Ir al contenido
_
_
_
_

Xandra Falcó (Círculo Fortuny): “En España todavía hay cierto tabú para hablar de lujo y de dinero”

Lleva seis años al frente de una asociación que trabaja para potenciar las marcas de alta gama españolas y resalta la importancia que el sector tiene en la economía. Trabaja para que la labor de los artesanos tenga más visibilidad

Xandra Falcó, en la terraza del hotel Rosewood Villa Magna de Madrid, el pasado mes de junio.Jaime Villanueva

A Xandra Falcó no le importa decir su año de nacimiento, 1967. Todo lo contrario, se muestra contenta de soplar velas y disfrutar de la vida. No en vano, para ella el lujo es “el tiempo compartido alrededor de una mesa, o de una botella de vino, con familia y amigos”. Esta empresaria vitivinícola se puso al frente de Círcu­lo Fortuny, una organización sin ánimo de lucro para potenciar las marcas de lujo y alta gama españolas, hace seis años, tras fallecer su padre, Carlos Falcó, marqués de Griñón, impulsor y presidente de la asociación. Círculo Fortuny agrupa ahora a unas 80 firmas e instituciones de diversos sectores. Desde viajes a gastronomía, pasando por bodegas y museos. Sin olvidar los artesanos, uno de los colectivos en los que están más enfocados.

Pregunta: ¿Cómo se entra en Círculo Fortuny?

Respuesta: Es una asociación de marcas españolas reconocidas, independientemente del capital. Es decir, puede ser una firma como Loewe, que el capital es extranjero, pero la marca tiene que ser española. Hay que tener una trayectoria por lo menos de más de cinco años. La junta directiva vota la entrada o no. Además de eso, tenemos una serie de socios corporativos, referentes por distintos motivos. Como Iberia o El Corte Inglés, que es el mayor vendedor de productos de lujo de España. Y luego están los socios artesanos, que tienen una facturación más modesta, pero que a nosotros nos parece que la contribución es enorme. Porque que alguien como Felipe Conde o La Pajarita en Madrid formen parte de Círculo Fortuny con la trayectoria que tienen es importantísimo. Hay mucha sinergia entre las marcas, entre las grandes y las pequeñas en ese sentido.

P: ¿Qué les diferencia de otras asociaciones del sector del lujo?

R: Somos una asociación sin ánimo de lucro que defiende los intereses del sector. No nos metemos en eventos comerciales de ningún tipo. Lo que queremos defender es a las marcas españolas de excelencia cultural y creativa. La importancia que tienen, así como la contribución al empleo y el peso económico del sector.

P: ¿Considera que no se le da al sector del lujo la importancia que tiene por su peso en la economía, que se sigue viendo como algo frívolo?

R: Poco a poco se va entendiendo que el sector del lujo en Europa son 1.500 billones de euros de facturación, lo que supone un 4% del PIB europeo y casi el 11% de las exportaciones. Eso es una enorme contribución al motor económico de Europa. En España es más pequeño, y quizás se ve menos porque no tenemos marcas tan grandes como en otros países. Pero sí producimos para muchas de esas marcas. Eso contribuye a que se genere empleo muchas veces en territorios de lo que nosotros llamamos la España de las oportunidades.

P: ¿Cuál es la mayor diferencia que ha notado en el lujo español en estos seis años que lleva al frente de Círculo Fortuny?

R: Una de las grandes oportunidades para Círculo Fortuny es que, desde hace unos años, el lujo ha pasado de ser el producto, los bienes personales, la marroquinería, la moda, los bolsos, la joyería, a entrar en un mundo de experiencias mucho más amplio. En ese sentido, España tiene una oportunidad extraordinaria. El mundo de la experiencia ya es más del 50% de la facturación del sector del lujo, y yo creo que en nuestro país hay tantos lugares que pueden ofrecer esa excelencia... Es una enorme oportunidad para seguir creciendo y se está desarrollando.

P: ¿Ha cambiado la imagen que se tiene de España en el sector del lujo internacional?

R: Sin duda. Cada vez tenemos más turistas internacionales. Y se consolidan mercados que eran muy potentes en Francia o en Italia, como Estados Unidos, que es uno de que más crece en España. La llegada de las grandes hoteleras como Four Seasons, Mandarin Oriental o Rosewood hace que ese turista de repente tenga una marca conocida y que quiera aterrizar en España. Y esas compañías, al mismo tiempo, se han asociado con marcas españolas de referencia, como ha pasado con el Ritz o el Villa Magna, que han mantenido su nombre.

P: La llegada de ese turismo de lujo hace que aumente el precio medio de las habitaciones. ¿Hay cierto riesgo de que al final el turismo se quede para una élite?

