A la caza de los asociados, los abogados engranaje
Estos profesionales, motor de las firmas de élite, reaccionan tras un año de subidas salariales tibias; Garrigues y Uría han notificado en enero aumentos en esta franja

Garrigues ha tomado una decisión que no ha pasado desapercibida en el sector legal: blindar el sueldo de sus abogados asociados. Según ha podido saber CincoDías de fuentes del mercado, el pasado jueves los profesionales de la firma de Fernando Vives recibieron la noticia de que tendrán un incremento en su nómina de entre un 13% y un 16% en varios de sus departamentos. El bufete ha rechazado confirmar el dato y señala que hay subidas todos los años y en todas las franjas. Paralelamente, también en Uría Menéndez han sido notificadas subidas de salario para los asociados, con efectos desde el 1 de enero, por encima de los aumentos anuales habituales.
La noticia abre la puerta al análisis. El verano pasado, el mercado reflejó signos de una inusual timidez en los aumentos en la nómina. El movimiento de sendos bufetes puede ser una reacción destinada a blindar la permanencia de estos profesionales.
Fuentes del sector aseguran que esta moderación en las subidas ha generado en el sector un flujo de abogados de entre 30 y 40 años que se plantean hacer las maletas. Se trata de una reacción al estancamiento salarial y a las barreras para ser socio, que lastran las aspiraciones de los jóvenes letrados. Algunos se dejan tantear por las firmas internacionales, donde los salarios pueden ser entre un 20% y un 30% más altos (pero donde acceder a la sociatura es más difícil, por existir menos sillones).
Tendencias
Los analistas confirman el runrún. Para Luis Díaz-Obregón, managing partner de Brain Hunters, los sueldos de las firmas internacionales pueden ser el caramelo para los asociados que buscan un cambio de aires, que también pueden verse atraídos por otras variables como “el tirón que tiene el tipo de clientes y los deals a los que da acceso una plataforma internacional”. El consultor ratifica que las subidas moderadas han generado cierta inquietud. “Salvo un par de excepciones dentro del mercado nacional, que siguen rompiendo las referencias habituales del mercado, sí se ha puesto techo a los asociados, sobre todo a los de primer año”. Y añade: “Ciertos despachos americanos y del magic circle vienen adoptando políticas salariales especialmente agresivas en los últimos años”.
Otras opiniones apuntan en esta dirección. “Donde antes veíamos incrementos automáticos relevantes año tras año, ahora observamos ajustes más contenidos, mayor peso del bonus frente al fijo y más selectividad según rendimiento”, corrobora Carlos Nieto, mánager de legal de la consultora W Executive. “Las firmas están cuidando algo más los márgenes y la presión extrema se ha enfriado un poco”, apunta.
Los informes no financieros de las principales firmas constataron la moderación en las subidas. La tendencia ha cristalizado en engordar las remuneraciones variables, es decir, los bonus que se otorgan por alcanzar un número predeterminado de horas facturables. Los expertos explican que puede ser una fórmula de abaratar los costes, pero también de reforzar la fidelización y el compromiso de los profesionales. “La tendencia en el mercado es aumentar el variable con pequeñas subidas en el apartado fijo”, identifica Alejandro Kress, managing director de SSQ. El movimiento de Garrigues es llamativo por tomar una dirección distinta: blindar la franja salarial fija frente al bonus. “Si bien es cierto que sus asociados estaban por debajo de mercado en varios tramos”, aclara el analista.
El abogado ‘sándwich’
El perfil de asociado es uno de los engranajes en la pirámide operativa de los bufetes. Se trata de profesionales que, sin formar parte aún del club de socios, asumen una elevada carga de trabajo y dedican su tiempo a sacar papel. “Son el motor del despacho”, asevera Carlos Nieto. “Suelen ejecutar el grueso del trabajo facturable, con tarifas altas y costes todavía controlados. Producen con alta calidad técnica, aprenden rápido. Tienen contacto directo con el cliente”. Si un despacho gestiona bien a sus asociados, “mejora automáticamente su rentabilidad”.
Esa rentabilidad se hace muy visible a partir del séptimo año de carrera. “Un asociado con bagaje y buen nivel técnico puede estar realizando trabajo que genera entre 600.000 y 800.000 euros en honorarios para el despacho”, reconoce Elena Aguayo, consultora y headhunter de Colding Advisors.
“Reúnen las condiciones idóneas de conocimiento, autonomía y productividad para prestar servicios a un alto precio, con un bajo coste y obteniendo un mayor margen de beneficio”, agrega Antonio Moya, socio de AMX Consulting. En términos de negocio, añade el cazatalentos, las firmas esperan de los asociados un rendimiento que suele situarse entre el 75% y el 80%, frente a otros profesionales del despacho, cuyos márgenes rondan el 66%.
