Reciclados Store, de la recolección de chatarra a la gestión integral de residuos
La compañía reutiliza 100 tipos de desechos, principalmente, aparatos electrónicos que suponen, el 70%. Su nueva planta en Sevilla recuperará el 90% de los materiales al año


A Jorge Fernández y su mujer, Teresa Romero, todavía les cuesta creer lo que han conseguido. Aunque los dos vienen de sectores completamente ajenos al reciclaje, en 10 años han sacado adelante Reciclados Store, una empresa de servicios medioambientales con 47 trabajadores y que este año prevé facturar 6,5 millones de euros. Se lanzaron a este emprendimiento más por necesidad que por pasión.
“Para afrontar un bache laboral que vino en mal momento”, explican, “porque coincidió con el nacimiento de nuestras dos hijas”. Fernández, técnico de telecomunicaciones, se vió inmerso en un expediente de regulación temporal de empleo (ERTE). Luego fue readmitido, pero cobrando la mitad. “Era imposible cubrir gastos. Y de siempre, antes, al final de la semana, mis compañeros y yo adecentábamos y vendíamos los restos de cables y chatarrillas sobrantes de las jornadas para la cerveza de los viernes. Esa experiencia me sirvió de inspiración para aliviar la economía doméstica”, cuenta.
No se lo pensó, se dio de alta como autónomo, compró una báscula y contactó con amigos empresarios de su empleo anterior para recoger y comprar sus residuos, principalmente de aparatos eléctricos y electrónicos (móviles, electrodomésticos, ordenadores...), los denominados RAEE.
A partir de ahí, se fue especializando sin saberlo, echando horas, “sobre todo limpiando motores eléctricos para separar materiales. Aluminio por aquí, cobre por allá... Así, los materiales casi doblaban su valor cuando los llevaba al mercadillo de segundo mano de Sevilla. Y la cosa creció hasta que ya ni necesitaba tocar el dinero del paro”, prosigue.
En 2012, esta pareja sevillana decidió sacar todo lo acumulado en el garaje y crear la compañía. “Fue un ultimátum de mi esposa, que ya no podía más con todo lo amontonado en la cochera. Así empezó este sueño, fruto de la pura necesidad y del miedo a no poder salir adelante; por eso la obsesión por diversificar”, medio bromea Romero, consejera delegada de la empresa. Ese año cogieron una nave en su ciudad natal, en el Polígono Store y así bautizaron a su negocio: Reciclados Store. Con una petición de 10.000 euros y acogiéndose a la opción de paro único, presentaron el proyecto. “Nadie esperaba que nos lo concedieran, era inusual, pero Dios ha estado ahí en todo momento”, asegura.
Ampliaciones
Al año y medio tuvieron que mudarse a otra nave más grande, que volvió a quedarse corta y les obligó a extender la actividad a Alcalá de Guadaira, después a Dos Hermanas y también a La Algaba.
Sin embargo, prefirieron unificar y regresar a los orígenes, a través de un alquiler con opción de compra, donde se localiza la planta de tratamiento de 2.000 metros cuadrados, por la que pasarán hasta 20.000 toneladas anuales de RAEE y que ha sido inaugurada el pasado mes de abril con una inversión superior a los seis millones de euros (posible gracias al impulso del Perte en Economía Circular y a la financiación de los fondos Next Generation de la UE, aparte del respaldo de la Consejería de Empleo, Empresa y Trabajo Autónomo de la Junta de Andalucía).
“Esto es un proceso de adaptación continua, de ir testando tu capacidad, contribuyendo encima a un modelo productivo más eficiente y sostenible. Eso sí, muy autodidactas, aprendiendo el oficio sobre la marcha, pero a la vez estudiando, hemos hecho carrera y máster sin pasar por la universidad, especialmente en normativa y leyes medioambientales. Hay mucha exigencia. Lógico porque a veces jugamos con fuego”, defiende Fernández.

No obstante, el avance de la empresa les ha llevado a reajustar procesos y procedimientos para crecer de forma eficaz y eficiente, apostando por el mentoring. “Pasar de empresa familiar a una organización empresarial requiere muchas cosas: protocolos, educación financiera, inventariar, hacer arqueos económicos, etc. Y aunque nos costaba delegar, vimos que ese salto era imprescindible para conseguir un negocio más competitivo y moderno. Funcionamos mejor”, indican.
Ambos confían en que se notará ya en 2026, estiman cerrar en 6,5 millones de euros. Los años anteriores, en 2024 y 2025, facturaron 2,3 millones y 4,6 millones, respectivamente. Además, reconocen que su proyecto es “muy gratificante, aunque con mucha pelea y regateo. En este mercado abunda el intrusismo; queda por avanzar”. Pese a las dificultades, parecen haber acertado en el modelo: “en Sevilla solo hay otra firma que hace algo parecido”. Tienen contratos de colaboración por todo el territorio nacional y estudian dar el salto a Latinoamérica.
Romero cree que el acierto ha sido “tener una visión inicial que abarcara todo para simplificar el reciclaje, tan complicado, especialmente para las pymes. Queríamos que llamando a un único teléfono, pudieran resolver cualquier necesidad y asesorarles”. Cuentan con dos instalaciones diferenciadas: la planta CAT de almacenaje y transferencia y la nueva de tratamiento de residuos. “Empezamos de una manera manual hasta que hemos ido necesitando meter máquinas en los procesos”, matizan.
La plantilla asciende a 47 personas incluida su hija, que se forma como operaria de máquina. Trabajan en un turno, aunque planean doblarlo y antes de 2027 esperan tener contratados a unos 60 empleados. “Esto ha sido tal bola de nieve, que requiere dedicación 24 horas, siete días de la semana”, subraya Fernández.
Un negocio en tándem en busca de alianzas para entrar en otros negocios
En octubre, Reciclados Store empezará a trabajar con Acciona para reciclar paneles fotovoltaicos. Otra línea de acción, ya iniciada, que le ha llevado a trabajar “con todas las grandes de infraestructuras y energías renovables”, detalla Jorge Fernández, cofundador.
El avance de la compañía para él hubiera sido impensable e imposible sin su media naranja, Teresa Romero, empresarialmente más de la mitad, pues ella tiene el 51% del negocio y él el 49%. “Mi mujer estudió programación informática y es un coquito. Lleva todo lo burocrático, los documentos y las cuestiones de recursos humanos. Yo me ocupo más de toda la parte comercial”, explica Fernández.
Tienen claro que se complementan “perfectamente”, y mientras las ideas las suele maquinar el empresario, es la directora gerente quien “les da forma, ejecuta y lleva a efecto”.
El tándem contó con la ayuda de una tercera persona, Javier Murillo, especialista de arquitectura de plantas en gestión de residuos, que en 2012 “nos acogió para iniciar el negocio y nos guió en este mundo del que éramos profanos. Su apoyo fue clave para conseguir la autorización ambiental y arrancar”, señalan ambos.

Mucho más que hacer acopio de ferralla
Riesgos. Del e-waste (chatarra electrónica) y de separar lo férrico de lo que no lo es y de revender y recuperar metales, pasaron a aceptar otros residuos más allá de la escoria: moralla, cachivaches, trastos, aceite del recambio del coche, papel de documentos confidenciales, helio, litio y otros residuos peligrosos, tanto domésticos como industriales. “Todo menos restos hospitalarios y de animales”, detalla Teresa Romero, CEO de Reciclados Store.
Diversificación. Realizan además desmontajes de instalaciones, naves en concurso de acreedores en los que también median para su venta, descontaminan suelos y aires acondicionados y un largo etcétera de acciones más.