Javier Ruiz (Horos AM): “Las grandes oportunidades aparecen cuando el miedo domina al mercado”
El gestor de fondos defiende la inversión en valor en un entorno marcado por la volatilidad, la concentración bursátil en EE UU y el ruido geopolítico

Casi dos décadas después de iniciar su carrera en los mercados financieros, Javier Ruiz sigue defendiendo una idea tan sencilla como a contracorriente: invertir consiste en comprar negocios sólidos a precios razonables y dejar que el tiempo haga su trabajo. Fundador y director de inversiones de Horos Asset Management, gestora especializada en renta variable, Ruiz es uno de los referentes del llamado value investing en España. El estilo de gestión que popularizó el mítico Warren Buffett.
En un momento en el que las Bolsas conviven con guerras, tensiones inflacionistas y una fuerte concentración del valor en un puñado de grandes tecnológicas estadounidenses —un fenómeno que se ha intensificado hasta niveles poco habituales, como refleja el peso de los llamados siete magníficos—, Ruiz considera que el ruido es, paradójicamente, una de las mejores materias primas para el inversor paciente.
Pregunta. Se habla mucho de joyas ocultas en el mercado bursátil. ¿Cómo las identifica un gestor con perfil de inversión en valor?
Respuesta. El value investing no es otra cosa que aplicar sentido común. Consiste en tratar de comprar algo por bastante menos de lo que vale, maximizando el binomio rentabilidad-riesgo. Para ello buscamos empresas que entendamos bien, con negocios estables, balances saneados, poca deuda y equipos directivos alineados con el accionista. A partir de ahí exigimos un margen de seguridad claro en la valoración.
P. ¿Ese enfoque sigue funcionando en un entorno tan volátil como el actual?
R. De hecho, el ruido suele jugar a favor del value. Cuando hay incertidumbre, miedo o titulares negativos, los inversores se refugian en la liquidez y venden sin distinguir. Ahí aparecen oportunidades. El problema es que tendemos a extrapolar el presente al futuro, cuando lo importante es pensar dónde estará una empresa dentro de cinco o diez años.
P. Han sido críticos con la Bolsa estadounidense. ¿Por qué?
R. Nos preocupa la enorme concentración. Hoy en día, alrededor del 40% de la capitalización del S&P 500 depende de solo diez compañías. Además, las valoraciones son exigentes desde un punto de vista histórico. Cuando compras a múltiplos tan altos, la rentabilidad esperada a largo plazo se reduce. Por eso llevamos tiempo más expuestos a Europa, donde vemos un perfil más equilibrado y valoraciones más razonables.
P. ¿Dónde están encontrando ahora oportunidades?
R. En sectores penalizados por narrativas excesivamente negativas. Por ejemplo, algunas empresas de consultoría o software están siendo castigadas por el miedo a la irrupción de la inteligencia artificial, sin que el impacto real vaya a ser necesariamente tan negativo.
P. Muchos inversores se preguntan qué hacer tras las caídas bruscas del mercado que generó el inicio de la guerra contra Irán. ¿Reducir riesgo o aguantar?
R. Intentar anticipar el mercado es un error. El market timing, como se dice en la jerga, no funciona de forma consistente para nadie. Si no necesitas el dinero en los próximos cuatro o cinco años, la renta variable es el lugar adecuado donde invertirlo. La volatilidad no es riesgo; el riesgo real es perder capital de forma permanente. O que vaya mermando por la inflación.
P. ¿Qué le diría a alguien que empieza a invertir y no tiene experiencia?
R. Que invertir a largo plazo sin tener dinero en Bolsa es casi imposible si se quiere batir a la inflación. Para un particular, lo más sensato son los fondos. Y dentro de eso, Europa ofrece ahora oportunidades, especialmente en compañías de mediana y pequeña capitalización, un segmento que empieza a reactivarse.
P. El oro ha vuelto a ganar protagonismo como activo refugio. ¿Tiene sentido en una cartera?
R. El oro no es infalible. Históricamente ha protegido frente a la inflación y la devaluación de las monedas, pero poco más. No genera rentabilidad real. Es solo una reserva de valor a largo plazo, especialmente en un contexto en el que los bancos centrales han reforzado sus compras de oro.
P. ¿Le ve sentido a invertir buscando dividendos?
R. En general, no. Fiscalmente no suele ser eficiente y, desde el punto de vista empresarial, el dividendo debería ser el último recurso. Es lógico que en momentos de incertidumbre resurja el interés por los fondos de dividendos, pero lo realmente importante es la creación de valor a largo plazo.
P. ¿Qué distingue a Horos de otras gestoras independientes?
R. El proceso. Las decisiones se toman por consenso y tratamos activamente de amarrar cada tesis antes de invertir. Preferimos no invertir a hacerlo sin margen de seguridad. Esa disciplina es clave para sobrevivir en mercados tan complejos como los actuales.