Juan Duyos (ACME): “En España somos muy acomplejados, lo nuestro siempre nos parece peor”
El diseñador y presidente de la Asociación Creadores de Moda de España reclama mayor respaldo de las instituciones al sector y defiende que es importante para la economía y la imagen del país


El diseñador Juan Duyos asegura que está “feliz” como presidente de la Asociación Creadores de Moda de España (ACME), a pesar del tiempo que tiene que dedicarle al cargo. En noviembre del año pasado sustituyó a Modesto Lomba, que llevaba en el puesto más de dos décadas. Poco después, en febrero, también le tomó el relevo al frente de la Fundación Academia de la Moda Española (FAME). Es consciente de que hay veces que ambas instituciones se pueden llegar a confundir, por lo que están trabajando para que los objetivos y los proyectos sean muy diferenciados. Aunque ambas comparten la misión de poner en valor la moda de autor española.
Pregunta: En el último informe que publicó ACME, con datos de 2024, se pasó el umbral de los 1.000 millones de euros facturados y se encadenaron cuatro años de crecimiento. ¿Cómo valora esta cifra?
Respuesta: Decidimos hacer este informe porque pensábamos que era una herramienta muy buena para que no hubiese esa duda o ese cuestionamiento, muchas veces muy constante, de la moda de autor. Se pasan las facturaciones de todos los diseñadores y las empresas. Y se hace un informe serio. Vemos que poco a poco sube. Son números buenos para el sector, lo que es importantísimo.
P: De las líneas estratégicas de la moda de autor que se han fijado hasta 2030, ¿cuáles considera que son las primeras que hay que abordar?
R: Lo primero de todo es que el discurso sea común en toda España. Porque los políticos tienen muy buena intención y quieren hacer cosas en cada sitio. Pero tiene que haber una dirección concreta. ¿Quién es el experto en esta historia? La asociación. Los que trabajamos.
P: Hace unos meses, la Comisión de Cultura del Congreso y la del Senado aprobaron una proposición no de ley que insta al Gobierno a impulsar las medidas recogidas en dichas líneas estratégicas, ¿qué cree que puede mejorar con ello?
R: Que nos tengan en cuenta los políticos, se discuta en un Parlamento y se sepa ya es muchísimo. Porque hace diez años no existíamos a nivel institucional. Y cuando de verdad empiezas a ser serio es cuando las instituciones te toman en cuenta. Como a nuestros cocineros. Llevamos mucho tiempo peleándolo, han sido muchas reuniones y un proceso lento. Pero es un paso importante. Por fin se empieza a hablar de nosotros en política.
P: ¿Había poco apoyo público a la industria de la moda de autor?
R: La Comunidad de Madrid sí nos ha apoyado siempre. Y el Ayuntamiento también. Hay pequeñas ayudas para los diseñadores cuando hacen un desfile. Pero sí que necesitamos que sea un apoyo fuerte y sólido al sector a nivel nacional. Necesitamos que a nivel institucional se entienda que el sector cuenta para el PIB. Que se vea como una industria. Como un sector que aporta mucho y hace marca país. Siempre me comparo con nuestros compañeros de la cocina. Hasta que se dieron cuenta de que los cocineros y las cocineras eran un valor importante para el país pasó un tiempo. Y ahora hay mucha gente que viene solamente a eso. España es un país riquísimo. No solo en turismo. No somos solo playa. Tenemos muchas más cosas que poner en valor.

P: La Fundación Academia de la Moda Española se ha incorporado a la Alianza por la Formación Profesional, ¿faltan opciones para estudiar moda y artesanía en centros públicos?
R: Sí, rotundo. Necesitamos cuidar la artesanía, los oficios, nuestras raíces. Nosotros los diseñadores bebemos de los artesanos. De la gente que te hace el bolso, el bordado o el encaje. Eso no puede morir. Es un legado importantísimo que tenemos que cuidar. Y no se tiene que convertir en un souvenir para turistas. Es una herramienta que nosotros utilizamos constantemente y necesitamos ponerlo en valor. No solo tenemos que construir diseñadores de moda.
P: ¿Cree que se está dando más importancia ahora al oficio de artesano?
R: Los artesanos ya no están haciendo cosas por obligación para vender, como un souvenir para los turistas. Se ha convertido en una profesión y ellos en artistas. Hay que tratarlos como tal. Hablo con gente muy joven que ya no lo hace por necesidad, sino por gusto y por convicción. Y porque poco a poco se les está dando valor, aunque falta mucho.
P: La Fundación también ha impulsado un programa de formación y acompañamiento empresarial a las artesanías de moda. ¿Es uno de los puntos débiles del sector?
R: Cuando nos demos cuenta de que el modelo de negocio que funciona es que industria y talento se den la mano, habremos ganado la partida. Esa es mi gran lucha con instituciones, con todo el mundo. Cuando en Francia ven talento en alguien, enseguida hay un círculo de gente que hace dinero con él. Aquí somos creadores metidos a empresarios. Que es una cosa loquísima. No nos hemos dado cuenta de que si son fuertes en París, en Estados Unidos, en Inglaterra o en las grandes capitales es porque la industria hace dinero con el talento. Aquí cada uno lleva un camino solitario. Es necesario que nos demos cuenta de que ese tándem es el ganador. Está bien ya de hacer marcas blancas. No te inventes un nombre de una marca cualquiera. ¿No sería mejor hacer unos zapatos de un diseñador consolidado que inventarte una marca blanca?
