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Lola Solana: “Mi grupo de WhatsApp familiar se parece a un comité de inversiones”

La gestora del fondo Santander Small Caps fue la protagonista del primer anuncio que se hizo de un fondo de inversión

Miguel Moreno Mendieta
Lola Solana, gestora de fondos de Santander AM.
Lola Solana, gestora de fondos de Santander AM.Pablo Monge

Lola Solana (Madrid, 1964) desprende pasión en cada palabra que pronuncia. La gestora del fondo de inversión Santander Small Caps habla con entusiasmo de la inversión en compañías pequeñas, de su familia, de la historia de España –”soy muy patriota”–, de cine y del resto de sus aficiones. Esa pasión la transmite allá donde va y la ha inculcado a los suyos: de sus tres hijos dos trabajan en el sector financiero (su hija mayor es, como Solana, gestora de fondos; y su hijo mediano es analista de inversiones) y el pequeño está estudiando un máster financiero. También su marido trabaja en el sector. “Nuestro grupo de WhatsApp familiar se parece a un comité de inversiones; compartimos muchas ideas sobre empresas donde invertir”, bromea.

En un entorno tradicionalmente masculino como es la gestión de activos, Lola Solana ha conseguido hacerse un nombre como una de las gestoras de fondos más prestigiosas del país. El vehículo que administra desde hace 19 años (récord absoluto en la industria) ha logrado el doble de rentabilidad que el Ibex, batiendo al índice en 15 ejercicios. “Pero lo mejor está aún por llegar porque, hoy por hoy, la valoración de las compañías pequeñas es muy baja, y antes o después, va a acabar disparándose”, enfatiza la gestora.

La trayectoria de Solana no ha sido siempre un camino de rosas. Tras estudiar Derecho y hacer unas prácticas en Barclays, entró en Banco Santander gracias a un anuncio en Páginas Amarillas. Fue analista financiera, gestora de banca privada y en 1994 logró su sueño: gestionar un fondo de Bolsa. El año 2000 se especializó en compañías pequeñas. Durante años el fondo no terminaba de convencer a los clientes. Algunos escándalos contables en pequeñas cotizadas como Pescanova o Gowex desalentaron este tipo de inversiones. Pero Solana no desfalleció. “Seguí trabajando y trabajando, analizando compañías, viéndome con directivos, aprendiendo sobre máquinas fresadoras, sobre piscinas, sobre radares, buscando las mejores oportunidades para los partícipes de mi fondo, que en muchos casos eran también familia y amigos”.

Estrella televisiva

La persistencia dio sus frutos y, tras cinco años de buen comportamiento (18% anual entre 2012 y 2016), el dinero empezó a entrar a espuertas en el Santander Small Caps. Su resiliencia, su pasión y su habilidad llamaron la atención de los más veteranos del banco. Con el fondo sobrepasando los 1.000 millones de euros de activos bajo gestión, algo nunca visto en un producto similar, desde Santander decidieron que Lola Solana se iba a convertir en la cara visible del mayor grupo financiero español. Y lo iba a hacer por todo lo alto. ¿Qué mejor escaparate que un anuncio de televisión que se emite justo antes de las campanadas de Nochevieja?

El equipo de marketing de Santander, conocedor de la afición de la gestora por la astronomía, grabó el spot en el Roque de los Muchachos de la isla de La Palma, donde está el mayor telescopio óptico del mundo. En el vídeo, que se inicia con el nombre sobreimpreso de Lola Solana, se la ve recorriendo la montaña al alba, en busca de estrellas, y haciendo una comparación entre los astros y el talento, “que siempre brilla”. Además de animar a contratar el fondo, el banco ponía el énfasis en la españolidad del vehículo. “Es el momento de creer en España y de volver a creer en un país tan brillante como el nuestro”, decía el anuncio. Fue el último anuncio de 2017 y el segundo de 2018. Nunca antes se había anunciado un fondo por la televisión.

El éxito fue arrollador. El fondo alcanzó los 1.300 millones de euros y hasta tuvieron que cerrarlo. Manejaba tanto dinero que se complicaba la operativa: era difícil encontrar compañías pequeñas en las que tomar una participación sin afectar a su precio o adquirir una posición de control. Para lidiar con la situación, el banco otorgó a Solana la gestión del fondo Santander Sostenible Acciones –”el primero con este enfoque de un gran banco”, recuerda la gestora–. También se hizo cargo del Santander Small Caps Europa.

Aficiones: astronomía, canarios y escritura

  • Telescopios. La afición por la observación de los cuerpos celestes le llegó a Lola Solana por su marido, a quien conoció trabajando en Santander. En verano buscan lugares apartados, huyendo de la contaminación lumínica, para observar el cielo y tratar de descubrir nuevos astros.
  • Pájaros. Desde niña, Lola Solana siempre tuvo canarios en casa –“dan mucha alegría con su canto”–, y cuando fundó su propia familia mantuvo esa afición. Eso sí, durante la pandemia tuvo que desprenderse de los más de 20 pájaros que tenía en su domicilio, algunos de ellos, hasta amaestrados. Compartía espacio de trabajo con las aves, una terraza acristalada, pero sus trinos eran incompatibles con las videollamadas. Una amiga se hizo cargo de los canarios.
  • Autora. La gestora publicó en 2019 su primera novela, La cruz de madera, donde narraba su historia familiar. “Lo hice porque se lo debía a mi madre, que había fallecido hacía poco. Fue una forma de despedirme y hacerme perdonar por no haber estado con ella en los últimos momentos”.

Cinco años después de aquel momento, Solana mantiene las riendas de su fondo fetiche. El año que viene cumplirá 20 años llevando ese producto –”que ya forma parte de mi vida”– y, además, desde 2022 es presidenta del Instituto Español de Analistas. La gestora reivindica el papel que deben mantener las mujeres de más de 60 años en todos los ámbitos de la vida, “porque la experiencia tiene un valor incalculable”, y reitera su pasión por su trabajo. “Yo soy la misma persona cuando entro en la oficina y cuando salgo, porque me encanta lo que hago, porque los fines de semana estoy deseando que llegue el lunes, porque me ha permitido conocer a gente interesante y aprender de primera mano las increíbles historias de éxito de sus empresas”.

Tampoco pierde la ocasión de alabar al grupo en el que trabaja desde hace 30 años. “He tenido muchas ofertas para trabajar en otras firmas y también he tenido la oportunidad de crear mi propia empresa, pero tengo muy claro que Santander es el mejor lugar donde puedo trabajar porque tiene una marca potente que hace llegar mi trabajo a mucha gente”.

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Sobre la firma

Miguel Moreno Mendieta
(Madrid, 1979) es licenciado en Derecho y Economía por la Universidad Carlos III. También cursó el Máster de Periodismo de El País. Se incorporó al periódico Cinco Días en 2006, tras pasar por la web de El País y Mi cartera de Inversión. Escribe sobre el sector financiero, con un foco especial en fondos de inversión y los seguros.

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