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Los ETF de bonos llegan a los tres billones de euros, convertidos en pieza clave de las carteras

La subida de los rendimientos de la renta fija ha devuelto el interés a este tipo de activos

Una publicidad de Blackrock en la Bolsa de Nueva York.Brendan McDermid (REUTERS)

El mercado de la renta fija atraviesa un momento de transformación silenciosa pero profunda, impulsada por el nuevo contexto de tipos de interés y por la evolución de los fondos cotizados, conocidos como ETF, por sus siglas en inglés. En un informe elaborado por la gestora de fondos BlackRock —la mayor del mundo— sobre ETF de bonos, se señala que los rendimientos más elevados han devuelto a los bonos un papel central en las carteras, no solo como elemento de estabilidad, sino también como fuente relevante de ingresos. El volumen de dinero acumulado en este tipo de vehículos alcanza ya los tres billones de euros, el doble que en 2020.

Durante años, los ETF fueron percibidos principalmente como productos ligados a la Bolsa. Los primeros fondos cotizados replicaban solo índices de acciones, como el Dow Jones o el Nasdaq. La irrupción hace 50 año de este formato de inversión permitía acceder a la renta variable, de una forma muy diversificada, y con comisiones ultrabajas: no había que pagar a ningún gestor para seleccionar las acciones.

Con el tiempo, esa lógica de inversión indexada de bajo coste se ha extendido al universo de los bonos. A medida que el mercado de deuda se ha vuelto más transparente y más fácil de agrupar en índices, han ido ganando peso los ETF de renta fija, que permiten invertir de forma diversificada en deuda pública y privada sin necesidad de comprar bonos uno a uno. Por ejemplo, el ETF iShares Core Global Aggregate Bond —emitido por BlackRock— reúne bajo un mismo título inversiones en unas 20.000 referencias de deuda soberana y deuda corporativa de todo el mundo, accesibles a un golpe de clic.

Los ETF son un híbrido entre acciones y fondos de inversión. Se pueden comprar y vender de forma instantánea —como los títulos bursátiles—, pero permiten invertir en una cartera de títulos de renta variable o de renta fija, lo que garantiza la diversificación.

El interés por los fondos cotizados de renta fija se aprecia en las cifras. Los activos gestionados por ETF de bonos en todo el mundo superan ya los 3,5 billones de dólares (2,97 billones de euros), tras haberse más que duplicado desde 2020. Solo en 2025, las entradas netas en estos productos alcanzaron los 669.000 millones de dólares, equivalentes a unos 571.900 millones de euros, una cantidad superior a la suma de los dos años anteriores. El informe de BlackRock subraya que estos instrumentos han pasado de ser herramientas tácticas para los gestores a convertirse en piezas estructurales de las carteras.

Vía rápida de liquidez

La creciente complejidad de las inversiones explica parte de este auge. Las carteras incorporan cada vez más activos menos líquidos, como capital riesgo o infraestructuras, y necesitan contrapesos que aporten liquidez y estabilidad. Según el estudio, las oportunidades de inversión en mercados privados podrían alcanzar los 32 billones de dólares en 2030, frente a los 19 billones actuales. En ese contexto, los ETF de bonos facilitan ajustes rápidos y transparentes cuando los mercados se tensan, algo especialmente valioso en momentos de volatilidad como el actual.

El informe concluye que, más allá de las modas financieras, la renta fija vuelve a ser el ancla sobre la que se apoyan las carteras modernas. “Aunque los titulares suelen centrarse en las novedades sobre dónde invertir, las carteras dependen, fundamentalmente, de lo que se construye para perdurar”, resume Claringbull. La expansión de los ETF de bonos apunta a un futuro en el que estos productos dejan de ser accesorios para convertirse en parte del armazón central de la inversión a largo plazo.

Además del crecimiento en volumen, el informe destaca un cambio en el uso que hacen los inversores de estos productos. Los fondos cotizados de bonos registran volúmenes de negociación diarios cada vez más elevados y se utilizan con mayor frecuencia para ajustar carteras en tiempo real, especialmente en episodios de tensión en los mercados. En lo que va de 2026, el volumen medio diario de negociación de ETF de renta fija se sitúa en torno a los 67.000 millones de dólares, frente a los 20.000 millones de dólares de 2020, lo que refuerza su papel como instrumento de liquidez cuando el mercado tradicional de bonos se vuelve menos ágil.

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