P: ¿Por qué decidieron crear los Premios Academia de la Moda Española? ¿Para dar visibilidad al sector?
R: No es tanto visibilidad, sino porque teníamos que crear unos premios serios. Antes te premiaban las revistas. Y eso era a quien puedas. ¿A quién le damos el premio internacional? Al que venga. A ver, tú, le caes muy bien a la estilista de turno. Venga, premio. Por fin premia al sector. Como pasa en el cine. Necesitamos tener unos premios serios. Como pasa en cualquier país del mundo.
P: ¿Echa en falta más apoyo de personalidades de distintos sectores a la moda española a la hora de vestir en eventos y premios?
R: Falta un poco de apoyo. Me parece que el mensaje está cada vez calando más. Se les llena la boca de decir que hay que ir a ver cine español... vestidas de diseñadores extranjeros. Creo que en España somos muy acomplejados. Lo nuestro siempre nos parece peor. Eso es una cosa atávica, no sé muy bien por qué. Poco a poco hay que quitarse ese complejo. Y que no pasa nada porque no te pongas un Gucci. Es mucho más especial si te hacen un vestido a medida de un diseñador español, que uno que ya han llevado en 50 alfombras. Yo fui a Nueva York a presentar una colección y hablé con Anna Wintour. Era 2008 y vino a ver la colección. Me dijo que estaba muy bien, que respiraba alegría, pero que era el momento de apoyar a los diseñadores estadounidenses. No me volví vendiendo en Nueva York, pero sí con la lección aprendida.
P: ¿Madrid es Moda es competencia o complemento de Mercedes-Benz Fashion Week Madrid?
R: Complemento total. Tenemos que entender que todas las plataformas tienen que ir bien. Porque nosotros, como empresas, presentaremos las colecciones donde mejor nos convenga. Si yo hago baño, me iré a Gran Canaria Moda Cálida. Si me interesa porque tengo clientes en Barcelona o porque ellos son muy fuertes en internacional, a 080 Barcelona Fashion. Si quiero presentarme en un formato más libre, a Madrid es Moda. O quizá me interesa Mercedes-Benz Fashion Week Madrid porque es muy fuerte en comunicación. Todas son complementarias. No podemos lanzar un mensaje de competitividad.
P: ¿Llevar los desfiles a edificios singulares o a plazas públicas, como se ha hecho en Madrid es Moda, sirve también para acercar un poco la moda al público, frente a Ifema, que es un recinto ferial que está lejos?
R: Parece que el discurso, que ha sido de verdad pico y pala, es que Madrid tiene que respirar moda. Y la iniciativa surge de eso, de la necesidad de que los diseñadores nos expresemos en la ciudad. La libertad de expresión del creador es mucho más bonita en un claustro, en un parque, en el metro. Poco a poco lo van entendiendo. Y en otras ciudades también se hace. Es un momento en el que los comercios, los transportes, los museos beben de eso. Tienen que entender que la ciudad está más viva cuando acoge los desfiles. Es más divertido y mueve la economía.
P: ¿Penaliza a la imagen del sector que haya figuras públicas, con mucha repercusión en redes sociales, que se autodenominan creadoras de moda o diseñadoras y que luego se descubre que la ropa no es de ellas?
R: Cuando una actriz lanza una línea de ropa o cuando un cantante tiene un perfume, a mí me choca. Y sé que es un éxito, pero me choca. Es como si yo de repente quiero hacer una película. O ponerme a cantar. En un momento dado yo puedo sacar un disco y la gente se reiría. Pero a la inversa no. Somos algo que no se toma muy en cuenta. Que cualquiera puede hacer ropa. Un influencer en su casa puede hacer una colección. Y luego vende.
P: ¿Las falsificaciones y las copias son un problema para el sector de moda de autor?
R: Queda más para grandes marcas. Sí que sé que a algún colega le han copiado algo, y no se sabe si es un honor o un desastre que te copien grandes marcas. Pero si no te lo puedes comprar y tienes el ingenio y la gracia de hacerlo, pues eso ha pasado toda la vida. En un pueblo de Pamplona, por ejemplo, veían una falda de Grace Kelly y la hacían. Eso es una maravilla. Pero cada vez quedan también menos costureras, menos modistas.
P: ¿Hay pendiente una labor de concienciación en la gente más joven sobre la importancia de la moda de autor frente al fast fashion?
R: Es muy difícil, pero es un mensaje que tiene que quedar claro. No comprar por impulso, usar la cabeza. Una vez Juan Mari Arzak me dijo que no puedes estar todo los días comiendo de restaurante porque acabas harto, hay momentos en los que te apetece un bocadillo. Pues con la moda es igual. Poder comprarte ropa que quieres que perdure en tu armario y saber combinarla con prendas de moda fast fashion. Hay que darle valor a lo que se compra.