R: Había llegado el momento de poner un poquito de foco en ese turista que no llega con todo incluido, sino que viene y gasta en destino. Y eso es muy importante para las marcas locales. Un turista que paga a lo mejor dos veces más que antes en un hotel, también gasta en la restauración local, en el artesano de aquí, en buscar experiencias que son distintas. En los últimos estudios que hicimos, el turista de alto impacto se gasta en España hasta cuatro veces más por persona y día en destino que el turista medio. Pero es que la media en Europa es ocho veces más. Es un tipo de viajero que siempre va a ser una parte minoritaria, pero que el impacto en el destino, en los comercios y restaurantes locales es enorme. No podemos dejar de trabajar en él.

P: Sostienen en la asociación que este tipo de viajero ayuda a de­ses­tacionalizar el turismo y llevarlo a otras zonas del país, lo que ustedes llaman la España de las oportunidades.

R: Ahí queda muchísimo por desarrollar. Yo voy mucho a La Rioja y es un paisaje absolutamente extraordinario. Es una zona a desarrollar, al igual que ocurrió en otras europeas, como puede ser la Toscana o la Provenza, que quizá nos llevan todavía delantera. Y ahí hay proyectos increíbles como, por ejemplo, Abadía Retuerta Le Domaine, un lugar extraordinario que ha conseguido en unos años convertirse en destino. Los viajeros van ahí directamente para conocer el hotel, quedarse en una abadía, en un territorio y un paisaje único, rodeado de viñedos. En Sevilla parece que se está poniendo el foco también más. Y luego vendrán otros territorios, como ha sucedido en Francia o en Italia.

P: Habla de turistas de alto impacto, no usa el término ricos, ¿hay cierto tabú todavía en España para hablar de lujo y de dinero?

R: Sí, sí lo hay. Hay esa idea de que el lujo está asociado a precio. Hace poco leía una entrevista a Enrique Loewe en El País en la que hablaba de que el lujo es lo que brilla, pero también es la luz. El lujo tiene un precio alto, pero es una consecuencia, no es el objetivo. Un producto de lujo conlleva historia, talento, saber hacer, innovación. Hay muchas cosas que están detrás. Cuando visitas Cinco Jotas y ves el trabajo que hay para que un jamón salga al mercado, es que es enorme, y de repente no te parece caro. Cuando vas a una bodega y ves en los vinos top el trabajo en el viñedo, las barricas, las condiciones meteorológicas, el talento humano, todo lo que se hace para que un vino sea extraordinario, piensas en lo que vale y dices, pues tampoco es para tanto. O en un plato de cerámica, ese saber hacer de la pincelada, del trabajo bien hecho. Eso hay que valorarlo. Por el conocimiento, el talento, la creatividad, el diseño. Y además que esos productos son de unas tiradas muy cortas, no tienen la escala de las grandes producciones, lo que conlleva que tengan un precio a lo mejor más alto.

P: ¿En España no nos hemos sabido vender tan bien como otros países de nuestro entorno?

R: Cada vez menos, pero en este asunto había una asignatura ­pendiente. Porque a los propios españoles nos parece mejor siempre lo que viene de fuera. Eso está cambiando. Enormemente en el mundo del vino, sin duda, y en otros sectores también. Las nuevas generaciones están orgullosísimas de lo nuestro, de nuestras marcas, y esa es una de las ambiciones de Círculo Fortuny: decir que tenemos unos productos que son extraordinarios. En algunos casos puede faltar un poco trayectoria de marca, pero en calidad, en esencia, en talento están a la par que los italianos o los franceses. Los españoles tenemos que luchar por lo nuestro.

P: ¿Cuál es el principal problema al que se enfrenta la artesanía en España hoy en día?

R: Hay muchos. Uno, la visibilidad, la llegada al mercado. El cómo pasas de un taller pequeñito a que te conozca el gran público. Las herramientas como la IA hoy en día, en esa parte del negocio, te pueden ayudar muchísimo. Lo que intentamos con los premios Maestro Artesano, que hemos celebrado ya la quinta edición, es ayudar a visibilizar el talento. Hace 20 años, el mundo de los chefs, por ejemplo, no era tan glamuroso. Y hoy en día lo es. Pues esa es un poco nuestra misión. Que el prestigio del artesano vuelva a estar encima de la mesa, y que ese talento que ha estado durante siglos asociado al arte vuelva a tener su valor. El diálogo entre el artista y el artesano ha estado siempre en la historia de la pintura, de la escultura y de muchos de los oficios. Y de alguna manera, el artesano siempre ha estado un poco en la sombra. Nosotros queremos ponerlo en primer plano, porque su trabajo es fundamental.

P: ¿Y esa visibilidad puede ayudar a que más jóvenes se interesen por la artesanía?

R: Creo que sí. Pero todavía es mucho en el lado del artista, del diseñador, más que en el de las manos del artesano. Aunque está empezando a cambiar. Creo que entre la gente joven hay una vuelta atrás, a trabajar con las manos. A hacer algo de verdad. Estamos en esta era tecnológica, pero al mismo tiempo hay una cierta vocación a hacer algo manual.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

_

Buscar bolsas y mercados

_
_