

Los despachos internacionales mantienen el pulso y encabezan los incrementos retributivos; los abogados junior alcanzan los 46.000 euros tras un alza del 5%

Suriya Phosri (Getty Images)

Los abogados de bufetes de derecho de los negocios viven momentos dulces. Ni los vaivenes geopolíticos y económicos ni el avance imparable de la inteligencia artificial han frenado las continuas —aunque moderadas— subidas salariales que estos profesionales encadenan año tras año. En 2025, los despachos han vuelto a incrementar los sueldos de sus plantillas en todas las categorías de banda salarial. El grueso se reparte más en la base y en los tramos intermedios de la pirámide, mientras que la cúspide avanza con mayor moderación.

Esta es una de las conclusiones del XXI análisis comparativo de la retribución en los despachos de abogados en España 2025, elaborado por Signium, firma internacional de executive search, en colaboración con la Universidad Francisco de Vitoria, que ha sido presentado este jueves en el centro docente.

El estudio, basado en una muestra de más de 7.000 profesionales que trabajan en despachos con plantillas superiores a 50 abogados, refleja que la retribución fija más variable ha crecido de forma generalizada en todas las tipologías de despacho (nacionales, internacionales y big four). El mayor impulso se registra en los asociados sénior, cuya compensación media aumenta un 6,75%, hasta situarse en 104.465 euros anuales. Les siguen los junior (4,95%), que alcanzan los 46.000 euros; y los asociados (4,87%), que superan los 71.000 euros de media, con avances más leves que en 2024. En la cúspide, los directores —que continúan siendo el perfil mejor remunerado del sector— llegan a los 152.183 euros anuales, con un incremento más moderado del 3,12%. Incluso los becarios experimentan una subida del 4,65%, a pesar de que no tienen parte variable, y cobran 18.000 euros.

Las firmas internacionales siguen siendo las que mejor pagan. En 2025 reforzaron especialmente su cantera, con un incremento del 7% en la remuneración de los becarios, mientras que los perfiles junior y asociado registraron subidas en torno al 5%. En los grandes despachos nacionales, el avance fue más homogéneo, con el abogado junior como el perfil que más mejora su salario (5,37%), frente al becario, cuya subida fue prácticamente plana (0,05%).

Las big four presentan una fotografía distinta. En estas firmas, los directores son los grandes protagonistas, con una subida media del 6%, la más elevada en ese rango entre todas las tipologías. A diferencia de lo que ocurre en otros despachos, las consultoras refuerzan con mayor intensidad los niveles superiores, mientras que los escalones inferiores registran incrementos más contenidos.

Las boutiques legales siguen un patrón propio. Aunque continúan siendo el modelo de despacho con menor salario medio —un junior ronda los 33.000 euros y un asociado supera ligeramente los 52.000—, los incrementos porcentuales en estos tramos se sitúan entre los más elevados del mercado, con subidas que superan el 7%. El director, que percibe en torno a 106.500 euros anuales, apenas mejora un 0,92%.

En cuanto a los becarios del máster de acceso, se mantiene la tendencia de años anteriores: subidas poco pronunciadas, pero con la novedad de que los estudiantes que ingresan en una boutique cobran un 3% menos que en 2024. Su salario medio alcanza los 16.509 euros, con un incremento del 1,43% respecto al año anterior. Las firmas internacionales siguen ofreciendo las condiciones más competitivas (19.822 euros), por encima de los despachos nacionales (16.392 euros), las big four (14.540 euros) y las boutiques (9.443 euros).

La figura del paralegal — profesionales que no son abogados, pero que trabajan dentro del despacho para asistir a los letrados— mantiene una evolución estable. Su salario medio se sitúa en 30.021 euros, con una subida promedio del 1,62%. Aunque el crecimiento es contenido, este perfil continúa consolidándose dentro de las estructuras de las firmas, especialmente en las internacionales, donde el salario supera los 41.800 euros. En los despachos nacionales, en cambio, se observa una ligera caída (-0,27%).

Según Carlos Alberola, socio en Signium, los resultados del informe concluyen que la abogacía de los negocios es una profesión con margen de mejora salarial. “Podemos asegurar que el sector legal en España sigue gozando de buena salud con una evolución salarial más que positiva. Firmas nacionales e internacionales siguen apostando claramente por el mercado local. El sector presenta una sana estructura competitiva que se refleja en el estudio, donde el talento se disputa tanto como en las grandes operaciones”.

No todo es salario

Más allá de la nómina, el informe confirma que la retribución no dineraria sigue siendo un elemento estratégico en la guerra por el talento. Seguros médicos y de vida, formación y medidas de conciliación continúan siendo habituales. Los bufetes mantienen el foco en el teletrabajo —aunque con cierto retroceso—, la flexibilidad horaria, la formación continua y el fomento del deporte. Algunas firmas siguen incluyendo el pago del máster de acceso como parte del paquete retributivo. Las big four, por su parte, continúan destacando en beneficios complementarios, con programas de voluntariado corporativo, bonos de retención y servicios médicos digitales.

Respecto a años anteriores, se ha incrementado el número de firmas que implementan medidas relacionadas con la conciliación de la vida laboral y familiar. Entre los beneficios que se han incorporado se incluyen la jornada intensiva durante los meses de verano, la media jornada los viernes y otros incentivos como días libres en fechas señaladas, como los cumpleaños o el día anterior a festividades importantes.

La responsabilidad social empresarial está plenamente asentada en el sector: más del 90% de las firmas desarrollan políticas estructuradas en torno a la acción social, en el que los despachos cooperan cada vez más con ONG y fundaciones, voluntariados o planes de diversidad e inclusión; actuaciones medioambientales, para contribuir con los planes ESG como el reciclaje o la disminución de la huella de carbono y el probono o asistencia jurídica gratuita, para ofrecer servicio jurídico a diversos colectivos e Instituciones. Además, las políticas de diversidad e inclusión —de género, culturales, de discapacidad y LGTBIQ+— se consolidan como parte habitual de la estrategia corporativa.

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