Dentro del árbol genealógico de los asociados, cada bufete utiliza una nomenclatura diferente –júnior, sénior o principal, entre otras–. Su retribución varía según la antigüedad, el área de práctica, la posición que ocupe dentro de esa jerarquía y el prestigio del propio bufete. Para hacerse una idea, un asociado sénior (con cinco años de experiencia o más) puede cobrar un salario de entre 55.000 y 90.000 euros más bonus, mientras que en firmas internacionales la cifra puede rondar entre los 75.000 y los 140.000. Por el contrario, los júnior, letrados de uno a tres años de experiencia, están en una horquilla de entre 42.000 y 60.000, y en firmas internacionales, de entre 55.000 y 75.000 euros.
Fichajes
Pescar asociados de la competencia no es complicado. “Siempre hay ganas de cambio”, comenta Kress. “Es difícil encontrar asociados plenamente satisfechos, por salario o por calidad de vida”. En cambio, sí hay más resistencia en los asociados sénior que aspiran a socio y ven su promoción clara.
Los headhunters identifican dos posibles rumbos en las carreras de los asociados. Por un lado, existe un perfil de abogado técnicamente excelente y con armas comerciales, que asciende con rapidez y encaja en el traje de socio. Por otro, hay perfiles que, a pesar de ser brillantes en lo técnico, no encajan en el molde de la sociatura, bien porque no hay sitio o bien porque carecen de dotes para atraer cartera.
El sector acuña el término ballenas varadas para los profesionales que se estancan en este punto y no llegan a socio. Algunos alargan su estatus de asociado y la firma los mantiene en nómina. Pueden llegar a counsels o consejeros, un perfil de corte especialista pero sin hitos comerciales; otros son nombrados socios profesionales y adquieren el ansiado estatuto de socio, pero no llegan a formar parte de la compañía a nivel mercantil, es decir, no entran en el cotizado club de los de cuota. Hay bufetes que aplican la filosofía del up or out: si te estancas en el ascenso, el despacho te abre la puerta de salida –el principal exponente de este modelo es Uría Menéndez–.
Oportunidades
Los bufetes están al quite. “Es relativamente habitual que las firmas intenten incorporar asociados que no ven clara su progresión a la sociatura en sus actuales despachos”, señala Mila González, directora de la consultora IurisTalent en Madrid. “Este tipo de movimientos puede resultar beneficioso para ambas partes: para el abogado supone una oportunidad de relanzar su carrera y para la firma, la posibilidad de integrar talento ya formado”.
González reconoce que los cambios en las políticas retributivas de las firmas pueden levantar recelos entre los profesionales con salarios congelados, que además están sometidos a enormes cotas de presión. “El malestar en determinados despachos es una constante en el mercado, ya que resulta difícil evitar que algunas firmas se adelanten en las subidas salariales”. Sin embargo, la experta apunta que ciertos movimientos al alza pueden crear una falsa ilusión de subida salarial generalizada. Es decir, una sensación de inflación salarial. “Cuando las revisiones salariales no se producen en todas las firmas por igual, es habitual que se magnifiquen las cifras y se perciba que las diferencias son mayores de lo que realmente son”. La incógnita estriba en saber cómo reaccionarán el resto de bufetes a los últimos movimientos en el mercado legal.
Radiografía de los asociados de un gran bufete
Asociado júnior. Son los abogados que se incorporan a la firma en las primeras etapas de su carrera profesional, normalmente con edades comprendidas entre los 26 y los 28 años. Su retribución media puede alcanzar un salario de entre 42.000 y 60.000 euros, y en firmas internacionales, de entre 55.000 y 75.000.
Asociado. Rango profesional que se adquiere después de pasar una primera etapa como asociado júnior en el bufete, a los 30 años aproximadamente. Su salario suele rondar desde los 40.000 a los 70.000 euros en los bufetes de élite nacionales. En las firmas internacionales, la cifra es superior, entre los 70.000 y los 90.000.
Asociado sénior. Se incorporaron en la firma en torno a 2013-2015. Atesoran entre 8 y 12 años de experiencia y su edad oscila entre los 30 y los 40 años. Su salario ronda entre los 55.000 y los 90.000 euros en grandes bufetes nacionales, mientras que en firmas internacionales la cifra puede rondar entre los 75.000 y los 140.000.
Asociado principal. Perfil que acumula entre 10 y 12 años de experiencia, con edades que suelen situarse entre 38 y 42 años. Este tipo de profesional suele colocarse en un escalón por debajo del socio (en función de la estructura de cada despacho). Su retribución fija se mueve habitualmente entre 70.000 y 120.000 euros en un gran bufete nacional.
Bonus. Lo habitual en un gran despacho es cobrar entre un 10% y un 20% de bonus sobre el salario fijo. Va ligado fundamentalmente a las horas facturables. En las firmas internacionales, el bonus oscila entre el 30% y el 40%.
Ganas de cambio. Los abogados muestran un creciente interés por explorar nuevas oportunidades profesionales. Según el último informe publicado por F&B Consultores, el 85% de los letrados que trabajan en un bufete nacional mantienen contacto con un headhunter. Además, los profesionales más jóvenes, de entre 18 y 35 años, son quienes participan con mayor frecuencia en procesos de selección (51%).